Terna “extraoficial” para la Rectoría genera un caos interno en la UQROO, y podrían cambiar los nombres
La Junta Directiva podría dar marcha atrás a la elección que hizo la Comisión Especial, y que se filtró a los medios de comunicación.
En esa terna están Tirso Ordaz Coral, Victor Gáber Bustillos y Lucelly Roldán Carrillo.
Pero hubo inconformidad en la Junta Directiva.
En unas horas se debe dar a conocer la terna oficial.
Una intervención política de Mara Lezama quiere poner orden en la institución.
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(La Opinión)
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La situación por la elección de la Rectoría de la Universidad Autónoma de Quintana Roo (UQROO) ha vuelto a tensarse cuando faltan apenas horas para que se de a conocer de manera oficial la terna de aspirantes a suceder al actual Rector Francisco López Mena.
Lo que ha sucedido es un enfrentamiento entre la Comisión Especial, que se encarga del nombramiento de la la terna, y la Junta Directiva, que es el máximo órgano de decisión en la Universidad, y que al final decide quien será el nuevo Rector.
El pasado lunes, se filtró de manera extraoficial que la Comisión Especial ya había nombrado una terna de aspirantes a la Rectoría, que serían Tirso Ordaz Coral, Victor Gáber Bustillos y Lucelly Roldán Carrillo.
Pero luego de eso, en la Junta Directiva, integrada por nueve personas, se manifestó cierto desacuerdo por los nombres y por la forma en que se dieron a conocer, y habría una “rebelión” para cambiar las cosas.
Para entender el contexto, hay que ir al inicio de todo y entender los cruces de poder que hay allí.
Vale recordar, en este punto, que a la hora de legislar la autonomía de la UQROO, se determinó que para el nombramiento del titular de Rectoría, la Junta conformaría una Comisión Especial, tripartita y proporcional, integrada el Consejo Universitario, el Patronato y el Consejo Social.
De ahí salen los nombres entre los cuales luego la Junta elige uno como titular de la Rectoría.
El problema es que ese “paso previo” por la Comisión Especial también funciona como un corset. Llegan nombres pre cocinados que le quitan mucho poder de decisión a la Junta, a la que sólo le queda avalar nombres pre asignados. Y además, esa Comisión permite la intromisión de nuevos grupos empresariales y políticos en la vida universitaria, lo cual es el verdadero fondo del asunto.
La salida que se encontró para dar vuelta esa situación, es que en la misma legislación de la autonomía, la Junta se guarda para sí la facultad de “resolver en definitiva como última instancia, los conflictos que se presenten entre las distintas autoridades universitarias”.
O sea, puede desconocer lo que mande la Comisión Especial y rehacer parcial o totalmente el procedimiento.
Entonces, tomaría el papel de nombrar a la terna, al nuevo Rector, y a todos los coordinadores y directores académicos. Y recobrar así su poder original, incluso por sobre la estructura montada por el actual Rector, Francisco López Mena.
La Junta Directiva está reunida en este momento, y en breve se sabrá si pudo o no torcer la presión de la Comisión Especial y sus padrinos empresariales y políticos.