2027 | “Guerra sucia” entre Gino y Rafa, alcaldes enojados y la intervención de Claudia para poner su candidata

2027 | “Guerra sucia” entre Gino y Rafa, alcaldes enojados y la intervención de Claudia para poner su candidata
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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En las últimas dos semanas quedó muy claro hacia dónde van las campañas electorales en Quintana Roo. Por un lado, la multiplicación de pinta de bardas, espectaculares y presencia en redes sociales de Eugenio Segura y Rafael Marín marca una ruta. Por el otro, el inicio formal de la denominada “campaña negra” o “guerra sucia”, muestra que esa será la parte más pesada de este proceso, y abre un interrogante sobre el impacto que podría tener en MORENA y en la sucesión gubernamental del estado.
Esa “guerra sucia” no es nueva; ya estaba instalada desde hace meses en las redes sociales y también, de manera puntual, en algunos medios de comunicación; pero en un estatus normal, por decirlo de algún modo. Ahora, dio un salto cualitativo cuando esta semana Latinus emitió un reportaje atacando a Rafael Marín por supuestas propiedades que tiene a lo largo del estado, principalmente un departamento en Puerto Cancún. 
Más allá del impacto que esa información pueda haber tenido en el electorado, que no es posible medir aun, lo que sí es un hecho es que su impacto político podría ser determinante, porque parece haber dinamitado cualquier puente que quedara sano entre el marismo y el rafismo. 
¿Por qué sucede esto? Porque ambos grupos se culpan mutuamente de cualquier ataque de este tipo. ¿Es cierto eso? ¿Se están atacando entre ellos con esas armas? La respuesta no importa. Lo que importa es que ellos lo creen, y no hay poder humano que los pueda convencer de lo contrario. “Son ellos”, dicen de uno y otro lado cuando se dispara alguna bala de esa “guerra sucia”. 
Por eso, esta semana hubo indignación en el equipo de Rafa Marín. No por la información en sí, que dicen que es pública y no moverá nada, sino por la estrategia. ¿Que sigue ahora? Evidentemente, a su tiempo, una respuesta de la misma o mayor magnitud contra el marismo. 
Se abrió otra puerta, y esta conlleva mucho más riesgo para todos. Pero qué necesidad…diría el clásico. 
Las campañas negras son normales en los procesos electorales, y hasta cierto punto tolerables. Es, incluso, una debilidad de los consultores políticos, pero que terminan pagando (de manera literal y metafórica; sobre todo literal, entendido esto desde el punto de vista económico) los candidatos. 
Pero en el caso Quintana Roo llama un poco la atención, por diversas razones, que alguien haya decidido subir la guerra a ese nivel. 
Por un lado, por la elección del medio de comunicación: Latinus es el exponente más feroz de la oposición a la 4T, y hay que tener muy medido si lo que se publica allí tendrá el impacto esperado donde ellos quieren (léase, ante Claudia Sheinbaum). 
Y también medir lo que significa atacar por ese medio a un integrante del gabinete de la Presidenta. Porque Rafa Marín es, antes que aspirante, funcionario de Claudia Sheinbaum. Roberto Borge sabe algo de lo que eso puede significar. 
Por otro lado, porque la información va contra cuestiones patrimoniales que implican una suerte de “vale todo” en esta confrontación. ¿En serio alguien quiere empezar una guerra donde aparezcan propiedades, negocios, conexiones y acuerdos oscuros de todos los actores involucrados en esta campaña? De todos, literalmente. Para la sociedad y el periodismo algo así puede ser un verdadero festival. Pero para los involucrados va a ser una pesadilla. 

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EL TRASFONDO 

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De fondo, lo que hay es un enfrentamiento cada vez más fuerte entre el marismo y el rafismo. La propia dinámica de la política y el poder va organizando los bandos, pero con algunas líneas de división muy difusas, que son las que generan el mayor nerviosismo. 
Todos saben que de un lado está el marismo, con todo el poder consolidado en estos años, y del otro lado el rafismo, con la simpatía del “morenismo puro” y algunos actores políticos lejanos al otro bando que se le suman.
Pero el tema de fondo es: ¿dónde están parados los lastimados del marismo? Y más aún ¿cómo identificarlos plenamente? Un ejemplo: todos los alcaldes y alcaldesas ya han hablado con Rafa Marín o con algún enviado directo suyo. Lo mínimo que le han dicho es: “lo respeto mucho y conmigo no va a tener ningún problema”. Y lo peor es que nadie puede decir con total convicción quienes llegaron a algún acuerdo con él. 
Los alcaldes y alcaldesas le deben mucho a Mara Lezama. Mucho. ¿Pero cuántos de ellos no tienen también heridas profundas causadas por esa relación siempre difícil? Y la otra pregunta ¿Hasta dónde esas heridas pueden hacerlos jugar con las dos manos en el proceso electoral, una puesta en cada canasta?. 
Y esas dudas se extienden más allá. La salida de la diputada Gabriela Mora del Partido Verde tiene que ver con muchas cosas, pero una de ellas es que se acercó al rafismo. Presentó 11 iniciativas conjuntas con el diputado de MORENA Ricardo Velazco, un referente de Rafa, y luego votó junto a él y a la oposición en un tema sobre la crisis de Tulum que la 4T no quiso aceptar.  En el rafismo dicen que esa es apenas una muestra de la constante sangría que sufrirá el oficialismo en los próximos meses. 
¿Alcanza con eso? Claro que no. Pero para ellos es el camino. 

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MEDICIÓN DE FUERZAS 

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Acá el tema no es el alcance que puede tener Gino Segura, eso está claro: tiene el apoyo total de Mara, el morenismo marista y el Partido Verde; con todo lo que eso significa en estructura, aparato, poder político y recursos económicos. El tema es ver qué volumen político puede alcanzar Rafa para enfrentar ese poderoso bloque. Sus armas son dos: crear una red de apoyo consistente y amplia en el estado, y aprovechar su peso político propio cerca de la Presidenta. 
Quizá por todo esto ha sido evidente la aceleración de la campaña de Gino Segura. Aparecieron bardas pintadas por todo el estado, y esta semana que inicia habrá un evento por su Primer Informe como senador, en donde espera mostrar el músculo, tanto en convocatoria política como en movilización. Las consignas “Es con Gino” y “Gino de Morena”, marcan de manera muy clara la estrategia. Ese es el candidato oficial. 
También ha comenzado a mostrar otra faceta más sólida y más cercana a su perfil: la del político instruido. Su campaña en redes estaba prácticamente definida por una multiplicación de su imagen sin demasiado contenido (aunque bastante costosa, por cierto). Ahora, ya se lo ve más hablando y debatiendo de temas importantes de la agenda, y demostrando su propia capacidad, sin anabólicos virtuales.    
Por abajo de eso, hay un conteo casi puntual de lealtades y deslealtades, que pasa incluso (o principalmente, mejor dicho) por la propia Mara. La idea es que el bloque de apoyo no tenga fisuras, y, donde haya dudas, blindar esas fisuras con los propios. 
Se trata, como se ve, de una maquinaria muy poderosa y difícil de enfrentar. Casi se diría que es prácticamente imposible de enfrentar, si no hay una ayuda desde otro poder superior. Ahí apunta el rafismo. 

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INTERVENCIÓN 

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La pregunta de esta columna es qué pasaría si esos dos bloques se enfrentan y chocan con todas sus fuerzas, como parece que va a suceder. La guerra sucia, en ese sentido, puede ser un cementerio para ambos.  
Pero un sector de MORENA entiende esta situación de otro modo. Si bien reconocen que una guerra sucia de esa magnitud puede incluso dañar al movimiento, dicen que hay que entender que es ahora cuando se está jugando el poder. La interna de MORENA es la verdadera campaña para el 2027, y se utilizarán todos los métodos que se utilizan en una campaña normal. Entre esos métodos, la guerra sucia hasta donde se pueda. 
La campaña formal contra la oposición, dicen, será un paseo insulso. La guerra es ahora. 
Este medio va a insistir sobre algo que viene diciendo desde hace un tiempo. Un choque de trenes entre Rafa y Gino puede ser el escenario perfecto para que Claudia Sheinbaum decida “intervenir” en el estado y poner una candidata propia. Si los dos candidatos del partido se tapan de lodo uno al otro y el enfrentamiento llega al punto político de no retorno, tendrá que buscar entre las candidatas. 
A Gino lo deja en el Senado, a Rafa en Aduanas, y elige entre Estefanía Mercado, Ana Paty Peralta, Marybel Villegas y Anahí González a su candidata. Hay sobradas razones políticas y de género para hacerlo. Pero eso merece un espacio mayor de explicación. 
Por lo pronto, el punto más álgido de la “guerra sucia” ya comenzó, y su desarrollo es de pronóstico reservado para todas las partes. Quizá en las próximas semanas nos enteremos de cosas que no teníamos ni idea, y que hagan tambalear muchas famas políticas