JUGAR CON FUEGO | Si el endeudamiento de Tulum es el camino, QR va hacia un nuevo colapso financiero

JUGAR CON FUEGO | Si el endeudamiento de Tulum es el camino, QR va hacia un nuevo colapso financiero
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

 

Desde este espacio se ha dicho en reiteradas oportunidades que la posibilidad de tomar deuda por parte del Estado, e incluso de algunos municipios, pudiera ser la única salida viable ante la crisis que se avecina. 
La caída de los ingresos estatales y municipales no tendrá comparación con ningún otro periodo histórico en Quintana Roo, por lo cual será necesaria alguna inyección de recursos extraordinarios para sostener el funcionamiento básico de la administración pública, y poner en marcha, en lo que se pueda, la economía. 
Sin embargo, lo sucedido en Tulum la semana pasada es la muestra de que si ese camino se toma de manera irresponsable, lo que puede sobrevenir es una crisis aún mayor. En ese municipio se hizo todo mal, y, por lo que han dado a conocer sus propias autoridades, podrían incluso hacerlo peor. 

 

LOS HECHOS Y LA LEY 

 

Como se sabe, el Cabildo le autorizó al alcalde Víctor Mas Tah, del PAN-PRD, tomar una deuda de corto plazo de 43.3 millones de pesos, que deberá ser pagada como máximo tres meses antes de que concluya la actual administración. 
En La Opinión se publicó una nota en el sentido de que esa deuda estaría violando la Ley de Ingresos municipal, que permite una deuda contingente de sólo el 4% de sus ingresos anuales, algo así como 28.9 millones, por lo cual el endeudamiento aprobado supera esa cifra. 
En diversas notas periodísticas, el tesorero municipal, Edgardo Díaz, planteó una situación diferente. Dijo que se trata de dos tipos de endeudamientos diversos. 
El que se aprobó es un endeudamiento de corto plazo, permitido en el artículo 30 de la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios. Ese artículo dice que los municipios pueden tener una deuda de corto plazo de hasta 6% de los ingresos, lo cual está acorde con los 43.3 millones aprobados. 
Y lo que Ley de Ingresos 2020 de Tulum permite, dijo, es otro endeudamiento, uno contingente, que son aquellas deudas que son asumidas “de manera solidaria o subsidiaria por las Entidades Federativas con sus Municipios”. 
O sea, si ese es el caso, la buena noticia sería que Tulum no está violando la ley. La mala noticia, sin embargo, es que el municipio tiene entonces capacidad de pedir otro créditos más: una deuda contingente por 28.9 millones. 
La situación es peor de lo esperado, porque el municipio podría endeudarse por el 10% de su presupuesto (más de 72 millones de pesos) sin pasar por el Congreso. Al menos, según la versión de su tesorero. 
Con el agravante, por supuesto, de que se trata del 10% de su presupuesto aprobado, que de ninguna manera será el realmente recaudado. O sea, la deuda sería mucho mayor a ese 10%, y con tasas de interés, como todo crédito de corto plazo, que son más altas que las de otras deudas. 

 

LOS NÚMEROS Y LA REALIDAD 

 

Lo más extraño del caso es que Tulum es una verdadera potencia económica y recaudadora en el estado, lo cual no haría necesario que fuese el primer municipio en salir a pedir dinero prestado. Veamos sus números.
El presupuesto 2019 había programado recaudar 620.7 millones de pesos, pero finalmente recaudó 777.8 millones. O sea, el municipio recaudó casi 160 millones más de lo presupuestado. Un aumento del 25%. Un porcentaje casi insólito para las finanzas públicas. 
Para 2020 presupuestó recaudar 722.5 millones, cifra que seguramente no alcanzará. Pero aun así, no parece excusa suficiente para pedir desde ya un crédito. 
Pongamos el ejemplo de Cancún. El año pasado, Benito Juárez recaudó 437 millones de pesos más de lo presupuestado. Pero esa cifra millonaria, es un apenas un 10% de su presupuesto. 
De ese total, se guardaron 108 millones de pesos en bancos para una contingencia. Hoy, Benito Juárez enfrenta la nómina de 6000 empleados, el reparto de 125 mil despensas (que se hará dos veces) y además paga 180 millones de pesos de deudas pasadas, y aún así le alcanza. 
A Tulum, con 25% de dinero extra el año pasado, con una nómina que es 274 millones anual (porcentualmente por debajo de otros municipios) y sin deuda anterior (tiene cero deuda de largo plazo) no le alcanza para funcionar. 
Y todo eso aún sabiendo que, como todos los municipios turísticos, tuvo la mayor parte de su ingreso de predial, el más grande del año, anticipado entre los meses de diciembre y febrero, cuando se dan los descuentos. Algo no cierra. 

 

LOS PREPARATIVOS 

 

Desde el Ayuntamiento de Tulum se dijo que la razón del endeudamiento es la caída de un 95% de los ingresos, y la necesidad de continuar operando normalmente. Como ya se explicó, esa excusa es insostenible si se hace un comparativo con otros municipios. 
Pero la realidad es aún más compleja. Lo cierto es que desde diciembre, cuando el Covid 19 no existía, el municipio se preparaba para endeudarse. La Opinión lo publicó en su momento. 
El pasado 6 de diciembre, en la Trigésimo Primera sesión ordinaria, el Cabildo le aprobó al alcalde Víctor Mas “realizar un contrato con la empresa financiera Ratings de México S. A de C.V. para hacer una evaluación crediticia del Ayuntamiento para la gestión de recursos”.
Un dato no menor: aquella sesión pública no se transmitió por las redes sociales. Fue en “lo oscurito”, como se dice coloquialmente.   
Cuando el hecho se hizo público, el alcalde dijo que no tenía ninguna intención de contratar deuda. ¿Cuál sería, entonces, la intención de contratar una “evaluación crediticia” para alguien que no quiere un crédito?. 
Ahora ya quedó en claro. 

 

LO QUE VENDRÁ 

 

En todo este contexto, no hay ninguna noticia, al menos hasta hoy, de que el Gobierno de Tulum haya practicado alguna forma de austeridad.  
Quizá por eso fue tan masivo el repudio social hacia la decisión de tomar deuda. Se trató de una postura unánime: no hubo en redes sociales un solo comentario a favor de esa decisión de Víctor Mas. 
La razón es muy simple. Othon P. Blanco, Cozumel, Solidaridad, y Benito Juárez tienen, en ese orden, deudas muy difíciles de pagar, mayormente adquiridas de manera irresponsable, que comprometen, o han comprometido, según el caso y el momento, la propia viabilidad de los municipios.  
Quintana Roo paga 4 mil millones de pesos al año por las desmesuras de Roberto Borge y los diputados que le aprobaron una deuda sin sentido. Esas son realidades que se sufren cada día. 
Se aclara una y otra vez: este espacio no demoniza las deudas, y mucho menos en circunstancias extraordinarias. Hasta se puede decir que será indispensable e inevitable que haya nuevos endeudamientos, porque la crisis justifica ese tipo de decisiones. 
Pero los gobiernos deben entender que van a enfrentar un fuerte cuestionamiento social cuando quieran hacerlo, y deberán dar muchas explicaciones y garantías a la sociedad. 
Lo que hizo Tulum en estos días no contribuye en nada a que la sociedad confíe en el manejo financiero que las autoridades harán de esta situación. Un error que puede costar demasiado caro a todo el estado. 

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