Los días más inexplicables de CJ, y la división del neojoaquinismo

Los días más inexplicables de CJ, y la división del neojoaquinismo
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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“El sexenio se acabó muy temprano”. La reflexión pertenece a alguien que formó parte de la construcción política que se convertiría luego en el Gobierno del Cambio, y que trabajó en el proyecto desde el inicio. Circula en ese sector político la idea de que una entrega anticipada de poder a la 4T está en marcha, lo cual no sorprende a nadie, pero sí sorprende que ese tránsito tendría como eje la ausencia o, lo que es peor, simplemente el error.  
En ese contexto, no son los resultados electorales del 6 de junio pasado la peor noticia que ha recibido estos días ese sector político, sino algunas decisiones del gobernador Carlos Joaquín que no terminan de comprender. 
El regreso público de Alberto Capella; el destino que está tomando el conflicto post electoral en Solidaridad; el amague de juicio político y persecución judicial contra Laura Beristain y Juan Carrillo; la “censura previa” que emitió el Ieqroo contra la dirigencia nacional de MORENA…todos errores inexplicables para un gobernador que siempre fue muy prudente en su actuar.  
Un hombre cercano a Carlos Joaquín dijo en estos días que se abren demasiados frentes y se cometen demasiados errores en un momento en el que el manual de la política dice que hay que hacer todo el contrario. Y esa sensación se está extendiendo en todo el “Cambio”.  

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EL 6J EN SOLIDARIDAD 

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El 6 de junio, Laura Beristain entendió de la peor manera posible que estaba sola contra la decisión del gobernador de ganar en Solidaridad. El cateo con armas a la casa de Luz María Beristain esa mañana, y el arresto de 15 compañeros, dejó sin fuerza el operativo electoral que habían preparado para retener el municipio. Y no hubo una sola voz que la apoyara. 
En los días posteriores, esa soledad se intensificó: bajó una orden expresa a los partidos políticos locales de la 4T de no apoyarla en su reclamo por un supuesto fraude electoral. A los pocos días, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que Carlos Joaquín es un demócrata. Parecía una sentencia definitiva.  
Pero cuando parecía que la ebullición post electoral debía comenzar a bajar, la guerra se intensificó. Laura percibió señales concretas de que no sólo querían ganarle el municipio, sino que también existe la instrucción de llevarla a la cárcel. Con esa certeza se decidió el viaje a la Ciudad de México a tocar todas la puertas de la 4T. 
La realidad es que hay sectores del lopezobradorismo que han decidido no apoyarla, quizá porque intuyen un acuerdo de fondo entre el presidente y el gobernador, pero aún en esos sectores Laura recibió una respuesta unánime: lo del cateo con armas fue un exceso, le dijeron en todos lados. 

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MALAS DECISIONES 

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Hasta ahí, sin embargo, no había muchas más buenas noticias. Pero increíblemente el oxígeno se lo dio a Laura el propio gobernador con algunas decisiones. La primera fue la medida cautelar que el Ieqroo emitió contra la propia Laura y contra los dos dirigentes nacionales de MORENA, Mario Delgado y Citlalli Hernández, para que no digan nada que pueda considerarse “una calumnia” contra el gobernador. 
El vocero presidencial, Jesús Ramírez, explotó cuando conoció esa noticia. “Eso es intolerable”, dijo. En MORENA tienen muy claro que el Ieqroo es un brazo operativo del gobernador, y, otra vez, consideraron la medida como un exceso. Allí se decidió la impugnación contra esa medida, que están seguros que van a ganar en la Sala Xalapa. Sería una derrota política durísima e inexplicable para Carlos Joaquín. Nadie sabe para qué subió a la dirigencia nacional de MORENA a un ring al que no tenían ninguna intención de subirse. 
La segunda mala decisión del gobernador fue que se volviera a hablar del juicio político contra Laura Beristain. El timming de esa jugada política fue malo; dicho esto por los propios aliados del mandatario estatal. La noticia solo sirvió para que el equipo de Laura Beristain demostrara en Palacio Nacional que esto ya no es un problema post electoral sino una persecución. 
Si algo faltaba para completar este combo, la reaparición pública de Alberto Capella en la inauguración del C5 conjugó todos los errores juntos. Hubo crispación social y confusión política por esa decisión, pero además reavivó un asunto más serio. Hace ya tiempo le dijeron al gobernador, desde la 4T, que el hombre fuerte de la seguridad nacional, Audomaro Martínez Zapata (uno de los pocos con oficina cerca de AMLO) le bajó el pulgar a Capella. 
El resultado de la gira en el centro del país para el equipo de Laura Beristain, entonces, es dispar, pero creen que recibió los apoyos que buscaba para seguir una ruta jurídica. Ya hay una denuncia en la FEPADE contra Carlos Joaquín, y habrá más. Todo ese arsenal jurídico apunta a denunciar una constante y reiterada violencia política de género del mandatario estatal contra la alcaldesa. 
Habrá que ver hasta dónde puede progresar eso, porque no es fácil de probar, pero definitivamente es un tema muy complejo en este momento histórico de México, y que meterá al gobernador en un debate que no le conviene. 
En lo electoral, el equipo de la alcaldesa sólo ha pedido que no les pongan trabas y los dejen buscar la anulación de la elección en la Sala Xalapa. ¿Puede suceder? Hay pruebas contundentes de irregularidades, pero se sabe que algo así siempre será una decisión política.
Quizá, lo más importante que Laura Beristain consiguió en su gira por la capital del país fue una señal de que sí tendrá quien le dé protección política ante una eventual andanada del joaquinismo.  

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COZUMEL, EL JOAQUINISMO Y EL NEOJOAQUINISMO 

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Primero hay que decir que la distinción entre joaquinismo y neojoaquinismo no es un juego de palabras de esta columna, sino un hecho que quedó de manifiesto el 6 de junio. El neojoaquinismo es el que responde al gobernador, y puso todo para hacer ganar a Lili Campos en Solidaridad. Y el joaquinismo es el que se quedó solo peleando en Cozumel. 
Pedro Joaquín Delbouis quizá nunca lo diga públicamente, pero siente que recibió poco apoyo en la elección. Cuando el 6 de junio vio la mano del Estado en Playa del Carmen y su notoria ausencia en Cozumel, esa distinción quedó clara. 
Aquí no se trata de establecer si eso está bien o mal, porque puede haber cientos de razones para explicar esa conducta. En este caso, quizá, no se trata de algo inexplicable. Pero es claro que es un hecho que ya está en análisis en las mesas políticas más altas del estado.  
El joaquinismo ha decidió continuar en la isla. Pedro Joaquín mantuvo los votos de su primera elección, y alcanzó el 44% de los sufragios. Siente que el PRI se reactivó y lo va a retener, y sabe MORENA deberá demostrar si es capaz de gobernar un municipio con un ahogo financiero muy importante. En el joaquinismo creen que el desgaste de Juanita Alonso será brutal. Esa es la ruta política. 
El destino del neojoaquinismo es menos claro. Los actores políticos más cercanos a Carlos Joaquín seguramente se refugiarán en Solidaridad, pero no hay mucho más. La opción de ser competitivos en 2022, hasta hoy, no existe, y la pérdida de 8 municipios el pasado 6 de junio dejará hasta sin trabajo o sin ingresos a cientos de funcionarios y políticos ligados a ese proyecto. 
En ese contexto nada esperanzador, el Carlos Joaquín de los últimos días sorprendió a propios y extraños. Habrá que ver si se trata de la nueva versión del gobernador, o si sólo fue una sucesión de decisiones equívocas. En la respuesta a esa interrogante está implícito cómo será el cierre de este sexenio, que parece que está terminando antes de tiempo.