Andy ¿la última esperanza de MORENA QR para frenar al Verde?

Andy ¿la última esperanza de MORENA QR para frenar al Verde?
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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En los últimos meses, Andrés Manuel López Beltrán visitó varias veces Quintana Roo para diversos eventos públicos. En un par de ellos, al menos cuatro personas le escucharon decir al hijo del Presidente algunas frases al pasar en referencia al Verde Ecologista. Palabras más, palabras menos, el nuevo Secretario de Organización de MORENA dio a entender que ya había demasiados verdes en el partido guinda en el estado. 
Las frases serían anecdóticas y hasta quizá intrascendentes si no las hubiese pronunciado el principal operador político de MORENA y el heredero formal del lopezobradorismo, la única fuerza electoral que hace que MORENA sea lo que es hoy, aunque algunos anden confundidos contando cuántos votos les corresponden de la victoria del 2 de junio. 
También las frases se potencian por un hecho que es sabido dentro del morenismo: Andy conoce como pocos la realidad del partido en Quintana Roo. 
La historia personal de Andy López está ligada al estado. Sin entrar en detalles innecesarios, se sabe que el hijo del Presidente pasó aquí un largo tiempo durante el cual la relación con su padre no era la mejor. Andy estuvo muy cerca de Rafael Marín Mollinedo. Tanto, que incluso trabajó en la empresa de frutas y verduras de Rafa, y tiene buena relación con muchos morenistas de la primera hora. Digamos, para que se entienda bien, que nadie debe hacerle una radiografía del estado; conoce bien quienes estuvieron cuando nadie quería estar, y quienes llegaron de última hora a saborear las mieles del éxito. 
Por eso tampoco pasaron desapercibidas las palabras que el propio Rafa Marín dijo en los últimos días, cuando les hizo saber a algunos de sus principales referentes en el partido que es muy probable que el alcance de la relación con los verdes esté de nuevo en la mesa de discusión nacional de MORENA. 
El tema de fondo es que un sector nada menor del partido guinda dice que ya no hay necesidad de nutrirse de verdes ni de darles tantos espacios en Quintana Roo. Nadie pretende romper la alianza, pero sí acotarla a la estricta realidad electoral de cada uno.
Los que piensan así son los que no se confunden con respecto al verdadero poder de este movimiento: todos los votos son de AMLO, repiten; después, la alquimia electoral hace su magia para que algunos ganen más posiciones que otros. 
Pero también hay que ser muy claros con respecto al papel de Andy en MORENA: es cierto que conoce Quintana Roo como pocos actores nacionales de peso, pero también es cierto que su tarea es muy amplia e incluye cada rincón de México, y con esa visión de equilibrio va a encararla. Sabe de los acuerdos y compromisos que se hicieron alrededor del proyecto de la 4T en todo México, y el papel que el Verde ha jugado allí. Y sabe hasta donde puede y no puede presionar para que esos acuerdos cambien. 
En el estado entienden eso, pero a lo que aspiran es simplemente a que se vuelva a poner cada cosa en su lugar. “Lo que hemos denunciado es cómo algunos se desdoblan rápidamente y pasan de verdes a morenos para quedarse con todos los cargos”, dijo un morenista de la primera hora, que tiene sus esperanzas puestas en la nueva dirigencia nacional, que conduce Luis María Alcalde, otra morenista pura que ve de reojo y con desconfianza el avance Verde. 
Ese es el fondo del asunto. 

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LOS ACUERDOS EN QUINTANA ROO   

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Ya es vox populi cómo empezó la historia de amor entre MORENA y el Verde en el estado, pero no está de más recordarla porque explica muchas cosas. 
En marzo de 2018, cuando Remberto Estrada anunció que no iría por la reelección como alcalde de Benito Juárez, el acuerdo estaba cerrado. La candidata de todos sería la morenista Mara Lezama, en un formato que a todos incluía y agradaba, entre ellos el propio López Obrador y el entonces gobernador Carlos Joaquín.  
En septiembre de ese año, cinco diputados federales del Verde se pasaron a MORENA, para darle a AMLO el control total de San Lázaro durante sus tres primeros años de Gobierno. Allí se selló formalmente la alianza. 
Quintana Roo participó activamente de ese acuerdo. Entre los nombres de aquellos diputados hay dos muy reconocidos en el estado: Ana Paty Peralta y Francisco “Paco” Elizondo. Una es hoy alcaldesa de Cancún y candidata a gobernadora para 2027. El otro es un operador fundamental de Jorge Emilio González Martinez, que se mueve en los límites del estado, entrando y saliendo, porque Mara no lo quiere muy cerca. 
Quizá nunca se sabrá qué se dijo en la mesa de negociación entre Jorge Emilio y los representantes de AMLO. Pero lo que es un hecho es que de ahí en más el Verde se consolidó o comenzó a crecer en algunos espacios específicos como la Cámara de Diputados, San Luis Potosí, Chiapas, Edomex y, por supuesto, Quintana Roo. 
Como se ve, entonces, el inicio de la historia política de Mara está indisolublemente ligado al acuerdo de MORENA con el Verde. Su transición política con Remberto Estrada, en su momento, lo demuestra. Y su paso por el poder, desde Cancún al Estado, lo certifica. 
La realidad dice que no sería lógico que ese proceso se trunque ahora, porque no hay señales para ello. De hecho, la señales van hacia otro lado: Jorge Emilio acaba de darle otra vez diputados federales a MORENA (esta vez fueron 15) y nadie supone que no va a cobrar ese favor. 
Quienes tienen presente toda esta historia que aquí se relata dicen que todo continua, o se repite. Los que pasan por el búnker de Mara dicen que es cada vez más común ver ahí a Eugenio “Gino” Segura en la mesa de las decisiones, y ubicando gente en lugares diversos.  
Parece que se busca hacer un formato como fue el de Mara con Carlos Joaquín: una lenta pero sólida transición de poder desde las bases, para que cuando llegue el momento de entregar el Poder, lo único que quede por entregar sea la llave de la Casa de Gobierno. 
Eso no es bueno ni malo per se. Simplemente es una realidad que está a la vista de quien la quiera ver, y que debe ser asumida y tomada en cuenta. 

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ALIANZA BICOLOR 

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Se entiende la idea del morenismo puro del estado de buscar en la nueva dirigencia nacional de MORENA un auxilio para intentar ganar más espacios políticos y no dejar que el Verde cope todos esos lugares. Existe la convicción o la esperanza de que este es el momento para hacerlo, y que Andy López Beltrán puede ser el vehículo adecuado para ello.
Pero también se debe entender que toda la historia explicada en esta columna muestra que la alianza MORENA-Verde es mucho más profunda que unos simples acuerdos políticos de ocasión. Hagamos un ejercicio simple para entender esta realidad. 
Tomando sólo políticos de MORENA como referencia ¿Cuántas veces en un año cree el lector que las alcaldesas de Othón P. Blanco, Yensunni Martínez; o de Felipe Carrillo Puerto, Mary Hernández, habrán hablado por teléfono con Jorge Emilio? ¿Cuántas veces la senadora Anahí González?. Pocas o ninguna ¿no?.
Por otra parte ¿Cuántas veces por semana podrán tener una comunicación de esas Diego Castañón; de Tulum; Ana Paty, de Cancún, o Estefanía Mercado, de Solidaridad? ¿Cuántas Gino Segura?. Muchas seguramente. Y todos son de MORENA. Se da por descontado que todos hablan todo el tiempo con Mara.
Ese ejercicio nos muestra a las claras quienes son las referencias políticas en el estado, por dónde pasa por el poder, y hasta dónde llegan los acuerdos. 
¿Podrá Andy López Beltrán alterar ese entramado político tan sólido? O quizá las preguntas correctas sean: ¿Querrá hacerlo? ¿Es necesario? ¿O todo va por el camino que se trazó con quirúrgica precisión desde 2018? 

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