Hugo Martoccia – Mesa Chica
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“En política todo puede pasar”. La frase es de un operador de una de las mujeres que se nombra en el título de esta nota. Pero podría haberla pronunciado cualquiera de ellas. Tiene que ver con una estrategia en las que todas coinciden, que incluye mantener una fuerte presencia de campaña en tierra pero con perfil bajo, a la espera de otras condiciones. Hoy, todas saben que los reflectores están en otro lado, en una batalla entre dos nombres de hombres muy claros.
Pero en ese punto volvemos al inicio de la nota: “En política todo puede pasar”. Incluso, que eso dos nombres lleguen a tal punto de confrontación que terminen anulándose uno al otro. Para que eso suceda, sin embargo, debe haber algún tipo de paridad entre las dos opciones. No habrá tal choque si una opción esta muy por encima de la otra.
Es bueno recordar, en ese contexto, la confrontación entre Mara y Marybel. El “choque de trenes” nunca sucedió porque a Marybel no le alcanzó para descarrilar el proyecto de Mara. Simplemente Mara le ganó.
En el marismo nadie discute que el candidato natural se llama Eugenio “Gino” Segura, y, como aquí se dijo alguna vez, en ese colectivo político nadie quiere ir en contra de las decisiones de la gobernadora. No hay esa intención. En ese grupo están las alcaldesas de Benito Juárez, Ana Paty Peralta; la de Solidaridad, Estefanía Mercado, y la Secretaria de Gobierno, Cristina Torres.
Del otro lado, Anahí González se inscribe en el proyecto de Rafael Marín, y si bien su nombre se ha puesto en la mesa para la sucesión en Benito Juárez, es evidente que, al menos por ahora, la campaña de la senadora tiene mucho más referencia estatal que municipal. Anahí se mueve por todo el estado con eventos de neto corte electoral.
Lo de Marybel es lo de siempre. Mantiene una campaña constante en el estado (aunque en este caso sí pareciera más vinculada a Cancún) con la idea de que su nombre esté en las encuestas. No puede decirse que sea parte del “rafismo”, pero podría estar en cualquier proyecto que esté en las antípodas de Mara.
Todas, sin embargo, tienen algo en común: se mantienen alertas de que el enfrentamiento que ya se vislumbra muy duro entre Gino Segura y Rafa Marín pudiera terminar en un “choque de trenes” que deje a MORENA sin posibilidad de un acuerdo entre ellos. O sea, de que en esa batalla, ambos se anulen y den paso a una tercera opción.
Y, en ese momento, cualquiera de ellas quiere estar activa como la opción para quedarse con esa bandera de la candidatura. Y hasta algún candidato, como Diego Castañón, podría intentar jugar su carta.
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DE PLANES Y ESTRATEGIAS
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En el marismo nadie duda de cuál es el Plan A de Mara, porque es evidente, ya está en marcha y ha sido adoptado como propio por toda su gente. Lo que nadie tiene muy claro es cual es el Plan B.
Y no es un dato menor. Esta semana hubo una señal de alerta importante con respecto a lo que puede suceder en la interna del partido. El diputado Ricardo Velazco dio una declaración dura contra Gino Segura, cuando irónicamente cuestionó su inteligencia.
La declaración estaba fuera de los límites de la batalla pública entre los dos grupos (donde aún reina la cordialidad política) pero no de lo que pasa adentro. Y eso se notó en los diversos chats de whats app de los morenistas, que hirvieron con posturas y hasta descalificaciones entre uno y otro bando. La situación fue tan tensa que hasta la gente que está con Rafa Marín sintió que ese estado de confrontación no era el camino adecuado para nadie.
El tema es ahora hasta dónde puede o no escalar ese conflicto. No es tan importante en cuanto a su virulencia, que irá creciendo sin duda, sino fundamentalmente en el aspecto cuantitativo. No es lo mismo que haya un 10% de inconformes con la postura oficial, que un 35 o 40%. El primer número es marginal y es una situación que se puede solucionar; los segundos números significarían un mano a mano entre ambos candidatos.
En ese punto, por supuesto, hay dos posturas diferentes. En el rafismo dicen que el número de inconformes se incrementa por decenas y decenas cada semana, pero que nadie lo va a hacer público hasta último momento. En el marismo dicen que esa supuesta inconformidad es hasta ahora sólo un movimiento interno sin verdaderos alcances y con nulo impacto en las encuestas.
Objetivamente, debe decirse que a simple vista la situación es dispar. El marismo tiene el aparato para crearle a su candidato una agenda muy sólida y mover a miles de personas en todo el estado. Hasta ahora, del otro lado no hay una capacidad de operación ni remotamente parecida.
Por supuesto, esa es la foto de hoy. Seguramente eso cambiará con el tiempo, pero es imposible saber si será suficiente para encontrar algún tipo de equilibrio.
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EL PLAN B
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Si un choque de trenes sucediera, podría pensarse que el Plan B natural del marismo debería ser Ana Paty Peralta. La alcaldesa de Cancún trae números, estructura y experiencia política para pensar seriamente en esa candidatura. Pero la irrupción de Estefanía Mercado hace ruido.
La alcaldesa de Playa del Carmen tiene un estilo desenfadado, confrontativo y arriesgado, que va de la mano con la política que se está imponiendo en Latinoamérica y en el mundo en los últimos años. Estefanía no le teme al debate ni a la polémica (a la mayoría de la clase política del estado casi le dan pánico) que es el camino más corto para dar un salto cuantitativo en cualquier medición.
Un poco más allá aparece Cristina Torres, que es también una política experimentada que sirve a la causa de Mara, y podría reclamar una posibilidad. La gobernadora ya le dio la venia para que se mueva en ese sentido.
Del otro lado, Anahí sabe que nunca será una opción de Mara, pero sí puede serlo del morenismo, que le reconoce su carácter de fundadora. Por supuesto, eso no será suficiente si no le suma otros atributos que se le exigen, y si no da a la vez ese salto en las encuestas que la haga una opción viable. Algunos creen, sin embargo, que Anahí juega a la “grande”, pero con la intención de instalar su nombre en la negociación de Cancún.
Y finalmente está Marybel, que puede pelear esa batalla como una figura ajena al marismo, o concentrarse en Benito Juárez.
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CONTINUIDAD O CAMBIOS
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