Hugo Martoccia – Mesa Chica
.
Ha sido más que evidente que en los últimos días la campaña de Rafael Marín Mollinedo hacia la gubernatura en 2027 adquirió un nivel diferente. La imagen del director nacional de Aduanas se hizo presente en calles, carreteras y medios de comunicación, y se instaló la idea de que está en carrera. Se trata, a simple vista, de la confirmación de que el proyecto de candidatura única de Eugenio “Gino” Segura ya no existe; hay una abierta batalla de dos.
La primera pregunta que viene a la mente de todos es saber si Claudia Sheinbaum ha tenido que ver de alguna manera con esa situación. Quienes conocen a Rafa Marín dicen que su institucionalidad es a prueba de fuego. Traducción: no se movería sin algún tipo de venia de la Presidenta.
En los últimos días, Rafael Marín visitó Quintana Roo de manera privada y habló con mucha gente. En algunas de esas conversiones dejó entrever que hay “consentimiento” por parte de Palacio Nacional a su interés por ser gobernador. “Consentimiento” significaría que no negaron su aspiración y que se puede mover, pero con cuidado y respeto por la gobernadora Mara Lezama. Así se entendió.
¿Eso significa que es el candidato de la presidenta?. No. O no por ahora, al menos. Pero en realidad es mucho más que eso. Esta movida parece más bien la confirmación de que Claudia Sheinbaum manda el mensaje de que la sucesión pasará por sus manos. Ya lo dijo Luisa María Alcalde un par de semanas atrás, aunque aun se resistan a aceptarlo.
Pero el hecho de que dos hombres se disputen hoy esa medalla no significa que todo quede reducido sólo a ellos dos. La idea sería dejar que Rafa se mueva al menos estos tres meses que quedan de 2025 para medir el efecto de su figura política. No en las encuestas, que no le importan a nadie en Palacio Nacional (no en Quintana Roo, donde la elección está ganada con cualquier candidato o candidata) sino en la misma estructura del poder local y nacional.
En ese contexto, Rafa Marín es quizá el peor rival que el marismo puede enfrentar, por tres cuestiones fundamentales. Una, porque es el fundador de MORENA y las bases lo quieren y respetan. Dos, porque todos saben que está más cerca que nadie en el estado de la Presidenta de la República, con quien se reúne, al menos, una vez a la semana.
Y tres, y quizá la más importante, porque es quién podría “sacrificarse por la causa” y sacar al senador Gino de la jugada. Hoy, como único candidato hombre, Gino no tiene con quien chocar. Pero con un candidato hombre enfrente, con peso político específico, se puede dar un “choque de trenes” que “obligue” a la presidenta a mantener el género mujer para la gubernatura, para evitar rompimientos de fondo.
Decirle a Rafa Marín que se quede en Aduanas cumpliendo su gran labor, y a Gino Segura en el Senado a la espera de su brillante futuro.
Una jugada muy conveniente para sacar al candidato de la gobernadora sin hacer más ruido del que hace falta. No son pocos lo que apuestan a que esta súbita aparición de Rafa Marín podría concluir en un escenario así.
.
EVITAR UNA RUPTURA
.
Nada de lo que aquí se dijo es meramente especulativo, sino que es parte de los comentarios en los círculos más cercanos al poder.
Por ejemplo, un referente histórico de Rafa Marín dijo días atrás que ya se ha analizado en ese grupo que ese potencial enfrentamiento entre el director de Aduanas y el senador podría cimbrar toda la estructura de alianzas y acuerdos de la 4T, no sólo en lo local sino en lo nacional, y que nadie quiere eso.
El tema de fondo es que a pesar de lo que se diga, la relación entre el marismo y el rafismo hoy es nula, y cada uno parece representar todo lo que el otro no quiere en la política. Pero detrás de esa batalla hay figuras muy importantes. No sólo son Gino y Rafa, también están, por decir algo, Mara, Jorge Emilio y el lopezobradorismo. Todos tienen algo que ver.
En ese contexto, dicen, sacar de un sólo golpe al candidato de la gobernadora, que es avalado por la alianza con el partido Verde, podría generar un caos interno. Habría que buscar un camino intermedio para no lastimar a nadie políticamente.
Esta columna, debe decirse, no está del todo de acuerdo con eso. Ni Adán Augusto López ni la propia Claudia Sheinbaum (el “hermano”y la “elegida” de AMLO) pudieron dejar en 2024 a sus candidatos en Tabasco y CDMX, respectivamente, porque el entonces Presidente tomó otra decisión. Y punto. No hubo nada más que decir. Claudia tiene el poder suficiente (hoy, al menos) para hacer lo mismo sin rendir cuentas a nadie.
Versiones de medios de comunicación nacionales dicen que Jorge Emilio ya dijo que no va a aceptar una candidatura de Rafa Marín, y que incluso el Verde podría ir a una aventura electoral propia en el estado si eso sucede. Según esa versión, la estructura verde es la más grande del estado y está aceitada y funciona a la perfección como para encarar esa aventura.
Puede ser. Pero también es cierto que esa estructura funciona porque el Sistema la deja operar. Sólo haría falta una quirúrgica operación de la Fiscalía y las fuerzas de seguridad un par de días antes de la elección, para desactivar todo ese entramado. Ya se hizo en Playa del Carmen, Tulum y Othón P. Blanco, por decir algo. No sería nada nuevo. La mayoría de los 140 mil votos del Verde se esfumarían sin dejar rastro en la elección estatal. Quizá puedan hacer ruido en alguna elección municipal o distrital. Pero nada más.
Otro dato que varios pierden de vista: antes de hablar de política, Jorge Emilio habla de números. Cualquiera que le garantice el número mágico que lo deje conforme, será su nuevo o su nueva aliada. Quizá lo haga a regañadientes, pero el líder Verde sabe que no tiene ninguna posibilidad de enfrentar a la Presidenta.
Sólo hay que ver cómo la está pasando Adan Augusto, o las causas millonarias que se acumulan sobre el ex gobernador de Veracruz Cuitláhuac García (aun cuando es funcionario de Sheinbaum) para entender que ponerse al frente de ese tren claudista es políticamente suicida. Y Jorge Emilio no llegó hasta donde llegó por andar a contramano en las vías.
.
ESTRATEGIAS
.
Como ya se dijo, Claudia puede entonces jugar con el contexto político local a su antojo, incluso para generar un “choque de trenes” que “obligue” a definir una candidatura de mujer. En el estado más competitivo del país para MORENA ¿quién podría decir que es una mala opción?.
Quizá por eso en los últimos días, a la par de la creciente imagen de Rafa Marín, apareció también Marybel Villegas y hasta la senadora Anahí González, a quien ya miden para la gubernatura. Del otro lado, más cerca del marismo (pero nunca tanto como Gino) están las alcaldesas Estefanía Mercado, de Playa del Carmen, y Ana Paty Peralta, de Benito Juárez. Todas saben que desde el momento en que se confirmó que Claudia va a decidir la sucesión, sus chances aumentaron considerablemente.
Mientras eso sucede, Mara no parece tener ninguna intención de variar su estrategia, que esta columna ha mencionado varias veces. Esa estrategia consiste en instalar la imagen de Gino Segura como su sucesor natural; instalar la idea de que su llegada al poder no se tratará de un momento específico, sino que poco a poco Gino irá tomando el control de las cosas hasta que su asunción a la gubernatura sea casi un mero trámite.
Hay detrás de ello operaciones de forma (Gino metido entre gobernadores en el funeral de Jesús Martínez Ross, como se ve en la foto de abajo) y también de fondo (sumar al senador a las pláticas con Secretarios de Estado y darle cada vez más poder real en secretarías, organismos y tribunales locales)
Es una estrategia muy polémica, pero también hay que entender que de alguna forma es una suerte de reedición de la transición de poder entre Carlos Joaquín y Mara Lezama. Y si la gobernadora vio que eso funcionó muy bien una vez, tiene sobrados argumentos para considerar que puede funcionar otra vez.
Por supuesto, el contexto político era muy diferente (empezando porque ella era la elegida del Presidente, que fue quien la hizo candidata. A veces se olvidan esos detalles) pero Mara confía en que el nivel de control político que alcanzó en el estado, y su buena proyección nacional, le dan el estatus de tener voz y, sobre todo, voto en su sucesión.
La realidad es que nadie puede asegurar que no sea así. Como ya se ha dicho aquí varias veces, Gino Segura puede finalmente ser el candidato a gobernador; de ninguna manera se lo puede descartar. Pero lo que ya parece casi imposible es que ese tránsito sea a través de un camino de rosas, como se había planteado.
Hay gente que abiertamente ha dicho que no quiere que se instale a perpetuidad en el poder estatal lo que Gino representa. Y van a hacer todo lo que esté en sus manos para impedirlo. Esa batalla ya ha comenzado y cada día va a ser más feroz.
.










