Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Algo se rompió en MORENA Quintana Roo este fin de semana. Se rompió un acuerdo básico que desde 2018 postuló que Mara Lezama era la figura política más relevante del partido, y que era, a su vez, la destinada a ser su futuro. Y lo fue. Se hizo gobernadora y, con algunas grietas nunca del todo significativas, consolidó una suerte de pax marista, basada en la hegemonía absoluta de su proyecto, donde la mayoría o todos los grupos internos encontraron una forma de convivencia. Eso se ha terminado.
Lo sucedido este sábado en el Informe de la senadora Anahí González fue una rebelión. (Ver nota abajo).
Los gritos de “gobernador” a Rafael Marín, que se desataron frente a Mara, son una anécdota. Como el rostro tenso de la gobernadora. O Anahí mirando hacia un lado mientras Mara y Gino miran hacia otro. O la mano de Anahí escapando del abrazo de oso mediático de Gino.
Todo eso es anecdótico. Lo realmente importante, lo de fondo, es la decisión de grupos organizados del partido de enfrentar la pax marista, de decidir abiertamente (y decirlo abiertamente y actuar abiertamente) en contra del proyecto de sucesión de Mara, que es Eugenio “Gino” Segura.
Y eso es, como se quiera ver, una rebelión interna. Grande o pequeña, efímera o permanente; rebelión al fin.
Mara fue desde 2018 el futuro de MORENA. Y de un modo u otro, todos lo aceptaron. Pero parece que no hubo acuerdo sobre la fecha de caducidad de ese futuro. Mara piensa en 6 y hasta 12 años más de poder. Así está organizado todo su proyecto. Los otros dicen que su tiempo termina en 2027.
Así de simple y así de grave a la vez.
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EN EL PRINCIPIO ERA EL VERBO
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Quizá esta rebelión se haya originado (y esta columna fue muy enfática en señalarlo) de la polémica estrategia utilizada para instalar a Gino.
La idea fue crear un candidato único que atrajera (haiga sido como haiga sido, si hacía falta) todos los consensos internos. Ese candidato no debía tener ninguna sombra en su camino. Cuando eso no funcionó, se le creó una suerte de competencia de papel, que a la larga sólo debía estar dispuesta a levantarle la mano. Y todo por pura fe, sin una sola señal desde Palacio Nacional de que ese era el candidato correcto. Sólo era la palabra de Mara. Ese era la estrategia. ¿Qué podía salir mal?.
Lo que podía salir mal es que alguien se rebelara a esa estrategia, carente de consensos y de aprobación palaciega, y es lo que sucedió.
La estrategia se basó en dos aspectos centrales: uno, el camino que se le construiría a Gino sería similar al que transitó Mara, porque son las mismas condiciones; dos, el poder absoluto de Mara sería suficiente para disciplinar todas las variables caprichosas o indisciplinadas.
En el marismo (específicamente en ese estricto espacio donde solo caben unas pocas opiniones) nunca se entendió que ninguno de esos dos postulados era real.
Uno, porque el principal apoyo para la construcción del “Proyecto Mara” fue Andrés Manuel López Obrador, el presidente de México. No fueron Jorge Emilio ni Carlos Joaquín ni los grupos políticos o los poderes fácticos. Fue AMLO. Los demás fueron actores necesarios pero secundarios.
Dos, porque el único “poder absoluto” que puede ordenar todas las variables es justamente la presidencia, que hoy está en manos de Claudia Sheinbaum. Ahí se toman las decisiones.
Otra vez se dice: en México está más que vigente la consigna nunca escrita de que “gobernador no pone gobernador”, y que es la Presidencia la que decide. Eso no lo entiende esta columna de manera caprichosa o sesgada; es una enseñanza del priísmo original, que AMLO reescribió en su manual político de la 4T.
Ahí están los casos de Omar García Harfuch en CDMX y Rubén Rocha, en Sinaloa. El primero era la apuesta de Sheinbaum (nada más y nada menos) para sucederla, ganó la encuesta por 14 puntos, pero AMLO le dio la candidatura a Clara Brugada. El segundo confesó públicamente que perdió la encuesta, pero AMLO decidió que sea candidato. ¿Hay dudas aún?.
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CONFLICTO INMINENTE
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El movimiento de Rafa Marín sigue esa línea. Su referencia para moverse o no moverse es Claudia Sheinbaum, no Mara Lezama. Eso impacta y molesta en el poder local, pero es una realidad que los supera. Aquí se dijo en alguna ocasión: Rafa se mueve en un ámbito que no requiere de la aprobación de Mara.
Lo sucedido este sábado es una muestra. Como lo son las mantas que dicen “Recuperemos el Movimiento” o las posadas de los “Amigos de Rafa”. Nunca había habido un movimiento organizado de esa magnitud contra el marismo. Nunca; ni siquiera cuando le pelearon la reelección en Cancún o la candidatura a la gubernatura. En esos momentos era un secreto a voces (y un destino aceptado) que Mara era “la candidata de todos”.
¿Y por qué todos estaban convencidos de eso? Porque era la candidata de AMLO. Simple.
Ahora ¿esto significa que Gino no puede ser candidato? No significa eso de ninguna manera; claro que puede ser candidato. Mara tiene la capacidad de convencimiento suficiente para hacerle ver a Claudia que Gino es la mejor opción. Y nadie debería dudar de esa capacidad.
Lo que esto significa es que si la mano de Claudia no frena a Rafa Marín en su intento de ser candidato, lo que se viene es una campaña interna como jamás hubo en MORENA Quintana Roo. El concepto de “Gino candidato de unidad” quedará sepultado, y habrá que pelear palmo a palmo la candidatura, y con todas las armas que se utilizan en la batalla.
Eso abre un escenario político inmanejable. Hasta ahora, el marismo casi no tuvo oposición porque nadie tenía donde construir esa oposición, ni siquiera fuera de MORENA. Pero lo que se vio el sábado es gente dispuesta a ser oposición interna y decirlo en voz alta. Si eso genera un efecto contagio, muchos viejos y nuevos rencores podrían surgir a la luz….o quedarse en las sombras operando en contra. Escenario inmanejable, como se dijo.
Los maristas dicen que eso no puede suceder porque Rafa no va a subir en las encuestas, y jamás será una competencia real. Entonces todo se reordenará. Y puede ser. Pero el problema es que Rafa no es peligroso sólo como Rafa, sino que es más peligroso por lo que puede significar contra Gino (entendido Gino como el grupo de poder que lo cobija).
Sucedería el choque de trenes que esta columna predijo, y la búsqueda de una tercera opción para que el movimiento no se desangre en esa feroz colisión interna.
Si esta columna diera consejos (que no es su objetivo) diría que es hora de tomarse una semana de vacaciones y parar todo. Pensar y darle al menos una mínima posibilidad de ocurrencia a que las cosas no sean como se ha dictaminado en el proyecto oficialista. Analizar si basar toda una estrategia en la idea de que Claudia no va a meterse en la sucesión es realmente una opción valida.
Por lo pronto, la política del estado ha entrado en modo guerra…si Claudia Sheinbaum no decide lo contrario.
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