¿NACE EL TUCOG? (Todos Unidos Contra Gino)

¿NACE EL TUCOG? (Todos Unidos Contra Gino)
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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Una guerra no declarada, sorda, tras bambalinas, ha iniciado en las máximas esferas del poder local, e incluye, de una u otra forma, a todos los principales actores políticos del estado. Nadie va a reconocerlo en público y muy pocos lo harán en privado, pero el objetivo central de esa particular batalla es intentar descarrilar el proyecto electoral de Eugenio “Gino” Segura en su camino por la gubernatura en 2027. 
Esa suerte de TUCOG (Todos Unidos Contra Gino) no tiene que ver con una cuestión personal contra el senador, que es alguien apreciado en el mundo político. Es una unión de actores políticos que, de manera tácita o explícita, coinciden en que lo que Gino representa (la continuidad del proyecto actual) dejará a muchos fuera de la jugada por demasiados años. Y eso no les gusta para nada. 
Todos leen lo mismo: si Gino es gobernador nada a va a cambiar de fondo y ni siquiera de forma, y los ganadores del próximo sexenio serán los mismos que desde 2018 se han quedado con el poder de la 4T local. Y algo de razón tienen; los rostros que acompañan el Proyecto Gino son los mismos que han desfilado por la pasarela ganadora de la política desde el 18.
Pero lo más trascendente es que ese TUCOG no es sólo una alianza de opositores internos; eso sería fácil de advertir o incluso de neutralizar. Ese movimiento interno también incluye a muchos que son parte del proyecto del marismo, pero que han visto pasar los grandes beneficios de lejos, que en el camino se sintieron que los alejaban, o que saben que Mara les tiene deparado el ostracismo político. 
Para decirlo con palabras claras: muchos de los que hoy le dicen a Mara y a Gino que están con el proyecto, y que parecen moverse en ese sentido, van a hacer lo que esté a su alcance para que el senador no se quede con la candidatura. 
No están contra Gino o contra Mara de manera personal (no todos, al menos). Pero entienden que si el “Proyecto Gino” descarrila, todo se va a reconfigurar. Habrá un lienzo casi en blanco donde podrán dibujarse los nuevos equilibrios de poder. Eso implica desde la gubernatura hasta presidencias municipales, diputaciones y espacios políticos varios. Es un escenario demasiado prometedor para no dar la batalla. 
Hoy, ese lienzo no tiene espacio para nadie más de los que ya están incluidos. Por eso es natural que todos los que están algo lejos del marismo y sus intereses y tienen alguna expectativa de ser gobernadores, alcaldes o diputados, quieren vivir o revivir como operadores políticos, o los que quieren volver al gobierno; todos casi sin excepción, de una u otra manera, por acción o por omisión, forman parte del TUCOG. 
Todos necesitan lo mismo: que el Proyecto Gino se caiga, para que haya que barajar y repartir de nuevo las cartas y empezar una nueva partida. 

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DOS BANDOS 

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Podría decirse, entonces, que la política quintanarroense se ha dividido en dos bandos definidos. 
El apoyo incondicional a Gino surge de un sólo sector, pero muy fuerte en poder y capacidad de acción para imponerlo. Lo apoyan los verdes, por instrucción de Jorge Emilio; el marismo puro (o sea, el círculo íntimo de la gobernadora, no sólo el institucional); algunos funcionarios, y quizá uno que otro alcalde.
Del otro lado hay dos espacios. Uno incluye a aquellos actores políticos cercanos al marismo que dan un apoyo verbal al Proyecto Gino, e incluso a veces son operativos, pero que en el fondo se mueven sin intención alguna de que ese proyecto avance.
Y luego están quienes abiertamente desafían el Proyecto Gino, como el grupo de Rafael Marín y una parte importante del llamado “morenismo puro”, que se siente marginado de las mieles del poder en este quinquenio.   

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UNIDAD 

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Más allá de todo lo que pueda analizarse de ese hecho se trata, simplemente, de la política y sus intereses; algo normal. Pero eso no se entiende en la cumbre del poder. El marismo a veces actúa (como ha pasado y pasará con todos los gobernantes en el estado, lamentablemente) como un grupo de incondicionales donde no se admite la duda ni mucho menos la disidencia.
La ultima consigna que se utiliza es: “El que no está con Gino, está en contra de Mara y es un traidor”. Es, por supuesto, un simplismo absoluto, que no ve las diversas realidades e intereses, que no siempre son oposiciones. Pero a varios les sirve para crear enemigos ficticios, y continuar rodeando y aislando a Mara con un grupo compacto que no admite más que sus propias voces. 
Desde ese lugar políticamente muy incómodo se busca generar unidad alrededor del Proyecto Gino. Pero esa unidad, así, es imposible, porque la misma dinámica interna del grupo de poder impide detectar la otra realidad. 
En la “mesa chica” de Mara nadie se atreve a decirle que muchas de las órdenes que de allí salen a favor del Proyecto Gino simplemente no se operan. Eso es una parte del TUCOG.

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MARA VS EL TUCOG 

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La gobernadora continúa apostando por su proyecto con tres líneas bastante definidas. 
Por un lado, busca generar unidad interna alrededor de Gino, y extiende sus acuerdos hasta los límites hasta donde puede llegar, que no son menores. Por el otro, es ya muy evidente una campaña política y mediática contra cualquiera que pueda hacerle sombra a su candidato (los rencores que eso genera quizá no se están midiendo correctamente). 
Finalmente, la otra pata de esa estrategia es la nacional, donde Mara y Jorge Emilio se mueven buscando apoyos sólidos a favor de Gino, que esperan que más temprano que tarde terminen por dar por cerrada la batalla interna. Hay quien dice que en las próximas semanas habrá un alud de apoyos de referentes de alto nivel nacional para Gino, que terminarán de inclinar la balanza a su favor. 
En ese sentido, una gran noticia para Mara sería que bajen a Rafa Marín de la contienda, porque más allá de los números o las chances reales que tenga el director de Aduanas en la lucha interna, lo que genera su presencia es una sensación de que es posible competir contra el oficialismo en el estado. Algo que hasta su aparición nadie había tomado demasiado en serio.
Esa es la idea que sostiene moralmente a gran parte de la disidencia contra Gino. Ciertamente, si en los próximos días la presidenta Claudia Sheinbaum le dice a Rafa que se quede en Aduanas o que prefiere que no compita para gobernador, mucho de ese ímpetu opositor se caería.  
Y en ese punto, lo único que podría interponerse entre Gino y la gubernatura sería una decisión de género de la candidatura, para que vaya una mujer. Nada más. Pero aún así, las candidatas mujeres solo esperarán que el género las impulse, pero todo quedaría en manos de una decisión de Palacio Nacional. Habría poco espacio para hacer otra cosa que esperar esa decisión. 
Mientras tanto, una novedad nada menor es que ante todo este revuelo Gino empieza a mostrar movimientos propios, y quiere tender puentes con todos los sectores. No quiere ser el enemigo de nadie, porque ciertamente no le conviene, y aclara, donde puede, que no va a comprar los rencores del pasado y va a construir un proyecto que, aun basado en lo que le heredan, dará lugar a algo nuevo. 
¿Será posible ese nivel de independencia? Difícil aventurar una respuesta. Hoy, su proyecto carga con una herencia muy fuerte y referencias políticas ineludibles, principalmente Mara y Jorge Emilio. Ahí está, dicen algunos, su mayor fortaleza, pero también su mayor debilidad.