Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Un hecho sucedido esta semana marca a las claras como se está reconfigurando el poder en el estado. El hecho tiene que ver con la probable reelección de Ana Paty Peralta en Cancún. La alcaldesa le dijo a los medios de comunicación que no se registró en MORENA y que no está en sus planes hacerlo. Hay algo de verdad en eso, pero atrás de esas palabras también hay en realidad una instrucción y un proyecto, que tienen que ver con Jorge Emilio Gonzalez y el futuro político de la alcaldesa.
La instrucción fue la que Jorge Emilio González, principal referente político nacional en Quintana Roo, le bajó a su equipo: no habrá reelección de Ana Paty; el candidato es Pablo Bustamante. Pero el proyecto no es menos relevante: Ana Paty acordó con Eugenio “Gino” Segura que será su secretaria de Finanzas.
Todo ese juego de probabilidades muestra cómo se va instalando un nuevo escenario de poder en el estado. La probable reelección de Ana Paty se seguirá analizando (no hay forma de dejar el tema mientras Rafael Marín pida negociar Cancún, porque ella sería la principal carta para frenarlo) pero más allá de eso su futuro político está garantizado y forma parte de un entramado mucho más ambicioso.
El recorrido del futuro político de la alcaldesa no requiere demasiada imaginación: Secretaría de Finanzas, Senaduría o Diputación Federal en 2030 y la búsqueda de la gubernatura en 2033. Pero hay mucho más.
El diseño estratégico de ese poder a futuro requiere de otras aristas. Por eso Ana Paty, en esa estrategia diseñada por Jorge Emilio, debe dejar Cancún para que en el juego de poder ingrese Pablo Bustamante. El camino de Pablo sería similar al de Ana: alcalde de Cancún, y cargo en el Gobierno estatal o algún espacio electoral federal (senaduría o diputación) para quedar en la lista de los candidateables del 2033.
La alcaldesa de Playa del Carmen, Estefanía Mercado será otro polo de poder. Se reelegirá en 2027, y de ahí seguirá el mismo camino estatal o federal para instalar su nombre en el 2033. El objetivo de Renán Sánchez Tajonar es el mismo, empezando por la presidencia municipal de Cozumel.
La idea es tener varias cartas fuertes, sin ninguna otra competencia interna del viejo morenismo.
Los cuatro nombres aquí mencionados orbitarán alrededor del próximo gobernador del estado, Gino Segura. También otros nombres se sumarán: Guillermo Brahms y Fernando Muñoz desde Playa del Carmen, Alexa Murgía, a quien quieren como diputada federal, y habrá que ver si Francisco “Paco” Elizondo vuelve al estado, por ejemplo.
Habrá, con el paso del tiempo, más nombres que se incluyan en ese proyecto político, que surgirán desde los municipios y partidos, pero el formato fundamental, al menos al inicio del próximo sexenio, pasará por los aquí mencionados.
Un dato central de ese armado político es que, como se ve en los nombres, el camino que decidan recorrer es indistinto; puede ser por MORENA o el Partido Verde, porque ambos confluyen en los mismos mandos. .
CANCÚN, EL MARISMO Y EL “MORENISMO PURO”
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La pregunta surge sola: ¿y el morenismo puro en qué lugar queda? Para responderla, lo primero que se debe distinguir es que hay dos morenismos en el estado. El morenismo marista seguramente tendrá lugar en ese formato. Si el escenario político electoral es el más arriba descrito, alrededor de ese grupo de poder tendrán su lugar, por ejemplo, Jorge Sanén y algunos otros de ese equipo. Pero seguramente, a la larga, no sería en espacios muy destacados. Lo natural es que Gino vaya imponiendo su propia estructura.
Por supuesto, si Sanén, por ejemplo, pudiera ganar la candidatura de Benito Juárez, el escenario sería muy diferente. Allí habría un “marista puro” sentado en una silla enorme, y el municipio se convertiría naturalmente en un polo de poder alterno al antes explicado. No rival, pero sí alterno. De movida.
Algo aún más radical sucedería si Rafael Marín puede negociar Cancún para él o uno de los suyos. Ahí sí podría decirse que se daría una paradoja interesante: el municipio se convertiría, desde dentro de la 4T, en la principal oposición del estado. Por supuesto, nadie va a decir eso hoy, y si Rafa se queda con la candidatura dirá que trabajará junto a Gino. Pero a la larga las diferencias (muy profundas) van a prevalecer.
Hay que hacer alto aquí para explicar brevemente la situación de Cancún. La negociación de Rafa Marín es muy difícil, pero no imposible. MORENA le ha dado el estado a Jorge Emilio (¿alguien lo discute aun?) pero no se puede descartar que en ese acuerdo también le haya exigido generar algún tipo de equilibrio interno.
Por eso el nombre de Ana Paty no se va a quitar de la probable reelección (hace 10 días que el equipo de la alcaldesa y el de Mara analizan el tema) porque es la única que puede exigir que, en el caso de una negociación, se le respete su segundo lugar en la encuesta, aunque forme parte del mismo grupo que Gino.
En caso de ir encuestas libres y abiertas, el que gana es Pablo Bustamante, quien es, ya se dijo, el candidato único de Jorge Emilio.
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OTRAS FRONTERAS
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En ese contexto de un Nuevo Poder que se instala en el estado, una pregunta es qué pasará con los otros personajes que hoy están en el juego o que van a aparecer en breve. Por ejemplo, Johana Acosta, Mary Hernández, Yensunni Martínez o Eric Borges, que son morenistas de la primera hora. Gino les podría dar algún cobijo, pero no queda claro que alguno pueda sostenerse en su equipo.
Las dos diputaciones federales que seguro le corresponderían a MORENA serán algo así como la principal reserva de valor del partido guinda. O sea, los nombres que vayan ahí serán la salvación o el golpe final del morenismo. Las otras dos diputaciones las quiere Jorge Emilio. El distrito 1, con cabecera en Playa del Carmen, y el 3, de Cancún, donde quiere que no haya alianza pero el oficialismo local apoye a Alexa Murguía.
Los otros actores actuales de la política local tampoco marcan certezas sobre su futuro. Todos los alcaldes salientes son una incógnita total, pero la idea no es desechar a ninguno porque no tiene sentido. Lo que sucederá es que la gran mayoría de ellos serán confinados a espacios administrativos o políticos intrascendentes o de mediana importancia. Con suerte, uno o dos tendrá un futuro político relevante. De los que vienen, habrá que que ver donde se para políticamente Jorge Portilla desde la alcaldía de Tulum, y quien se queda con Othón P. Blanco. Y no hay más.
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AL FINAL, TODAS LAS DUDAS
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