Hugo Martoccia – Mesa Chica
.
La sucesión en Quintana Roo ya encontró su cauce definitivo. Rompiendo algunos cálculos casi candorosos que imaginaban un sólo futuro posible, ese proceso incluye a dos figuras ineludibles, Eugenio Segura y Rafael Marín, con el peso específico que cada quien (o mejor dicho, la realidad) les quiera dar. De su devenir en esta batalla dependerá la probabilidad de que haya terceras en discordia; léase Ana Paty Peralta, Estefanía Mercado, Marybel Villegas o Anahí González, para dar el margen más amplio de sucesos disponible.
Los “grandes electores” detrás de escena son Mara Lezama, Jorge Emilio González, Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum. El nivel de influencia de cada uno no es tan claro. En cualquier otro momento histórico, la Presidenta tendría mano absoluta para decidir. Hoy, nadie está del todo seguro de que Claudia tenga todo el poder en sus manos para decidir 17 gubernaturas. Y ese no es un tema menor.
Hasta ahí la certeza sobre lo que viene. Lo que sigue después es un mundo de medio certezas y especulaciones variadas que tienen una constante: actores trascendentes de diversos sectores políticos aseguran que la sucesión ya está decidida, y que tienen información fidedigna sobre eso. Pero las versiones son absolutamente contradictorias.
Llegados a este punto, entonces, la conclusión es obvia: a alguien están engañando desde Palacio Nacional y/o Palenque.
.
CAUCE NATURAL
.
Lo primero que debe decirse es que lo que está sucediendo era normal que sucediera, aunque para muchos sea una sorpresa (un Cisne Negro, como aquí se dijo). Este espacio lo ha repetido una y otra vez desde hace más de un año: si Rafa Marín quiere participar del proceso sucesorio, lo va a hacer. Aun cuando hubiese un acuerdo de fondo a favor de Gino, para la Presidenta la presencia de un “morenista puro” en la contienda es una buena noticia; ella no tiene nada que perder.
Con esa presencia puede medir el verdadero ánimo en las bases, que difícilmente exponga alguna encuesta. Y los hechos lo confirman. Cada uno de los eventos de Rafa ha movilizado mucha más gente de la esperada. Las expresiones a favor del ex director de Aduanas esconden una crítica o un cansancio contra el marismo, que debe ser analizada y atendida. Y lo más importante para Claudia es que cualquier descontento de ese tipo se canalice dentro de MORENA. Todo eso está sucediendo.
En lo local, no es algo que deba asustar a nadie; el poder desgasta y no hay fórmula mágica contra eso, pero sí debe hacer reflexionar. Quizá la primera reflexión es que deben llevar el proyecto Gino más allá de los estrictos (aunque muy amplios, debe decirse) límites del marismo y el Verde.
Si el senador finalmente es candidato, va a tener que trabajar por la unidad. Pero la unidad no se va a construir con una agenda prefabricada desde un búnker; hay que rebasar esos límites.
.
¿ENGAÑOS?
.
Mara ha tenido muy diversas reuniones en las últimas dos semanas; incluso con referentes del rafismo. Con palabras diferentes, ha repetido una y otra vez que la propia Presidenta ha dicho que Rafa no va a ser candidato a gobernador (y se lo ha dicho incluso a él mismo) y que incluso mostró molestia con los eventos que el entonces ex director de Aduanas realizó en Cancún a la par de su visita.
En ámbitos más privados y afines, Mara asegura que ya sabe quien va a ser candidato, con un dejo de misterio que en realidad no es tal. En el entorno directo de la gobernadora van más allá. En ese ámbito el tema se trata sin misterio alguno; a nadie se le pasa ni remotamente por la cabeza que Gino pudiera no ser el elegido. De hecho, ya se ha dicho aquí, se da por sentado que hay un acuerdo aprobado por Claudia y ya se reparten posiciones futuras.
Del lado del Partido Verde, Jorge Emilio es incluso más contundente. Ha bajado la línea de que ya tiene el visto bueno de Claudia y el acuerdo está cerrado. En lo local, ordenó a su tropa arropar aun más a Gino.
Ha sido evidente en los últimos días la sucesión de fotos y eventos de Gino con Ana Paty y Estefanía. El mensaje que se quiere dar es claro: cualquier aspiración de ellas por la gubernatura está después del “proyecto Gino”. Si por algún motivo no es él, podría ser cualquiera de ellas. Pero que nadie equivoque el orden de prelación.
La señal que se emite es como si Gino dijera: “Yo soy el candidato aprobado por todo el aparato del poder”. Buena o mala, esa es la estrategia y se va a profundizar.
El rafismo también parece haber sido encandilado por las mismas luces. Varios de sus principales seguidores consideran que la súbita sobre exposición de campaña de su líder significa que tiene la venia de Claudia para ser el candidato. Recuerdan el caso de la elección de 2016, cuando un funcionario del gabinete federal (Carlos Joaquín) llegó al estado con un apoyo subterráneo de Presidencia, para abortar el plan de un candidato oficial del poder local al que ya todos saludaban como gobernador (“Chanito” Toledo). Todos sabemos cómo terminó eso.
Es cierto que el caso actual admite ciertas similitudes con aquél suceso de la historia reciente, pero no las suficientes para creer que eso es un hecho. Sin embargo, un amplio sector del rafismo dice que la señal que baja de Palacio Nacional, y también de Palenque, es a favor de su proyecto. Aquí ya se ha consignado el apoyo explícito de Lopez Obrador a Rafa. De lo otro no hay señales contundentes.
.
MOVIMIENTOS
.









