¿ACUERDO? Mara 2022; Playa y Cozumel para el joaquinismo
Hugo Martoccia – Mesa Chica
El paso de Andrés Manuel López Obrador por Cancún el pasado viernes fue breve, pero muy fructífero desde el punto de vista político. Ni bien el Presidente abandonó el estado, empezaron a gestionarse todas las definiciones por candidaturas. Habrá quien no vea nada raro en eso, pero esta columna es para los que no creen en las casualidades en la política.
Durante el evento del Presidente todo el mundo político esperaba alguna señal. No la dio, en realidad. En su discurso público no hubo nada que refiriera a la política. Era lógico; estaba en un evento de su mayor obra de infraestructura, el Tren Maya, y no podía enturbiar eso por una cuestión partidaria.
De hecho, en el CEN de MORENA se había decidido no dar a conocer nada sobre el proceso interno hasta que el Presidente no abandonara Quintana Roo. Lo que sucedió después lo saben todos. Los nombres de los candidatos de MORENA y la 4T aparecieron, con todo lo que eso significa.
Pero más allá del impacto inmediato de las decisiones que se han tomado en MORENA, con los datos conocidos hasta ahora (20.30 horas del domingo) lo cierto es que esas decisiones parecen refrendar la idea de que hay un acuerdo básico por la sucesión gubernamental, que trasciende a ese partido y llega hasta la Casa de Gobierno de Chetumal.
Cada vez tiene más adeptos la idea de que en Quintana Roo hay un acuerdo electoral sólido entre AMLO y Carlos Joaquín, que al final siempre prevalece. Sucedió en 2018 y en 2019 (aquí siempre se dijo que las elecciones las ganaría MORENA, pero el Congreso sería de CJ) y sucederá de nuevo en 2021 y 2022.
MARA 2022
La decisión de que Mara Lezama vaya a la reelección en Cancún es, como se sabe, mucho más que eso. Se trata de un posicionamiento casi definitivo de la alcaldesa de cara a 2022. Las razones son muchas, pero hay una que congrega toda las demás y es irrefutable: los grupos políticos y económicos del estado, formales y fácticos, se encolumnaron detrás de una candidatura con un proyecto político previsible. Nadie quiere lidiar otra vez con un Poder Ejecutivo inestable, como sucedió en el pasado.
Como se dijo aquí varias veces, la irrupción de Marybel Villegas en la elección de Cancún, con sus formas y relaciones políticas, fue un disparador para que esos grupos de poder entendieran que era necesario unirse de una vez en contra de ese proyecto. Y la decisión natural era apoyar a Mara.
Fue demasiado evidente cómo en los últimos meses un sofisticado entramado de poder, que tiene un hilo conductor con cada uno de los lugares donde se toman las decisiones en México, comenzó a rodear a Mara Lezama y la hizo su candidata. En ese mismo grupo, puede decirse, está el gobernador Carlos Joaquín. Mara le garantiza una sucesión tranquila y sin conflictos, que es la forma en la que todo mandatario quiere terminar su sexenio.
¿Pudiera aparecer otro nombre en MORENA que apoye el gobernador para su sucesión? Sí, Carlos Joaquín podría apoyar otro nombre si las circunstancias lo ameritan. Lo que no puede suceder, para el joaquinismo en general, es que Marybel Villegas tenga alguna posibilidad de gobernar el estado.
PLAYA Y COZUMEL PARA EL JOAQUINISMO ¿Y TULUM?
En ese mismo contexto de acuerdos de cúpula, realizados en el mismo vértice del poder, parece haber quedado también incluida la decisión de MORENA de darle la reelección a Laura Beristain en Solidaridad.
La lectura que hacen en la propia 4T es negativa sobre esa decisión. Nadie cree realmente que Laura Beristain pueda ganar la elección general. De hecho, la actual alcaldesa hasta perdió la encuesta interna contra Cristina Torres. La decisión de Cristina de no ser candidata tiene que ver con posiciones inaceptables que le exigía la alcaldesa. Los Beristain querían el control del Cabildo y casi de la administración. Y Cristina no aceptó eso.
Pero nadie es inocente en este juego: todos sabían que lo que se le proponía a la diputada con licencia era inaceptable. La pusieron en un lugar donde la única respuesta era decir no, para dejar a Laura Beristain como candidata.
Ahora ¿por qué llevar una candidata que ni siquiera gana una encuesta interna? Muy simple: para perder la elección ante el PAN.
Desde hace ya varios meses, uno de los cuadros políticos más relevantes del morenismo, ha venido repitiendo una frase: “El acuerdo es Cancún para Mara y Playa para Carlos Joaquín”. Esa frase cobró una nueva dimensión en las últimas horas.
Al final, quedó claro que Cristina Torres no era una enviada del gobernador a MORENA, y que, más bien, se había convertido en una de sus principales adversarias. En cualquier escenario de acuerdo con la 4T, entonces, la candidatura de Cristina era intransitable para el gobernador.
Algo similar sucedió en Cozumel. A Perla Tun no quisieron ni siquiera darle la licencia para competir como candidata, y nadie salió a defenderla. Al final, tampoco habría ganado la encuesta, que fue para Juanita Alonso. En ambas coaliciones políticas consideran que eso significa una reelección segura para Pedro Joaquín Delbouis.
La candidatura de Marciano Dzul tiene un trasfondo parecido. El ex alcalde está muy bien en las encuestas, pero su candidatura no hizo otra cosa que romper en dos o tres partes a MORENA en el municipio. “Así no podemos ganar”, dijo ayer un alto integrante de la 4T. ¿Hay allí un acuerdo? ¿O están cambiando Tulum por Playa?.
En ese contexto de potenciales acuerdos sólo queda la duda del enorme riesgo que supone para la panista Atenea Gómez Ricalde la candidatura por MORENA de Fernando “Chato” Bacelis, que era el candidato natural del PRI. Para ese interrogante hay quien responde que Atenea no es la candidata del gobernador, sino parte de un acuerdo del gobernador con un grupo político específico. O sea, Isla Mujeres no entraría dentro de sus prioridades.
Ante este escenario general aquí planteado, las preguntas son muchas ¿Hay un acuerdo de fondo AMLO – CJ? ¿La misma 4T le fue solucionando algunos conflictos a Carlos Joaquín, mientras el gobernador le abre paso a MORENA para su sucesión? ¿O se trata de una insólita serie de casualidades que generan una lectura incorrecta de la realidad?
Es difícil tener una respuesta segura hoy. Pero la noche del 6 de junio, cuando se cuenten los votos, toda la verdad quedará expuesta.