¿AMLO y CJ acordaron el camino de 2021 y la sucesión?

¿AMLO y CJ acordaron el camino de 2021 y la sucesión?
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

 

“Si esto hubiese sucedido en la época del PRI, habríamos dicho que ya se pactó el 2021 y la sucesión de 2022”, dice un experimentado priísta mientras analiza las palabras y los gestos que dejó la visita del presidente Andrés Manuel Lopez Obrador el pasado lunes al gobernador Carlos Joaquín. La proliferación de señales positivas entre ambos, en un contexto ampliamente politizado, pudo dar a entender eso. 
A nadie pasó desapercibido que el Presidente le brindó a Carlos Joaquín muchos más elogios de los que suele obsequiar en situaciones similares. Y eso, en política, nunca es un dato casual ni menor.   
Pero el Presidente también dijo otras cosas en estos días. El sábado lanzó un mensaje muy diferente a aquél que dejó en Quintana Roo. 

 

“No hay para dónde hacerse, o se está con la transformación o en contra de la transformación (…) Es tiempo de definiciones”, dijo.

 

Ese AMLO, genuino, dio prácticamente el banderazo de salida a la elección de 2021, y a la posterior elección para revocación de mandato en marzo de 2022.  
Se trata de dos AMLO diferentes. Las preguntas serían, entonces: ¿Sobreactuó AMLO en Quintana Roo su relación con CJ? ¿O la batalla feroz no será general, sino según la realidad de cada estado? 

 

LA VERSIÓN DEL ACUERDO
 
Si los gestos de AMLO y Carlos Joaquín fueron una señal política, los que leen la posibilidad de un acuerdo creen que alcanzaría a 2021 y que sólo dejaría una huella para 2022.
O sea, en el 2021 no sería nada raro ver al lopezobradorismo alzarse con el triunfo en los 4 distritos electorales federales, mientras la alianza local del gobernador se quedaría prácticamente con todos los municipios.   
La única excepción a esa regla debería ser en Benito Juárez, donde Mara Lezama iría a la reelección, para mantenerse en la carrera por la gubernatura. Las encuestas favorecen ampliamente a la alcaldesa, que además es vista con buenos ojos en el Estado para una sucesión tersa, si se diera el caso.  
Los otros municipios son complejos para MORENA. Solidaridad y Othón P. Blanco, donde hoy gobierna, son dos problemas mayúsculos porque las gestiones dejan bastante que desear. Allí habría que hacer un asterisco: Solidaridad ha sido siempre el municipio mas lopezobradorista del estado, pero habrá que ver si ese apoyo se sostiene luego del desastre de la alcaldesa Laura Beristain.     
En los demás municipios, MORENA y sus aliados no pudieron ganar ni siquiera cuando fue el tsunami electoral de 2018 de AMLO. Todo dependerá de los candidatos de uno y otro lado, pero parece un escenario muy complejo para el morenismo. 
Ahora ¿un acuerdo de ese tipo sería benéfico para AMLO y CJ? La respuesta es sí. El Presidente tendría lo que quiere, que son los diputados federales, que le asegurarán la gobernabilidad de la segunda parte de su mandato, y el gobernador el control de los municipios y el mapa político estatal, que es lo que quiere para su salida.   
Los acuerdos entre ambos sectores políticos, ademas, se han cumplido, mas allá de algunas diferencias o choques circunstanciales. 
En La Opinión se dijo en una columna, antes de la elección para renovar el Congreso local, que AMLO ganaría la elección, pero CJ se quedaría con el Congreso. Eso ha sucedido; el lopezobradorismo ganó la elección y tiene la hegemonía numérica, pero el gobernador es quien controla políticamente al Congreso.   

 

LA VERSIÓN DEL ENFRENTAMIENTO 

 

Esta versión no incluye la posibilidad de un acuerdo, y propone que habrá un enfrentamiento directo, porque ambas partes así lo quieren. 
Para ese escenario no sólo hay que recordar las palabras del Presidente dividiendo en dos el mapa político, que ya mencionamos más arriba, sino lo que el propio gobernador le dijo a La Opinión unas semanas atrás en una entrevista, con respecto a la elección de 2021.

 

“Me parece que vamos a llegar en un ambiente político electoral muy diferente al que se vivió hace dos años. La situación será diferente”, dijo. 

 

Además, habló de al menos mantener la alianza PAN-PRD, pero no descartó sumar otros partidos. O sea, se trata de un proyecto claramente de confrontación electoral.  
El tono, por supuesto, no es el mismo, por las diferencias de estilo de cada uno. Pero la lectura  no es demasiado diferente, porque esas palabras aluden a una situación competitiva, en la cual los acuerdos son mas difíciles de aterrizar.
Ninguna de las dos versiones, debe decirse, propone un enfrentamiento feroz entre las partes, que realmente no parece tener sentido. Al menos, no hasta 2022. 

 

NÚMEROS 

 

Cualquiera de esas dos posibilidades debe verse a la luz de los números. 
En los últimos días se han dado a conocer diversas encuestas que muestran algunos de los escenarios posibles. Una de ellas, de Massive Caller, referida a los 300 distritos electorales federales del país, le da un triunfo arrasador al lopezobradorismo en los 4 de Quintana Roo. 
Esa misma encuesta dice, sin embargo, que si toda la oposición se une puede quitarle la mayoría al lopezobradorismo en la Cámara de Diputados. Pero en el caso del estado, ni uniéndose todos lograrían ganar los distritos. 
Por otra parte, una encuesta de Comunicación Política muestra que la 4T se llevaría la victoria en 12 de las 15 gubernaturas que se pondrán en juego. Las únicas excepciones son Querétaro y Chihuahua, donde gana el PAN, y Nuevo León, que está peleado entre PAN y MORENA, con el PRI terciando. Esas encuestas muestran la parte fuerte de AMLO. 
Pero hay otros números diferentes. Una encuesta de Mitofsky de esta semana, dice que Carlos Joaquín es el gobernador que más creció en el país por el manejo de la pandemia. Su aprobación supera el 50%, lo cual, evidentemente, equilibra mucho el escenario con López Obrador en el estado.
El escenario general que muestran esas encuestas, entonces, favorece la primera versión: la de un acuerdo de civilidad y de conveniencias electorales. En ese contexto, el cruce de elogios entre Lopez Obrador y Carlos Joaquín al inicio de semana, habría sido la señal de largada para ese acuerdo. 
Pero ese hipotético acuerdo sólo incluiría 2021. La sucesión de 2022 aun debe pasar esa aduana electoral antes de imaginar cualquier alternativa. Dos años es demasiado tiempo para la política mexicana, y cualquier cosa podría pasar. 

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