Así sería la alianza de facto contra la 4T en Quintana Roo

Así sería la alianza de facto contra la 4T en Quintana Roo
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

 

Primero los datos duros. La atomización del escenario electoral que se esperaba para el país, parece que no sucederá. A las constantes arengas del Presidente Andrés Manuel López Obrador por la polarización política (una estrategia muy analizada, y, hasta el momento, exitosa) se sumó la ley. El INE ayudó, con o sin intención, a esa estrategia. Pasó casi desapercibido que su decisión sobre los nuevos partidos favorece esa polarización. 
Al no darle el registro a México Libre, de Felipe Calderón, deja a toda la derecha agrupada en el PAN. Pero tampoco permitió el nacimiento de nuevos partidos que jugarían en la órbita lopezobradorista, como las Redes Sociales Progresistas, de la maestra Elba Esther, o el partido ligado al CATEM, de Pedro Haces. Al PES simplemente lo revivió. 
O sea, ni México Libre sería el refugio de panistas desencantados, ni el lopezobradorismo tendrá fugas hacia nuevos partidos. Un escenario polarizado. 
Todo esto tiene también impacto en Quintana Roo. Para las elecciones de ayuntamientos de 2021, lo que ha estado en el aire hasta ahora es la idea de una gran alianza contra MORENA, para poder ganarle. Fue algo así como la apuesta original de todos los partidos. 
Pero las cosas han ido cambiando. Legalmente, la mega alianza está cada vez más lejos, y obliga a escenarios intermedios. Por ejemplo, una alianza de facto y candidaturas comunes, que contemplen las necesidades municipio por municipio. Y también se debe pensar en desactivar en algunos lados la 4T. 

 

LA POLARIZACIÓN Y LA GRAN ALIANZA 

 

Una opción sería atomizar el escenario electoral, lo cual ya tuvo un referente positivo para el oficialismo estatal en el distrito 1 local en la elección de 2019. Con todos los partidos jugando a la vez, y la 4T separada, Atenea Gómez Ricalde se quedó con el triunfo. 
Los números de ese distrito son muy interesantes, porque muestran claramente cómo se construye el escenario electoral. Como se sabe, ese distrito incluye los municipios de Isla Mujeres, Lázaro Cárdenas, Puerto Morelos y parte de Cancún, lo que lo hace un referente importante.
Allí confluyeron todas las fuerzas electorales, porque cada uno estuvo gobernado por un partidos distinto: PRI, PRD, PVEM, y MORENA, respectivamente. Estos fueron los números de la elección: 
Atenea Gómez Ricalde (PAN, PRD, PESQ) 8080 votos; Edgar Gasca (MORENA) 4444; Valeria Aragón (PRI) 4336; Guillermo Brahms (PVEM) 3430; y luego aparecen el MC con 2128, el PT con 1510, Confianza 1463 y el MAS 255. 
Lo que se ve a simple vista es que si MORENA, PT y Verde iban juntos, ganaban en ese escenario. Pero por otro lado, si al bloque joaquinista se le sumaba el MC, Confianza y el MAS, ganaban sin dudas. 
El caso del PRI es particular allí, porque sus votos fueron mayoritariamente de Isla Mujeres, un municipio en donde aún cuenta con fuerza electoral, algo que sólo sucede en Cozumel, y en ningún otro municipio. 
Esos números muestran que una gran alianza sería muy viable electoralmente. Y son datos, representativos, más o menos, de todos los distritos. Pero el problema es que los propios partidos que podrían integrar esa alianza dudan de su viabilidad.

 

LA ALIANZA QUE NO PUEDE SER 

 

Por un lado, el MC ya anunció que no va en coalición; sólo apostaría a algunas candidaturas comunes, que no pueden ser en más de tres municipios. La posibilidad de sumar al PRI es también muy difícil. Hay algunas intenciones, pero los nulos avances de las conversaciones hacen pensar que no hay realmente voluntad. 
Un dato muy relevante en ese sentido. En esta columna se comentó que hace alrededor de un mes se reunieron las dirigencias nacionales y locales del PAN y PRD para comenzar a analizar el escenario. Se decidió, como se dijo, hacer encuestas (que ya estarían en marcha) y una agenda política común.  
Lo que no se supo hasta hace pocos días es que de esa reunión también participó el PRI, aunque de un sector alejado del presidente nacional “Alito” Moreno. En ese cónclave reinó la idea de que el PRI “oficial” no va a aliarse, pero también la certeza de que un sector del partido está dispuesto a sumar a ese proyecto. Eso se acordó. 
Otro dato importante tiene que ver con el PRD. La entrega de la dirigencia estatal al diputado federal Jesús Pool Moo marca un rumbo claro; es el sector que busca abiertamente una alianza con el PRI. 
El problema es que nadie está muy seguro de que el gobernador Carlos Joaquín esté convencido de esa alianza, ni del control y la inminente candidatura de Chucho Pool en el PRD. Por lo pronto, la decisión de la dirigencia está en manos del Tribunal Electoral del estado, que debe resolver dos juicios en los próximos días. 
El impugnante, Leobardo Rojas, tuvo días atrás una audiencia virtual con los tres magistrados, y se quedó con una impresión positiva. El juicio ciudadano que presentó contra la decisión de su partido de suspender tres veces el Consejo estatal, y luego elegir un delegado, es muy sólido. Si se cae esa dirigencia, se cae también la potencial alianza con el PRI. 
La imposibilidad de esa gran alianza opositora, entonces, hace aparecer una tercera opción amplia: alianza de facto, candidaturas comunes, y lo importante que sería desarmar la alianza de la 4T. 

 

UN PANTALLAZO ELECTORAL DE 2021 

 

¿Cómo se lograría eso? Hasta ahora el escenario sería el siguiente: 
Buscar candidaturas comunes de los distintos partidos oficialistas en tres escenarios muy complejos: Cozumel, Tulum y Othon P. Blanco. Sin aliarse formalmente, todos los partidos del bloque oficialista apoyarían un candidato mediante el formato de candidaturas comunes que permite la ley. 
Pero como esas candidaturas no pueden darse en más de tres municipios, habría que pensar en una alianza de facto en municipios como Solidaridad y Felipe Carrillo Puerto, por ejemplo. O sea, allí, un candidato fuerte consensuado entre todos, y los demás candidatos apenas para cumplir las formas.  
Los municipios complejos serán Cancún, donde no se ve chance alguna de ganarle a MORENA bajo ningún formato, e Isla Mujeres, donde parece muy difícil que el alcalde Juan Carrillo decida dejar la sucesión a la familia Ricalde. Por las dudas, el alcalde ya demostró que pudo ganar tres elecciones seguidas en sus dominios. (En 2019, en la Isla Mujeres, específicamente, ganó su candidata). 
Para tener un poco más de margen, el oficialismo estatal debería acudir a la suerte, o a la operación política fina, y desarmar la 4T. 
Por ejemplo, en Cozumel y Tulum, el PT considera que tiene a los candidatos más viables, Perla Tun y Jorge Portilla, respectivamente. Pero en MORENA creen que ellos deben poner candidato. Una virtual separación del PT en esos municipios podría ser determinante para el resultado final. 
Un caso similar ocurre en Solidaridad. El PT dice que en el convenio de coalición le corresponde ese espacio, y quiere poner candidato propio. Y ya tiene nombres para ello. En MORENA, por supuesto, dicen que la candidatura les corresponde. Otro foco de conflicto potencial.
Y a todo eso habrá que sumarle las exigencias del Verde, que no serán pocas.  
Por supuesto, el escenario aquí planteado, como se dijo, es válido donde MORENA no tiene una fuerza abrumadora; por ejemplo, en Cancún. Y tampoco parece válido para 2022. Una vez pasada la elección de 2021, AMLO estará en campaña permanente para la consulta popular sobre su continuidad, en marzo de 2022, y tres meses más tarde se votará la sucesión gubernamental en Quintana Roo.
Ese será un escenario muy diferente. Pero pensando en ese futuro, sería un muy buen paso ganarle al lopezobradorismo los municipios. También es cierto, sin embargo, que esa opción es más fácil diagramarla en una papel, que operarla en la calle.