Asistimos al nacimiento formal del marismo y la destrucción total del marybelismo

Asistimos al nacimiento formal del marismo y la destrucción total del marybelismo
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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La decisión de las candidaturas a diputaciones federales y ayuntamientos de MORENA en Quintana Roo, más una serie de hechos que sucederán en los próximos días, muestran que, como se dice en el título de esta columna, estamos asistiendo al nacimiento del marismo, una expresión política lógicamente liderada por Mara Lezama, lo cual contiene, en su propia génesis, como una necesidad inevitable, la destrucción total del marybelismo, que comanda Marybel Villegas
La cercanía de Mara con los candidatos a diputados federales de MORENA, Anahí Gonzalez y Alberto Batun, es innegable, pero no es menos verificable su cercanía con los candidatos del verde ecologista, Laura Fernández y Juan Carrillo. 
También el inestable futuro político de Jorge Parra y Luis Gamero es parte de ese mismo proceso. Y, más allá, una cierta complacencia o decisión desde el mismo joaquinismo por la llegada de esa expresión política, a la que no ven con malos ojos. 
Pero veamos caso por caso.  

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UN NUEVO CENTRO DE PODER 

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La relación de Mara con Batun no ha estado exenta de algún desencuentro, sobre todo durante la decisión de las candidaturas, cuando el diputado local sintió una cierta lejanía de la alcaldesa. Pero, en el fondo, la alianza entre ambos se mantiene muy firme. 
Lo de Anahí es diferente. Mara fue una de las primeras personas en enterarse y aprobar la decisión de MORENA en darle la candidatura. La alcaldesa la quería de suplente en su fórmula, pero los acuerdos nacionales con el Verde no lo permitieron. Anahí ha sido un referente ineludible para la alcaldesa, en un acuerdo que se extiende de manera directa hacia Rafael Marín. Hasta ahora, esa es la sociedad política más exitosa del morenismo en Quintana Roo. 
Con Laura Fernández ha habido una alianza política de gran solidez. Laura tiene, por supuesto, sus propios planes y proyectos políticos, que pudieran incluso cruzarse con los de Mara en algún momento. Pero la alcaldesa de Puerto Morelos tiene una carrera política en donde la inteligencia y la astucia han estado siempre presentes. Estará siempre en un lugar expectante, y sabrá esperar su momento. 
Lo de Juan Carrillo tiene también un condimento especial. Hace ya varios meses que el alcalde de Isla Mujeres es uno de los principales operadores político – electorales de Mara. Su candidatura es también una forma de ponerlo a trabajar en una vasta estructura que buscará la reelección de Mara en junio, pero que ya piensa en 2022. 
Estos datos muestran algo más. Quizá sea la primera vez en la historia de Quintana Roo que una alcaldesa contará con dos diputados federales propios, y otros dos muy afines. Ese grado de influencia solo estaba reservado para gobernadores. 
Parece, porque no decirlo, parte de la tersa entrega del poder a la 4T en el estado. 

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LA DESTRUCCIÓN DEL MARYBELISMO 

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La decisión de las candidaturas a diputaciones federales en MORENA rompió una lógica política básica, que es darle al perdedor posiciones de “consuelo”. Marybel Villegas quizá podría haber optado por algo así cuando perdió la candidatura en Cancún, pero decidió el camino de la confrontación, y todo está a punto derrumbarse a su alrededor.
Lo que sigue, de manera inminente, es la destitución de Jorge Parra como secretario general de MORENA en el estado. La salida de Anahí de la presidencia dejaría a Parra con el control del partido, y eso no sucederá.
Hay un proceso en marcha en su contra por atacar a MORENA, algo penado en los estatutos. Parra selló su futuro cuando atacó sin mesura al dirigente nacional Mario Delgado. Pero el problema va más allá. Tampoco la secretaria general Citlalli Hernández y gran parte del CEN aprueban esos métodos. No hay ya cobijo para el marybelismo en la nomenklatura del morenismo. 
La otra mala noticia para el marybelismo es la tambaleante candidatura de Luis Gamero en Othón P. Blanco. El candidato a alcalde tiene una queja por violencia política de género presentada por su candidata a síndico Yensunni Martínez. La queja es grave, porque incluye hasta una amenaza con arma a un colaborador de Yensunni, a quien se intimó para que ella se baje de la candidatura. 
La idea del naciente marismo es que si se cae Gamero, Yensunni sea la candidata, lo cual, debe decirse, es hoy imposible por una cuestión de género. Pero esa situación podría ser resuelta. Lo importante es la caída de Gamero, que parece inminente. 
En ese punto hay que dar otro dato. A pesar de que ha habido alguna cercanía política, la candidatura de Marciano Dzul en Tulum no es una posición de Marybel. Marciano operó su candidatura nacionalmente, y es un animal político que huele el poder y entiende sus vaivenes.  No estará del lado incorrecto. 
La última pata de esto es la decisión de Mara de llevar adelante por sí misma la llamada “operación cicatriz” en el partido. Ha hablado, personalmente o por teléfono, con varios actores políticos ligados a Marybel, para sumarlos a la causa, y participa todos los días en un chat de whatsapp de más de 180 morenistas que la enfrentan a todo tipo de preguntas y quejas. Y cada día Mara responde a uno por uno, limando asperezas y construyendo aliados desde la base. 

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EL MARISMO MÁS ALLÁ DE MORENA 

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En la estructura del marismo también hay otra vertientes que van más allá de MORENA. Más de la mitad del PAN y del joaquinismo, por ejemplo, opera políticamente con la idea de que hay una transición de poder natural de Carlos Joaquín hacia Mara Lezama, y, dentro de todas las opciones posibles, no es una mala noticia. 
Aquí también se ha dicho varias veces: el gobernador es un político formado a la vieja usanza de los rituales del poder. Toda la cercanía que tiene con Palacio Nacional le muestra que el destino electoral de la 4T es hacia Mara. 
También sabe que una potencial llegada de Marybel a la gubernatura sería una pésima noticia para él. Con esa dos convicciones, es tanto parte fundamental de la construcción del marismo, como de la destrucción del marybelismo. 
Ahora, ¿Todo esto significa que Mara ya ganó la reelección, es candidata a la gubernatura y va a ganar en 2022?. Definitivamente no. Lo aquí explicado es un proyecto político evidente e indiscutible, que propone ese camino, y trabaja para que suceda. 
Pero la realidad, y otros actores políticos con ambiciones no menores, van a hacer lo posible para que eso no suceda. El marismo ya nació, pero su continuidad y prevalencia depende de muchos factores que aún no han sucedido.