Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Uno de los principales referentes de MORENA en Quintana Roo, que conoce como pocos las entrañas del partido a nivel nacional, conversaba días atrás con un par de personas sobre la situación electoral del 2027. Se hablaba de nombres, alianzas y posibilidades reales. En algún momento, se habló de las encuestas para definir candidaturas. El referente cerró la discusión: “No nos hagamos. Van a poner a quienes ellos quieran; no va a haber encuestas reales”, dijo, convencido.
Cuando se refiere a “Ellos”, habla de los factores de poder del partido; desde Claudia Sheinbaum hasta Mara Lezama, pasando por Jorge Emilio González Martínez, Luisa María Alcalde y Andrés Manuel López Beltrán. Por ahí pasarán las decisiones. Al fin, es el principal método que establecen los Estatutos para las candidaturas: la “valoración política”. Las encuestas son y serán sólo la forma de justificar una decisión ya tomada.
O sea, las encuestas sólo sirven para conocer los nombres que están posicionados y sobre los que se va a decidir. Como graficó perfectamente otro referente fundacional de MORENA: “Las encuestas no deciden; se va a decidir por dedazo, es cierto. Pero el dedo debe tener a dónde aterrizar”.
En el caso particular de Quintana Roo eso es totalmente cierto; las encuestas pierden valor porque no hay oposición. Cualquier candidato de MORENA gana (al menos el Estado y Cancún, lo único que le importa al CEN; lo demás queda en manos de la gobernadora).
Lo que hay que tener, como ya se dijo, es una lista de los que están en la conversación pública y en el ánimo político, con un apartado especial de sus atributos y debilidades. En lo que a Quintana Roo refiere, esa lista ya está en el CEN. La integran Eugenio “Gino” Segura, Estefanía Mercado, Rafael Marín, Ana Paty Peralta y Marybel Villegas.
Por supuesto, esa lista podría tener alguna modificación, porque falta el visto bueno final de Palacio Nacional. Alguien puede entrar o salir. Y en el medio habrá una batalla feroz para sacar o poner. Pero hoy, esos son los nombres.
Un dato final: el hecho de que no haya encuestas para definir las candidaturas le da las mismas posibilidades a cualquiera de los 5. Desde Gino hasta Rafa Marín, por nombrar quizá los dos extremos. Toda decisión será política.
Esa situación de “paridad” pone nerviosos a todos, porque equilibra desequilibrios naturales entre el marismo y los demás actores que hay en el estado.
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EL MITO Y EL MÉTODO
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En rigor, en esa conversación que aquí se narra no se dijo nada que no se sepa. Pero el tema de las encuestas aún sobrevuela como un mito en MORENA. AMLO, ese genial estratega, le dijo a los morenos que la encuesta era el camino democrático, independiente y objetivo para llegar al poder sin padrinazgos. Y hasta ahora nadie se ha atrevido a desmentirlo.
Pero la realidad no es esa. Y hay sobrados ejemplos. Uno es el de la propia Mara.
Desde al menos un par de años antes de que se le diera la candidatura a gobernadora (diciembre de 2023) todos estaban de acuerdo en que Mara era la candidata natural. Andrés Manuel López Obrador, Carlos Joaquín y Jorge Emilio González Martínez estaban de acuerdo, lo que era fundamental. Y, si se quiere ir más allá, Mario Delgado, el “Profe” Anaya y todos los poderes fácticos del país y el estado habían dado el visto bueno. ¿Que había que discutir? Absolutamente nada.
Pero cuando las cosas se pusieron calientes internamente, MORENA armó una encuesta con cuatro aspirantes que teóricamente le disputaban la candidatura a Mara, y puso en ese grupo a Marybel, José Luis Pech, Luis Alegre y hasta Laura Beristain.
En las tres fotografías de abajo se puede ver la encuesta de MORENA que dio ganadora a Mara. Ahí están todos los datos que se utilizaron en esa encuesta y cómo se realizó.
Como se ve, es un galimatías de datos cruzados de opinión, conocimiento, honestidad, pertenencia; que además incluye un sistema de puntuación arbitrario y confuso. A la larga, lo que se hizo fue darle a Mara una puntuación que nadie más alcanzó. Todo teledirigido. (Para quienes quieran ser candidatos, se recomienda analizar con lupa esas fotografías, para que sepan a dónde se están metiendo).
Y ojo, eso no significa, en este caso particular, que Mara no hubiese ganado una encuesta. La hoy gobernadora es un fenómeno político y electoral que no tenía rival. Pero lo que sí demuestra es que las encuestas de MORENA son lo suficientemente “complejas” para que gane quien “Ellos” decidan, y con esos datos sólo justifican lo que ya está decidido.
Lo mismo sucedió con la encuesta que Claudia Sheinbaum ganó para ser candidata a presidenta. O, más allá, el colmo de la manipulación fue cuando Omar García Harfuch le ganó la encuesta a Clara Brugada en la CDMX por 14 puntos, pero Clara quedó de candidata por esos elementos internos que se toman en cuenta a la hora de decidir. El género, en ese caso.
En síntesis, como se dijo desde el inicio: “Van a poner a quienes ellos quieran”.
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EL MITO Y LA REALIDAD
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En MORENA dicen que esta vez será distinto porque la propia Presidenta pidió encuestas serias en todos lados. Está bien, es una buena exigencia. Pero la pregunta es: ¿quién las hará? Y ahí está el verdadero punto a considerar.
Si la Presidenta pide encuestas ¿quiénes creen que las hace en el país? ¿Creen que el CEN de MORENA puede realizar más de 2500 encuestas en todos los municipios de México? No, no es así.
El CEN se las pide a sus gobernadores, en el caso de los estados que gobierna. Porque además es lógico. ¿Quién paga las campañas? Los gobernadores. Y si tienen control de su estado, más aún. ¿Para qué arreglar lo que está bien?. Les dan el control a sus jefes o jefas territoriales.
Yendo a Quintana Roo, la situación es así: Mara será la encargada de las encuestas “del partido” en todas las posiciones excepto, quizá, la gubernatura, Benito Juárez y, probablemente, Playa del Carmen. Todas las demás las hará ella.
Por eso es irrisorio pensar que algún alcalde, con el poder que hoy tiene Mara (ese “hoy” es muy importante, porque todo puede cambiar) pueda dejar a su sucesor. La gobernadora tendrá en sus manos esas encuestas. Además de la estructura, la venia federal, los recursos humanos, materiales y monetarios, y un largo etcétera. Imposible enfrentársele.
Hagamos un ejercicio para ver que esto es real.
¿En serio alguien cree que Yensunni Martínez ganó en 2024 una encuesta interna para ir a la reelección en Othón P. Blanco? ¿O que José Luis Chacón ganó la encuesta en Cozumel? ¿O Humberto Aldana en el distrito 3 federal; Paola Moreno en el distrito 6 local, o la inconcebible Tepy Gutiérrez en el 9 de Playa del Carmen, que ni siquiera conoce?.
Claro que no. Ninguno ganó una encuesta. Fueron decisiones políticas que se tomaron en una mesa (como siempre ha sido; bien o mal, esa es otra discusión) y que luego ganaron la elección general porque MORENA no tiene rivales. Así de simple es.
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ENCUESTAS Y AUSTERIDAD REPUBLICANA
Una síntesis de todo lo escrito podría ser: las encuestas en MORENA son como la austeridad republicana: ninguna de las dos existe realmente.
En el estado eso tiene un efecto dual. Por un lado, le permitirá a Mara (si mantiene su poder) manejar a su antojo casi todas las elecciones del 2027. Pero por el otro, ese “casi todas las elecciones” excluye las dos que más le interesan: la gubernatura y Cancún.
Allí, la gobernadora deberá operar políticamente en las mesas en las que debe operar, y apoyarse en sus aliados de siempre, fundamentalmente Jorge Emilio, que tiene intereses locales y mucho poder nacional. Del otro lado (léase Rafa Marín) van a hacer lo propio. Ganará quien mejor se mueva en esas alturas. Las encuestas luego dibujarán ese triunfo.
Para quienes quieren ser candidatos a cualquier posición, el camino es evidente. En un partido político en el cual la austeridad republicana se demuestra viajando a Capri o Ibiza, lo que hay entender es que todo es simulación. El que no lo entiende y sigue creyendo que subiendo fotos en sus redes sociales comiendo tortas con el pueblo en el Mercado 23 o la zona maya va a crecer en las encuestas, tiene un problema. Si lo hace simulando, (y esto no debería decirse) está bien.
Las candidaturas se van a ganar apareciendo entre los potenciales candidatos, pero fundamentalmente acercándose al poder. En el caso de Quintana Roo, eso significa acercarse a Mara Lezama o Jorge Emilio. Y, para quienes tengan cerrada esa puerta o no la quieran utilizar, la opción es Palacio Nacional o el CEN de MORENA.
Todos los demás sólo formarán parte del decorado. Así es la política y así es MORENA.
Es duro saber que los Reyes Magos no existen, porque un montón de ilusiones se van con ellos. Pero es parte del proceso de convertirse en adulto.
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