El dato de las encuestas reales que preocupa a Mara, y podría alterar la sucesión

El dato de las encuestas reales que preocupa a Mara, y podría alterar la sucesión
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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En las últimas semanas ha habido una proliferación de encuestas de todo tipo, la mayoría de ellas con números increíbles. El formato es algo así como “el que paga, gana”, y a veces los encuestadores dejan volar la imaginación con datos irreales. Pero en ese mismo tiempo han circulado dos encuestas reales (de las que se hacen con seriedad y sin sesgos) que dejan algunos datos duros coincidentes muy relevantes. Uno de ellos es tremendo: en Quintana Roo no existe un sólo nombre que esté instalado en la sociedad en la pelea por la gubernatura. NINGUNO. 
El número que avala ese dato es demoledor: 9 de cada 10 encuestados no tiene un candidato en mente. La pregunta que se les hace es quien les gustaría como gobernador/a del estado. “No se; no conozco”, es la respuesta constante. 
Se trata de una pregunta fundamental para iniciar cualquier encuesta seria. Cuando un nombre surge de manera espontánea de esa pregunta, quiere decir que hay un candidato firme. Algo así sucedió con Andrés Manuel López Obrador en 2016 y 2017, previo a la elección presidencial. Cuando se le preguntaba a la gente a quien querían de Presidente, respondían: “López Obrador; ya le toca”. 
En el estado, ante esa pregunta, el 90% de la gente queda en silencio. Pero no es sólo eso. Hay otro dato impresionante: ninguno de los nombres que hoy están en las redes sociales promocionándose, logra más de 1.9% de apoyos en esa pregunta. Así como se lee: sólo 2 de cada 100 quintanarroenses tienen algún nombre específico en mente. 
Eso quiere decir, sin eufemismos que suavicen la contundencia del dato, que no existe un liderazgo instalado en el estado de cara al 2027. Y no sólo en la sociedad en general, sino tampoco dentro del morenismo ni la 4T. Así de simple, categórico y preocupante. 
Eso también quiere decir que si ese liderazgo no existe, hay que construirlo desde afuera. Y es lo que se hace. Pero no es tan fácil, porque los números demuestran que inflar candidatos en las redes es un divertimento del círculo rojo (de gran rentabilidad económica, por cierto) y nada más. 
Dos acotaciones a esta situación.
Una es lo que hacen las encuestadoras para evitar ese vacío. Antes de hacer una pregunta abierta sobre a quien quieren de gobernador, ponen nombres propios. Por eso suceden esas llamadas telefónicas en las cuales a las personas se las condiciona con nombres desde el principio. Esa es la primera trampa, y también la primera mentira. Ahí empieza a inducirse un resultado a favor de alguien. 
La otra acotación es que la marca MORENA mantiene una aceptación muy alta en el estado, y sin ninguna oposición a la vista. Entonces, también se vinculan los nombres con la marca, y todos suben sus números. Pero es otra forma de engaño. 
A la larga, por supuesto, el candidato/a elegido, al ser revestido por la marca, se irá a las nubes. Pero volvemos al inicio: nadie llegará ahí por sí mismo, porque la sociedad no está viendo a nadie como su próximo gobernador.   

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DICIEMBRE 

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El problema fundamental es que ese dato que aquí se da a conocer sobre la verdadera situación de los aspirantes lo va a tener MORENA cuando haga su primera encuesta, que puede ser tan temprano como en diciembre. Y en ese escenario no habrá forma de instalar, en el ámbito nacional, una candidatura por encima de otras. 
Eso es una mala noticia, en primera instancia, para Mara. Como aquí se ha dicho, la gobernadora ya ha tomado una decisión final sobre la candidatura a la gubernatura, a favor de Eugenio “Gino” Segura. Los demás candidatos y candidatas se pueden mover, pero por si mismos. La estructura de MORENA y el aparato del Estado se mueven para Gino. 
De algún modo, eso sucede al menos desde el último trimestre de 2023, cuando Gino se empezó a mover como candidato a senador. De allí siguió la campaña para ese cargo, que fue, en realidad, una suerte de precampaña a gobernador. 
Dos años después, a pesar de todo eso, el nombre de Gino comparte las mismas penurias que los demás. Eso debería ser toda una señal de alarma para los encargados de las redes sociales y las candidaturas virtuales. 
Eso no quiere decir, sin embargo, que el senador esté mal en las encuestas en general. Cuando se sale de ese número abrumador de que nadie pasa el 2% de aceptación real, y se extiende el análisis más allá (con nombres inducidos, digamos) Gino ha crecido sustancialmente su nivel de conocimiento y aceptación. Pero no se escapa, por ejemplo, de lo que ya ha construido Ana Paty Peralta en Cancún, o de lo que va construyendo de manera ascendente Estefanía Mercado desde Playa del Carmen. 
Incluso, no se escapa del nivel de conocimiento de Marybel Villegas, que está dentro de ese mismo grupo. Ese bloque de 4 se encuentra en la misma zona, puntos más puntos menos.  
Para encontrar diferencias se debe ir más allá de los datos de conocimiento y llegar a los negativos o a la intención directa de voto, pero eso ya es otro tema y requiere también de datos precisos y confiables. 

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UNIDAD 

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En síntesis, todo lo hecho hasta hoy por el Gobierno sólo ha puesto a Gino en igualdad de condiciones con los demás. No es poco, pero tampoco es suficiente para hablar de un candidato de unidad, que es, como se dijo la semana pasada en este mismo espacio, la estrategia que ahora llevan adelante Jorge Emilio y Mara, cada uno en su ámbito.   
Quizá por eso esta semana la alcaldesa de Felipe Carrillo Puerto, Mary Hernández, le dijo a Mara en una columna política que escribió, que la unidad es el objetivo, pero que se puede construir alrededor de “quien sea”. 
Ni siquiera hay sutileza o circunloquios en la frase. Es lo que piensan muchos en MORENA. Mara les dice, a su manera, que la unidad es en torno a ella; y eso significa que es en torno a Gino. Pero los otros dicen: ¿Por qué sólo puede ser con él, si cualquiera pude ganar?. Los números aquí presentados muestran que eso último es absolutamente cierto.     
Esta misma semana Mara citó, por ejemplo, a los referentes de Cancún, con Ana Paty sentada en primera fila, y les dijo otra vez que debe haber unidad. Pero todos se fueron con la idea de que esa unidad es forzada a favor de un sólo lado. 

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NÚMEROS Y VALORACIONES 

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Esta columna ha sido enfática sobre el valor de las encuestas en el caso de Quintana Roo. No será candidato o candidata quien las gane, pero hay que estar ahí. Gino ya está, pero los demás nombres mencionados también. E igualmente empieza a asomar Rafael Marín, pero aun muy lejos de Gino entre los hombres.  
Algún experto en encuestas podría analizar estos números (de las encuestas reales; no las dibujadas a gusto del cliente) y seguramente concluirá que de no suceder algo extraordinario, es difícil que algún candidato se destaque de los demás de manera sustancial en los próximos meses, porque ninguno tiene mucho más que hacer de lo que ya hizo. Excepto, quizá, Rafa Marín, si le autorizan caminar el estado. Entonces, más o menos así van a llegar a la mesa de decisiones. En síntesis, virtualmente empatados. 
Esto deja una reflexión inquietante: en las calles no está nada escrito, y entonces habrá que bordar las candidaturas en las oficinas de Palacio Nacional. Y allí tendrá mucho que ver el acuerdo nacional con el Partido Verde; un acuerdo con sus propias complejidades, que terminarán definiendo Jorge Emilio y Claudia Sheinbaum.  
Jorge Emilio ya puso sobre la mesa su candidato, Gino Segura (aunque él sí tiene Plan B). Ahora falta oír la única voz que, a la vista de los demoledores números de las encuestas, realmente importa en todo esto: la de la Presidenta.