El tándem Gino-Estefanía reconfigura el marismo de cara al 27 ¿Qué papel jugará Ana Paty?

El tándem Gino-Estefanía reconfigura el marismo de cara al 27 ¿Qué papel jugará Ana Paty?
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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En las últimas semanas se ha percibido en el mundo de la política local un marcado cambio de rumbo en la estrategia del marismo para la sucesión del 2027. La alcaldesa de Playa del Carmen, Estefanía Mercado, ha comenzado a mostrarse como el rostro femenino de ese armado político, que requiere tener cubiertos los dos géneros para una candidatura. El otro nombre, se sabe, es el del principal candidato: el senador Eugenio “Gino” Segura. 
Desde que Estefanía recibió el visto bueno de Mara Lezama para moverse (que dio a conocer La Opinión) su imagen no ha dejado de crecer en redes sociales y también en las encuestas que se manejan en el propio oficialismo. Pero lo más importante es que ese escenario empieza a ser visto, analizado y aceptado por el mundo político del estado.  
Hay también en Estefanía, debe decirse, una cualidad que no se veía desde hace un tiempo: una figura que no le teme a lo diferente, a la polémica, a romper los moldes, y a construir agenda desde esa posición a veces, incluso, incómoda. O sea, asumir riesgos y salir de la zona confort en la cual se ha instalado la nueva política quintanarroense, que sólo transita por stories y likes. 
Esos atributos de Estefanía (necesarios pero no suficientes, por supuesto) habilitan un crecimiento potencial de la figura política de la alcaldesa, a poco más de un año de la elección de candidaturas. ¿Lo logrará? Eso es difícil de adivinar, porque depende de un montón de factores externos y de un contexto, como el de la política, que siempre nos regala giros inesperados. Pero sin duda es un buen camino para crecer.  
Hay quienes, sin embargo, hacen cuentas más sencillas a la hora de anticipar el futuro. Refieren que el municipio de Playa del Carmen tendrá en este 2025 un presupuesto superior a los 4500 millones de pesos, sólo superado por Benito Juárez, pero en un entorno de gran solvencia financiera. La conclusión de quienes hacen esas cuentas es simple: con ese presupuesto, y la trascendencia política del municipio en los últimos años, quien sea su alcaldesa es una natural aspirante a la gubernatura.

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¿EL NUEVO TÁNDEM? 

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Hay que entender que nada de esto que se ha descrito aquí podría suceder sin una clara decisión desde el vértice del Poder. Y mucho menos en un estado donde se ejerce un liderazgo minucioso, como el de Mara Lezama. 
Entonces ¿qué significa esto para Gino Segura? La respuesta más natural es que se le ha encontrado una mancuerna para caminar juntos hacia el 2027. Y, de fondo, las cosas para él no cambian. 
El marismo corrigió el error cometido desde la pasada campaña electoral de presentar a Gino como “candidato único”, lo que era inviable, y ha abierto el juego a otras propuestas. Pero el hecho de que no haya “candidato único” no quiere decir que no haya “candidato primordial”, por llamarlo de alguna manera.
Nada ha cambiado hasta ahora en el entorno del poder estatal: Gino es la principal apuesta del marismo al 2027, y eso queda claro con todo lo que se mueve alrededor de su figura; desde estructura política y electoral, hasta decisiones de gobierno que le han sido delegadas. 
El tándem Gino – Estefanía apuesta a cubrir la posibilidad de que en Quintana Roo se defina que pudiera haber una candidatura para mujer. Y a tener un equipo que trabaje de manera paralela y coordinada, y que no se genere un enfrentamiento interno entre ellos. 

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EL LUGAR DE ANA PATY 

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La pregunta que surge de esa nueva conformación es qué papel juega Ana Paty Peralta. La alcaldesa de Cancún nunca dejará de ser un aspirante a la gubernatura, porque en su municipio se concentra el 60% de la población y es la mayor vidriera mediática del estado, para bien y para mal. Estará siempre en cualquier encuesta que se haga. 
Pero hay algunas situaciones que empiezan a llamar la atención. Por ejemplo, Ana Paty nunca fue vista como un tándem con Gino. Por déficit o estrategia de comunicación, la alcaldesa siempre se movió aparte, transitando un camino propio. No es, a priori, una mala estrategia, pero hay que ver a dónde lleva ese camino, o incluso si es realmente el que ella quiere o le conviene transitar. 
También el devenir de su gestión, compleja por donde se la mire, es una amenaza constante a sus aspiraciones. La semana que pasó es un ejemplo contundente. Con diferencia de pocas horas la alcaldesa tuvo que explicar la sorpresiva salida de su jefe policial, el cambio rotundo de estrategia de seguridad (no se cambia lo que está bien, es evidente) y la posible venta de terrenos en Playa Marlín. 
Este último tema es realmente sorprendente. Es difícil imaginar que un funcionario como el Secretario del Ayuntamiento, Pablo Gutiérrez, pueda deslizar una venta tan conflictiva sólo como una posibilidad en una conversación “casual” con regidores. Tamaño descuido es inconcebible. Además, porque vino impulsado desde las entrañas del verde ecologista, una situación que Ana Paty debe cuidar.
No se trata de un proyecto intrascendente. Vender cualquier terreno de una playa en Cancún para una imprecisa inversión en Bonfil o donde sea (y a un precio también impreciso) podría equivaler a poner al Gobierno municipal contra la sociedad, y de paso perder una candidatura. Por lo menos. 
Pero lo más grave fue el impactante final de este tema. La propia gobernadora Mara Lezama dijo que no tenía conocimiento de esa venta y la desautorizó. Ante una pregunta expresa de la prensa, dijo:

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“Si me preguntaras sobre algún proyecto relacionado, no lo conozco. Habrá que consultar a las instancias correspondientes, pero sinceramente, no lo creo”. 
“Durante muchos años hemos afirmado que somos un gobierno distinto, y en esa línea seguimos”.

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Sobran los análisis de esas palabras. 
Entonces ¿Qué tan lejos ha quedado Ana Paty de Mara y de la sucesión? Esa respuesta no se puede dar ahora. Pero evidentemente algo ha cambiado, y sus efectos se verán en los próximos meses. 
Si la política es de idas y vueltas, Ana Paty está de ida y habrá que ver cuándo puede, o si puede, volver. 

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MÁS ALLÁ 

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En los entornos del marismo se mueven otras figuras, que si bien están relegadas de los tres nombres mencionados, no dejan de trabajar en sus expectativas electorales.
Uno es el alcalde de Tulum, Diego Castañón. Su apuesta número 1 es la diputación federal por el distrito 2, del sur del estado, que ahora incluye su municipio. Pero Diego sabe que es el único hombre de MORENA, después de Gino, que puede subirse a una candidatura a la gubernatura. Y aunque las posibilidades sean menores, nunca va a dejar de lado esa opción. 
El otro nombre es el de Cristina Torres. La Secretaria de Gobierno teje una intrincada red de afinidades y acuerdos subterráneos que no es fácil de detectar, y que tiene como objetivo hacerla imprescindible en cualquier negociación, primero, y no salir de la lista de potenciales candidatas, después. También sabe que sus chances, hoy, son mínimas. Pero mínimas no es igual a nulas.  
Más allá del marismo los nombres son de sobra conocidos. El director nacional de Aduanas, Rafael Marín, que, como lo publicó esta columna, comenzará a caminar el estado en enero, si la presidenta Claudia Sheinbaum lo autoriza. Y la diputada federal Marybel Villegas, que ya habló con el CEN de MORENA y le expresó sus intenciones.
Marybel anotó su nombre también en el casillero de la pelea por Cancún, y salió contenta de esa reunión porque le aseguraron que ambas encuestas (la gubernatura y Benito Juárez) las hará directamente el partido y no intervendrá el estado. 
Ese es el cuadro de situación de la 4T hoy. Lo único que se puede asegurar de ese cuadro de situación es que no tiene ninguna certeza de permanencia. Pero también se puede asegurar que en las últimas semanas hay cosas que han cambiado de manera evidente. Y que pueden ser determinantes para el futuro.