Jorge Emilio cree que Rafa es el enviado de MORENA para equilibrar la alianza en Quintana Roo

Jorge Emilio cree que Rafa es el enviado de MORENA para equilibrar la alianza en Quintana Roo
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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Quienes lo conocen, dicen que Jorge Emilio González Martínez ha estado muy nervioso en los últimos días. El líder Verde es un hombre de reacciones evidentes; cuando está tranquilo todos lo disfrutan, y cuando se enoja todos lo padecen. La razón de su actual inquietud podría resumirse en una pregunta que se hace : ¿Por qué Rafael Marín ha iniciado una campaña feroz por la gubernatura si se supone que hay un acuerdo cerrado a favor de Gino Segura?. 
La pregunta es pertinente porque está sustentada sobre un hecho incontestable. Antes de que el Congreso de la Unión discutiera el Plan A electoral de Claudia Sheinbaum, el propio Rafa Marín había reconocido ante sus íntimos que la Presidenta le había dicho que no sería candidato. Pero después de que el Verde y el PT votaran en contra de esa reforma, el ex director de Aduanas inició una abierta y potente campaña por la gubernatura. 
Se repite; eso es un hecho indiscutible que no está en duda. ¿Qué pasó en el medio de ambos escenarios?, sería la pregunta. Pasó que el Verde votó en contra de la reforma de la Presidenta, nada más y nada menos. En un principio, con su retórica confusa (“yo cumplí con la gente”; “la alianza no tiene porqué romperse”) Sheinbaum mostró un nivel de debilidad política impropio de la historia de la institución de la Presidencia Mexicana. Pero ahora algunos empiezan a preguntarse (Jorge Emilio entre ellos) si fue debilidad, o un paciente cálculo estratégico de su venganza. 
Hasta ahora, en el Verde festejaban la debilidad presidencial, y se preparaban para quedarse con todo Quintana Roo, desde la gubernatura hasta los principales municipios. Pero el movimiento de Rafa empezó a poner en duda algunas cosas. Jorge Emilio es un hombre hábil e inteligente, que quizá leyó que en todo ese movimiento hay mensaje oculto. 
Ese mensaje sería que la alianza Verde-MORENA en Quintana Roo ya no será lo que fue. Habrá que repartir espacios; incluso podría ponerse en duda hasta el principal objetivo para el 27. Desde el género de las candidaturas al gobierno estatal y Cancún, hasta los nombres propios, todo puede ser puesto en duda. 

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LOS PUROS 

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La campaña de Rafa Marín admite cualquier adjetivo menos el de improvisada. Empezó en Cancún en un evento con Alfonso Ramírez Cuellar, el diputado federal más cercano a la Presidenta, y a la misma vez que Sheinbaum realizaba un evento en la ciudad. Y en los últimos días ha movilizado a miles de personas en eventos en diversos municipios, en un proceso que, aseguran, apenas comienza.
En síntesis: hay estrategia y vastos recursos humanos y económicos detrás. En la lengua de la política, eso quiere decir que hay permiso y respaldo. Eso no significa que Rafa sea el candidato de la Presidenta. Pero sí que es la Presidenta la que lo deja moverse como candidato. 
Las movilizaciones apuntan, en un principio, a dos sectores muy claros: el llamado “morenismo puro” y los lastimados o alejados del marismo. El objetivo es unificar a ese morenismo que está cansado de las concesiones al Verde en la alianza. 
Hay también datos transversales que llaman mucho la atención. Por ejemplo, entre los que mueven apoyos para Rafa hay al menos un operador vinculado a Citlalli Hernández, la flamante presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones del partido, y la encargada, justamente, de acordar la alianza. 
El evento que se hizo en Cozumel el pasado fin de semana fue un parteaguas. Tres regidores y la secretaria del ayuntamiento acompañaron a Rafa. Y había decenas de funcionarios municipales e incluso algunos estatales. Las amenazas contra todos ellos del alcalde José Luis Chacón, no hicieron más que avivar el fuego. 
Entre los participantes, en primera fila, hubo un magistrado del Tribunal Federal de Justicia Administrativa. Alguien descubrió, también, a otra persona muy cercana de Esthela Damián, la ex Consejera Jurídica, y una de las personas más cercanas a la Presidenta. En ese nivel, debe decirse, nadie se mueve sin permiso. 
Además, aquí ya se explicó varias veces, todo este movimiento tiene el apoyo explícito de AMLO. 
¿Qué quiere decir todo eso? No hay que ser muy genial para deducir que se está conformando una fuerza opositora interna muy visible: morenismo puro, marginados del marismo y referentes nacionales. ¿Qué busca esa movilización? Simple; mostrar todo su poder para que a la hora del reparto de candidaturas y espacios, ese sector no quede fuera. Se trata, en el fondo, de un mensaje de MORENA al Verde. Y no es una cuestión local; es nacional.  
Jorge Emilio ya leyó eso, y ha empezado a hacer cuentas de lo que deberá entregar si realmente desde Palacio Nacional y Palenque le están mandando ese mensaje. Tiene motivos, entonces, para estar nervioso. 

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EL ESTILO DE CLAUDIA

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Ahora ¿cuál es la verdadera Claudia? ¿La que soporta sin chistar dos durísimas derrotas legislativas, y aun así defiende a sus verdugos? ¿O la que lentamente toma los hilos del poder de MORENA y el Gobierno? Es difícil de saber, porque la presidenta es indescifrable. Pero algunas señales muestran signos de rebeldía y cálculo político. Y eso pone nerviosos a varios. 
Sin embargo, hay un dato relevante que se debe analizar con seriedad. Da vueltas por ahí una lectura errónea que supone que la llegada de Citlalli Hernández y Ariadna Montiel a MORENA (si se confirma esta última el próximo fin de semana), son un alejamiento de la Presidenta con AMLO. No es así. Ambas trabajarán para Claudia, pero son surgidas del lopezobradorismo más fiel. Si Claudia quisiera destruir ese vínculo (hoy sería un suicidio político) hubiese elegido otros actores para esa obra. No es un cambio por rompimiento; es por acuerdos, organización y movilización. 
No hay, hasta hoy al menos, una señal de rompimiento. Más bien todo lo contrario; hay una señal de consolidación de la alianza Sheinbaum-AMLO en el poder. Hay que escuchar lo que dijo la Presidenta de AMLO este fin de semana en Hidalgo, para entender que desde ese lugar quiere reconstruir su poder.  

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LAS CUENTAS DE JORGE EMILIO 

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En este punto, volvemos un poco a lo de siempre: qué tipo de Presidenta es Sheinbaum. Si es una Presidenta débil, lo sabremos cuando se repartan las candidaturas. Si en unos meses miramos San Luis Potosí y Quintana Roo y vemos en las candidaturas todos los nombres que Jorge Emilio quería, sabremos que la Presidenta habrá perdido poder político a cambio de ganar unos votos en el Congreso. Una sumisión al Poder Verde. 
La otra opción, la de una Claudia fuerte, obligaría al líder Verde a aceptar rehacer la alianza en el estado para pagar sus rebeldías. Y no hay mucho para analizar, son tres bandas en este juego: Gubernatura, Cancún y Playa del Carmen. Sería una o las otras; no todas juntas en las mismas manos. 
Esta misma columna adelantó en febrero pasado que Rafa Marín dijo que si no le daban la gubernatura, irían por Cancún. Esa idea está vigente en el ánimo del rafismo, que ya se convirtió en el Cisne Negro que nunca vieron venir. 
Pero Jorge Emilio ya lo detectó, y cree que el proyecto Rafa es un mensaje que le envía MORENA. Ese mensaje parece decir que la alianza en Quintana Roo deberá tener una nueva composición.
Y sí; eso lo tiene nervioso. 

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(Fotografía: Cuartoscuro)