Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Un giro (no tan inesperado) ha dado la política nacional en las últimas horas, y podría tener un impacto gigantesco en Quintana Roo. Se trata de la firme postura de Claudia Sheinbaum a favor de su reforma electoral. La Presidenta ha dicho que no aceptará una reforma “desdibujada”, e instruyó a MORENA a no negociar los puntos principales. Pero lo que no se dijo públicamente es quizá lo más trascendente: del apoyo que los aliados del PT y PVEM le den a ese proyecto, dependerá la profundidad, e incluso la continuidad, de la coalición para el 2027.
Para Quintana Roo eso podría significar un cisma político de enorme magnitud, porque incluye la alianza con Jorge Emilio y el proyecto político de Rafael Marín. Ambos son las dos caras opuestas de una misma moneda.
Y como caras opuestas, la mirada que tienen ante esta situación, es también totalmente opuesta.
En el equipo de Jorge Emilio no han dado señales de modificar nada en su estrategia. Creen que la reforma va a aprobarse en los términos en que se estuvo hablando con la Secretaría de Gobernación. Consideran que todo lo demás es parte del juego político natural, pero que al final nada cambiará, porque la Presidenta no se animará a romper la coalición. Claudia tendrá alguna reforma electoral (no la que ella quiere), y el Verde y PT salvarán los puntos que más les interesan: plurinominales y financiamiento.
En ese contexto, la gubernatura de Quintana Roo será para Eugenio Segura o una mujer del mismo equipo, si prevalecen las cuestiones de género.
Entre los rafistas hay dos grupos. Unos son los que se quedaron con la idea de que Rafa no será candidato (algo que escucharon de él mismo hace ya un par de semanas) y ya tampoco superdelegado. Ese grupo espera instrucciones sobre cómo pelear por alguna posición, pero hay que decir que allí hay más desánimo que expectativas.
El otro grupo, sin embargo, ve un escenario que ha cambiado radicalmente. Aseguran que Rafa llegará como superdelegado a más tardar en abril, y que será el encargado de ganar espacios electorales para los llamados “morenistas puros”.
Pero van más allá. Aseguran que la última instrucción, emitida directamente desde Palacio Nacional, es que si el Verde no apoya la reforma tal cual la quiere la Presidenta, habrá un rompimiento que empezará justamente en Quintana Roo, y en ese escenario no descartan que se reflote la candidatura de Rafa.
“Si no hay reforma, Marín será nuestro candidato”, aseguró uno de ellos.
Un apunte final sobre estas dos versiones opuestas. En lo que respecta a Quintana Roo, en el grupo de Jorge Emilio creen que no hay nada que negociar. No van a dar Cancún, Playa del Carmen, Cozumel ni ningún espacio que tengan ganado y negociado. Por supuesto, eso incluye la gubernatura.
Lo dicho, para Jorge Emilio nada ha cambiado. Quizá por eso el multitudinario evento de “destape” de Gino Segura el pasado viernes. Una demostración de poder y capacidad de movilización y convocatoria que nadie tiene hoy en el estado.
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LA LÍNEA NACIONAL
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Un aspecto que llamó mucho la atención en los últimos días fue la postura del coordinador de los diputados federales morenistas, Ricardo Monreal, que dejó muy en claro que así como está la reforma de la Presidenta, no habrá acuerdos con los aliados.
En público, Monreal intentó matizar la situación, y dijo que, de suceder eso, se trataría sólo de “un desacuerdo legislativo temporal, que no pondrá en riesgo la alianza política rumbo al 2027 y al 2030”. Pero en la reunión privada con los diputados no fue tan optimista. Les dijo que la instrucción de Palacio es prácticamente jugar a todo o nada.
Este martes, cuando la iniciativa se presente, según dio a conocer la misma Presidenta, se sabrá quien cede. Para eso, sólo hay que mirar unos pocos puntos. Disminución de plurinominales y financiamiento, son los fundamentales.
Si en ese texto se mantiene la idea original de desaparecer 100 pluris y que los 100 que queden se voten como primera minoría, y que el descuento al financiamiento a los partidos esté más cerca del 50 que del 25%, la probabilidad de un acuerdo en la 4T será muy baja y seguramente la reforma no pasará. Al menos, no esos puntos.
Y en ese momento surgirán las preguntas más difíciles. Si los aliados no aprueban la reforma ¿cómo continuar la alianza? Si a pesar de esa “indisciplina” interna la presidenta le da a Jorge Emilio dos estados y decenas de diputados y senadores ¿cómo quedará su poder?.
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VOTOS Y NÚMEROS
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