Mara; control en MORENA y sintonía con Claudia, pero ¿le alcanza para la sucesión?

Mara; control en MORENA y sintonía con Claudia, pero ¿le alcanza para la sucesión?
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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Este domingo Mara Lezama comenzará el proceso final por el control total de MORENA Quintana Roo. La conformación de los Comités Seccionales del partido, que culminará en enero próximo, ya tiene un rumbo marcado. Así, la gobernadora se quedará con la última parte de la estructura morenista, ya sin un sólo resquicio de oposición interna de arriba a abajo. 
Ese control ha generado una cierta algarabía entre los suyos, que creen que con esta jugada final Mara queda como la única titiritera de la sucesión gubernamental de 2027. Pero no todos piensan lo mismo. Nadie duda de que Mara tiene el control total del partido. Pero hay quien dice que a pesar de ese control, lo que más anhela, que es la decisión por la gubernatura en 2027, queda fuera de su alcance, porque eso se decide en Palacio Nacional. 
No hay sorpresa en esas dos versiones, que se vienen manejando desde hace un tiempo, pero sí hay tres nuevos elementos a tomar en cuenta a la hora de ponerse de uno u otro lado. 
Uno de ellos es la evidente cercanía que se ha mostrado entre la gobernadora y la presidenta Claudia Sheinbaum en las últimas semanas; hay un marcado cambio de clima en esas reuniones, que habilita a pensar en una gobernadora con mucho margen de maniobra. 
Otro dato tiene que ver con los acuerdos entre Palacio Nacional y el Verde Ecologista. En las más altas esferas del partido del Tucán dicen que ya sucedió la reunión entre Sheinbaum y Jorge Emilio González Martínez que tanto esperaban. Y aseguran que los acuerdos están firmes. Se sabe que los acuerdos con Jorge Emilio incluyen a Quintana Roo entre las prioridades. 
El dato final a tomar en cuenta viene del otro lado del espectro político. En el entorno de Rafael Marín dicen que las encuestas de octubre y noviembre (las reales, aclaran) ya mostrarán al director de Aduanas con una aprobación dos dígitos, lo que es una condición sine qua non para estar en la discusión real por el 2027. 
Rafa quiere empezar a caminar el estado en enero, pero mientras tanto juega el juego de la política: se ha contactado de manera directa o indirecta con todos los actores políticos relevantes del morenismo (e incluso de otros partidos, sobre todo MC) para decirles que no tiene problemas con ellos, y que si es candidato van a hacer acuerdos.
En esa lista de contactos aparecen alcaldes, legisladores y referentes políticos diversos (hombres y mujeres, por supuesto) de la 4T, muchos de ellos actores centrales de marismo. Algunos sólo escucharon lo que Rafa dijo, pero en el rafismo dicen que otros fueron un poco mas allá y abrieron un canal de comunicación permanente.  

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ESTRUCTURA Y PALACIO 

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El armado del proceso para la conformación de los Comités Seccionales de MORENA ha sido simple. Los alcaldes operarán un cierto número de Seccionales en cada uno de sus municipios, y el resto se reparte entre algunos referentes del morenismo y, fundamentalmente, la estructura de Mara, que comandan, entre otros, Julio Durán y “Paco” Carrillo. 
Con alrededor de 1100 Seccionales por conformar, hay suficientes espacios para repartir (y así frenar inconformidades y afianzar alianzas) y sin embargo hacer que Mara se quede con la parte del León. 
La idea de MORENA, se recuerda, es que los presidentes y secretarios de cada uno de esos Comités (que se elegirán por voto secreto; ahí sí con abrumadora mayoría del marismo) conformen la Asamblea municipal (integradas por los Seccionales de cada municipio) en donde se palomearán las candidaturas del 27.
El CEN de MORENA quiere que esas Asambleas sean las que definan los nombres de los que van entrar a las encuestas, para poner un límite a los registros. Esa es la idea que se propuso, aunque hay quien dice que aún no se ha concretado al 100 por ciento. 
De ser esa la mecánica, con esas Asambleas Mara podrá definir los nombres que irán a las precandidaturas en municipios y posiblemente distritos legislativos. La candidatura por la gubernatura no seguirá un proceso similar. 
Ahora, hay que ser claros. Tampoco es que todo esto le dé a Mara un poder que no tenía. La gobernadora ya tenía el control de la dirigencia y el Consejo Político en el estado. Y es un hecho que gran parte de la elección del 27 pasará por sus manos.
En este mismo espacio se explicó hace dos semanas que las “encuestas de MORENA” en los estados donde gobierna las hacen sus gobernadores o gobernadoras. O sea, el que tenga el poder en cada estado puede “limpiar” la lista de candidatos y luego hacer las encuestas. Ganar-ganar, que le dicen.  

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SUCESIÓN Y PALACIO 

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El único “pero” que tiene todo ese control interno está en el lugar más importante de las decisiones, que escapa a lo local. El palomeo de las 17 candidaturas a gubernaturas de 2027 se hará en Palacio Nacional. Sobre eso no hay duda alguna. 
Y allí no valdrán asambleas, dirigencias ni encuestas locales. La “valoración política” de esas candidaturas se hará en el CEN de MORENA entre unas pocas voces, y la decisión final la tomará Claudia Sheinbaum. Si hace falta dibujar alguna encuesta luego, se hará. Ese es el Manual de Operaciones de la 4T que AMLO le legó a Claudia, y no hay motivo para cambiarlo. 
En lo que a Mara respecta, esa parte del juego requiere de otras dotes y otras jugadas. Y en ese punto es donde el marismo festeja el evidente cambio de clima en la relación entre Mara y la presidenta. 
Hace ya varias semanas que los gestos entre ambas mostraban otro nivel de cordialidad, pero aún había quien dudaba. El recorrido que hicieron este sábado la presidenta y la gobernadora por las calles de Chetumal, para hablar directo con la gente, ya muestra a las claras que esa relación ha pasado a otro nivel.
Dos preguntas deben hacerse sobre este tema. Una: ¿Este presente de cordialidad garantiza que así será en el futuro? De ninguna manera. En estos temas, las cosas pueden cambiar de un día para otro, y la construcción y sostén de esa situación le corresponde a Mara. 
Segunda pregunta: ¿Una buena relación con la presidenta garantiza que se la podrá convencer de apoyar el proceso de sucesión que Mara ha preparado a favor de “Gino” Segura? No, no lo garantiza ni mucho menos. Pero ciertamente la cercanía da mejores posibilidades de alcanzar ese convencimiento. 

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RELACIONES Y PALACIO 

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No sólo en el marismo festejan la relación con Claudia. En ese mismo renglón de buenas noticias desde el Verde aplauden la reunión entre Jorge Emilio y la presidenta. Nadie sabe (o nadie dice) a ciencia cierta que se habló ahí, pero la línea que bajó fue que los acuerdos están firmes y ni siquiera la reforma electoral los va a poner en duda.
Si esa alianza MORENA-PVEM está firme allá arriba, es de esperar que en Quintana Roo se consolide el proyecto de sucesión que Mara quiere. O al menos, esa es la lectura que hacen el marismo y el Verde. 
Del lado de Rafa Marín creen que Quintana Roo no está entre los acuerdos nacionales de MORENA para con el Verde, y que el “hermanamiento” entre ambos es más una decisión local. Por eso Rafa se activó con actores del marismo para que sepan que no tienen en él a un enemigo. 
También dicen que si de relaciones se trata, el único que ve a la presidenta cada una o dos semanas es Rafa. 
Y lo real es que las tres cosas son ciertas: la cercanía de Mara, los acuerdos con el Verde y las reuniones de Rafa. 
¿Qué pesará más a la hora de la definición? Imposible saberlo aún. La economía gestual y retórica de la Presidenta hace difícil cualquier lectura absoluta. Pero, en realidad, no parece una cuestión de relaciones personales sino de objetivos y proyectos. 
Quizá la decisión de la Presidenta sea básica y binaria: mantener en Quintana Roo el statu quo, porque así todo funciona; o romper ese Acuerdo que viene desde 2018 y armar uno nuevo, incluso utilizando las mismas piezas centrales, pero cambiando alguna más abajo. 
Esa última opción, que no parece tan grave, implica cosas importantes. Quizá para Palacio Nacional un nombre u otro en la candidatura a la gubernatura no cambie demasiado las cosas. Pero en Quintana Roo, cualquier cambio generaría una alteración profunda en los juegos del poder.