MORENA elige candidatos y define su futuro: maquinaria electoral o estrella fugaz
Hugo Martoccia – Mesa Chica
En los próximos días, MORENA definirá en qué partido se va convertir en Quintana Roo: en el viejo PRI arrasador, que ganaba todas las elecciones, o en el PRI de los últimos tiempos, el que se abandonó en la soberbia y cometió todas las equivocaciones posibles hasta quedar casi condenado a la marginalidad política.
Y ese destino de MORENA tendrá mucho que ver con las candidaturas que finalmente elija para los ayuntamientos. El 7 de marzo es la fecha fatal para conocer esas candidaturas. Pero la danza de nombres es tan amplía, que da lugar a todas las interpretaciones.
Hay una salvedad que hacer: más allá de lo que cierto sector de MORENA critique, la verdad es que no es la “pureza morenista” de los candidatos lo que va a poner al partido en un lugar u otro, sino la competitividad, y, luego, la capacidad de gobernar.
Y en ese tema hay mucho para decir.
EL CASO CHETUMAL
Quizá no haya un municipio que exprese con más claridad lo que eso significa, que Othón P. Blanco. Allí se han juntado todas las virtudes y defectos de MORENA, y la decisión que se tome puede consolidar al partido o enterrarlo.
Esta semana salió una encuesta que dice que menos del 15% de los habitantes del municipio aprueba la gestión del alcalde Otoniel Segovia. Y aún así, una encuesta anterior dice que MORENA tiene alrededor de un 40% de intención de voto, y el Presidente Andrés Manuel López Obrador una imagen positiva del 70%.
Esos tres escalones electorales son la diferencia entre el cielo y el infierno para MORENA. Y será la propia decisión de MORENA sobre sus candidatos la que lo ponga en uno u otro escalón.
El marybelismo ha decidido apostar con todo a la candidatura de Luis Gamero, secretario particular de Otoniel. Más allá de filias o fobias, Gamero podría representar más problemas que soluciones para el partido.
Por un lado, parece muy difícil despegarlo de la actual administración municipal. Los chetumaleños lo consideran, de algún modo, parte del desastre actual, y esa continuidad, además, tendría un impacto político negativo en la relación entre municipio y estado, que nunca fue buena ni lo sería en el futuro.
En un sector del morenismo, además, aseguran que tiene abiertas causas penales muy graves, que lo harían inelegible. Sería, sin duda, un candidato impugnable.
Otros sector de MORENA impulsa a Yensuni Martínez. La síndico está bien vista en un grupo nacional del partido, y tiene arraigo en las bases. Pero podría enfrentar un problema de género en la candidatura, que aquí ya se ha explicado. Podría suceder que, de acuerdo a las decisiones que tomen el Verde y el MAS en la coalición, MORENA deba presentar un candidato hombre en OPB.
Esa situación ha abierto a un sinfín de aspiraciones de diversos actores políticos, que entienden que en Chetumal hay una amplia posibilidad de quedar como el candidato de un morenismo ganador.
Por nombrar solo a dos, y sus estrategias diversas, en los últimos días Florentino Balam se pronunció a favor de una candidatura de unidad, mientras que Raymundo King se mueve en los ámbitos de decisión con una encuesta bajo el brazo que lo muestra en el primer lugar.
El proyecto de King propone un potencial adicional: dice que sería el único que se llevaría a gran parte del PRI tras él, debilitando la candidatura de Juan Ortiz Cardín por el oficialismo estatal, y a la vez quitándole al tricolor competitividad en el distrito 2, que parece el más difícil para el lopezobradorismo este 6 de junio.
¿Cuál es la mejor opción? Depende de lo que MORENA busque. Pero otra vez volvemos al principio: será la decisión del partido la que lo convierta en una aceitada maquinaria electoral, o un proyecto endeble.
PLAYA DEL CARMEN, LA PARADOJA DEL BASTIÓN
En Solidaridad la situación es, en algún punto, similar. Hay por estas horas una feroz ofensiva mediática y política en contra de la ex diputada panista Cristina Torres para intentar evitar que sea la candidata de MORENA.
Aquí se repite el problema de OPB: un gobierno municipal de MORENA muy repudiado, en un entorno donde el Presidente y el partido tienen altísimos niveles de aceptación. Hay una certeza que dice que Laura Beristain no puede ganar la elección, y que las otras candidaturas de MORENA no están instaladas en el electorado.
Entonces se da una paradoja: para ganar su mayor bastión electoral de Quintana Roo, MORENA deberá recurrir a una ex panista. Los números dicen que si no lo hace, el municipio puede perderse. Y perder no es opción.
CANCÚN
En las últimas horas, recorrió todo MORENA una versión que dice que el senador Ricardo Monreal está generando una muy fuerte presión para que le den espacios en Quintana Roo. Su carta fuerte, por supuesto, es la senadora Marybel Villegas. La propuesta sería algo así: si no le dan la candidatura de Cancún este año, deberían darle la del Gobierno estatal en 2022.
En el entorno de Mara Lezama dicen que eso simplemente no tiene sentido. Si la alcaldesa es reelecta con los porcentajes que ellos pronostican, no habrá forma de que no sea la candidata en 2022. Aquí la maquinaria electoral funciona, dicen.
Uno de los referentes de MORENA que está constantemente en la negociación nacional, dice que lo más seguro es que cualquier intento de Monreal choque con el armado electoral que ha realizado el presidente del partido, Mario Delgado.
Esa versión supone que Delgado ya tendría una decisión tomada al respecto, la cual, por cierto, coincide con la de la secretaria general, Citlali Hernández. Ambos creen que en Cancún no hay ningún motivo para cambiar a Mara, cuando ganaría la reelección 2 a 1, y con mayor votación que la propia Marybel. Nadie cambia lo que da resultados.
Aún así, no se puede esperar que Monreal y su grupo no operen para cambiar esa decisión. Lo que sucede es que Mara también se mueve. Hace unos pocos días se reunió en privado (y de manera informal, podría decirse) con el canciller Marcelo Ebrard. Nadie puede saber exactamente de qué hablaron, pero el gesto es evidente: Ebrard es la referencia política indiscutible de Mario Delgado, y un actor principalísimo de la 4T.
Mara ha cultivado muchas relaciones políticas en todos los grupos de MORENA, y espera que esta semana la decisión del partido sobre su candidatura lo demuestre.
IDEOLOGÍAS Y ELECCIONES
Los tres casos aquí explicados tienen un hilo conductor, que se repite, de una forma u otra, en todos los municipios. Tiene que ver con la necesidad de que las candidaturas que el partido elija capten el voto lopezobradorista, que es más grande que MORENA.
En esta columna se han repetido varias veces unos datos que los que toman las decisiones deberían tener muy en cuenta. En 2018, en Quintana Roo, López Obrador consiguió 200 mil votos más que sus candidatos a alcaldes. Hay que recordar que el año pasado, en lugares como Coahuila o Hidalgo, MORENA logró una cantidad de votos que es menos de la mitad de la aprobación presidencial en esos estados.
Eso quiere decir que los votos del presidente están ahí, pero en gran parte dispersos, y que para captarlos es indispensable tener un buen buen candidato o candidata y una sólida estructura política y electoral. Si no, esos votos se quedarán en sus casas o se irán a otros partidos.
Al fin, el perfil ideológico de la 4T lo dibuja López Obrador con su imagen y sus políticas públicas. Lo único que le pide a MORENA y sus aliados, es que sepan ganar elecciones para sostener ese proyecto.