Hugo Martoccia – Mesa Chica
.
Dicen que a veces una imagen vale más que mil palabras. La imagen que acompaña esta columna es una de esas. Es una fotografía de la visita de Claudia Sheinbaum a Cancún el pasado fin de semana. Ahí está la Presidenta con la gente, mientras la gobernadora Mara Lezama toma una selfie de ambas. Atrás, un cártel dice: “Quintana Roo es claudista”.
Hay un dato muy relevante a destacar de esa imagen. El armando de ese escenario es local. Evidentemente, la gente y el cartel son parte de una escenografía que construyó el morenismo local, específicamente la gobernadora. Una señal de pertenencia a la corriente política presidencial, lo cual es lógico y necesario.
Pero quien difunde la fotografía es Presidencia de la República, no el estado. Y esa señal es muy fuerte.
La comunicación de Claudia Sheinbaum no ha mostrado, ni remotamente, el nivel que tenía la de López Obrador (quizá, en parte, porque el propio Presidente era en sí mismo un extraordinario estratega comunicacional). Pero aun así, la Presidenta tiene un equipo lo suficientemente profesional para saber divulgar una imagen que diga lo que ellos quieren decir. Y esa imagen es la de un Quintana Roo “claudista” y ya no lopezobradorista.
Allí está quizá una síntesis de lo que es la realidad política actual del estado, y, sobre todo, de lo que va a venir. Esa imagen parece decir que la 4T quintanarroense, profundamente lopezobradorista, debe dar un giro al “claudismo”. O al menos, deben hacerlo quienes quieran tener una candidatura en el 2027.
Otro dato relevante: el armado de esa escenografía “claudista”, es una señal de que Mara entendió que ese es el camino. Mucho habrá tenido que ver, sin duda, la visita al estado un par de días antes de esa foto de la presidenta nacional de MORENA, Luisa María Alcalde, que dejó en claro, como ya lo dijo esta columna, que la candidatura de 2027 pasará exclusivamente por las manos de Claudia Sheinbaum.
Ella es la gran electora que hay que convencer. Las encuestas, se insiste, sólo serán para maquillar la decisión que se tome en la cúpula. No hay que entender mucho más que eso para operar hacia el 2027. Quien no lo entienda, simplemente se estaría enfrentando con el Poder central.
Suerte con eso.
.
¿ALEJAMIENTO O ROMPIMIENTO?
.
De fondo, lo que modela ese escenario futuro es la versión, muy sólida ya, de que la pelea de fondo entre Claudia y AMLO ha comenzado. Entonces, más allá del afecto o el respeto hacia López Obrador, los actores políticos locales comienzan a congregase alrededor del nuevo eje de poder. Es, debe decirse, un comportamiento político muy natural y que tiene que ver con la propia histórica política de México y los cambios sexenales.
También tiene que ver, por supuesto, con que en Quintana Roo una gran parte de lo que es MORENA no tiene nada que ver con la izquierda ni con los ideales de AMLO y ni siquiera con los de Claudia; simplemente tuvieron la oportunidad de ponerse la casaca guinda y eso les hizo ganar elecciones. Ahí termina su compromiso “ideológico”. Si en un par de años aparece un Trump local que los haga ganar elecciones, lo van a seguir con la misma convicción.
Pero no todo es tan simple. Los analistas más sensatos de la 4T (los que no han caído en la trampa de la derecha mediática que empuja a Sheinbaum a un muy riesgoso rompimiento total) reconocen que no va a haber un choque definitivo entre Sheinbaum y AMLO, simplemente porque a ninguno le conviene.
Una cosa es avanzar sobre Adán Augusto, Ricardo Monreal, los casos de corrupción de la Marina o hasta sobre Andy López Beltrán (hasta donde se pueda) y otra muy distinta es un quiebre con el líder del movimiento. Un cisma de ese nivel simplemente generaría una implosión incontrolable y el fin de 4T tal cual la conocemos. Fundamentalmente, el fin del control total del mundo político, que es uno de los legados mas sólidos de AMLO.
.
REACOMODO
.









