No hay Plan B; el único Plan es Gino
Hugo Martoccia – Mesa Chica
.
Luego de algunas semanas de ajetreo político en todo el estado por los movimientos de los diversos actores de MORENA de cara a la sucesión de 2027, las cosas empiezan a encontrar un cauce más simple. A pesar de los eventos y la presencia mediática de los nombres que se barajan, la realidad es que no existe para la gobernadora Mara Lezama un Plan B. Hay un sólo plan y se llama Eugenio “Gino” Segura.
Hay dos realidades diferentes alrededor de lo que Gino hace y lo que hacen los demás aspirantes. El senador no se mueve como candidato sino como heredero. El aparato del Estado lo cobija y lo difunde. Los demás sólo tienen (aunque no es menor) el permiso de moverse y dar a conocer sus intenciones.
Un ejemplo. Este sábado, un evento de Gino Segura se convirtió en un foro sobre Movilidad que el propio Gobierno del estado difundió. El hecho en sí no es escandaloso ni extraño. Pero sí muestra algo que este espacio ha dicho varias veces: la sucesión de 2027 ya empezó, y hay una lenta pero constante trasferencia de poder hacia el senador, que es la única y verdadera apuesta del marismo a la gubernatura.
El boletín del Gobierno estatal sobre el foro de Gino, explicó más que cualquier análisis o elucubración. Decía:
“Bajo el liderazgo de la gobernadora Mara Lezama Espinosa, y en el marco del Nuevo Acuerdo por el Bienestar de Quintana Roo, esta mañana en Chetumal se realizaron los Foros del Pueblo, organizados por el senador Eugenio “Gino” Segura, un espacio de diálogo ciudadano enfocado en el derecho a la movilidad”.
Como se puede leer fácilmente allí, la frontera entre lo que Gino es hoy y lo que Mara quiere que sea dentro de dos años, ya es difusa. Para ese poderoso colectivo político llamado marismo, Gino Segura ya no es un candidato; es un “casi gobernador”. Lo único que separa uno y otro estadio es sólo tiempo; pero no hay nada que se oponga.
Aún así, no hay que escandalizarse. Eso sucede en muchos lugares. La gobernadora tiene derecho a tener un sucesor preferido. Y también a operar en ese sentido.
Lo único que hace un poco de ruido en ese entorno es que en la primera y segunda línea del marismo ni siquiera es una opción a considerar que Gino pudiera no ser gobernador. El convencimiento de que “la jefa” va a poder imponer a su sucesor es absoluto. No se discute. De hecho, casi les da “ternurita” si alguien cree que eso no va a suceder.
Y, debe decirse, hay razones sólidas para que lo crean. Los que están cerca de Mara la han visto ganar una y otra vez todas y cada una de las batallas que se le presentaron, y convertirse en una gobernadora súper poderosa que parece que nunca va a fallar.
¿Por qué desconfiarían ahora?.
.
LOS OTROS NOMBRES
.
Hace algunos meses Mara entendió que el proyecto de “candidato único” que se había organizado alrededor de Gino desde inicios de 2024 no era viable, porque generaba demasiadas inconformidades, y entonces dejó que todos empezaran a moverse.
Le dio permiso a la alcaldesa de Playa del Carmen, Estefanía Mercado, para que se presentara como candidata, y dejó que el alcalde de Tulum, Diego Castañón, se moviera también en la difusa frontera entre ser candidato a diputado federal o gobernador. También, por supuesto, está Ana Paty, una candidata natural por la posición que ocupa en Cancún.
El tema es que en el papel (literalmente) Mara tiene anotados un Plan B, C y hasta D. Pero son sólo anotaciones, sin nada detrás. No se opera alrededor de esas opciones; todo lo que se hace es para Gino. Los otros nombres se anotan como una obligación estratégica, pero casi como si fueran un esfuerzo innecesario por algo que nunca va a suceder.
Y en los hechos es así. Ninguno de los otros nombres goza, ni remotamente, de los apoyos que tiene Gino. También deben decirse que no es poco lo que tienen por sí mismos; son alcaldes con recursos y equipos propios. Pero ninguno tiene detrás suyo el sello de la gobernadora transfiriéndole apoyo y poder. O presentándolo como su mano derecha en todas las reuniones con el Gobierno Federal.
A esos nombres deben sumarse, obligatoriamente, el de Rafael Marín y Marybel Villegas. Pero esos no entran en ningún escenario que imagine el marismo. Ni siquiera en una potencial catástrofe.
Un dato relevante es que aunque todos esos aspirantes saben que no están en los planes de Mara, aún así van a insistir en sus propios planes. Porque esa es la otra cara de la moneda: para todos los que no están en los círculos principales del marismo, las cosas no van a suceder como la gobernadora cree.
Así como existe en el marismo la convicción absoluta de que su jefa va a ganar esta partida, lejos del marismo la postura es absolutamente contraria. Creen que en Quintana Roo pasará lo que en todos los estados donde MORENA tuvo una sucesión en 2024: los gobernadores no pusieron a sus sucesores; los puso Palacio Nacional. Y en varios de ellos los sucesores fueron antagonistas de los que estaban.
Un dato adicional, en forma de pregunta. Si las cosas no salen como Mara quiere ¿alguna de las otras aspirantes le deberá algo a ella si finalmente se impone como candidata a la gubernatura?. La respuesta es evidente.
.
VERSIONES
.
Que Mara no opere un Plan B no quiere decir que la realidad se vaya a acomodar a sus designios. Puede salirle todo al revés. Pero también es cierto que la dinámica de la gobernadora termina agobiando a sus opositores. Mara no deja nada suelto, y opera sobre cada cosa que está lejos de su control hasta incluirla en sus planes. Los demás van, por decirlo suavemente, mucho más lento.
El último golpe sobre la mesa que ha dado es su nueva relación con Claudia Sheinbaum. Aunque muchos intenten minimizarlo, lo cierto es que las cordiales imágenes entre Claudia y Mara, luego de la frialdad en el inicio de la gestión de la Presidenta, tuvieron un fuerte impacto en las estrategias opositoras internas. No por nada se ha notado una cierta pérdida de impulso en el rafismo, que puede verse en la decisión de Anahí González de volver a estar bajo la órbita mediática de Mara para no quedar excluida de todo.
Mucho de lo que se estaba construyendo como oposición al marismo dentro de MORENA, partía de la base de que la gobernadora no era bien vista en Presidencia. Si eso no es cierto, todo cambia.
En el marismo dicen que esas especulaciones, así como las versiones de que se va a romper la alianza con el Verde y que habría un cruce contra MORENA, no son más que opiniones interesadas, pero totalmente alejadas de la realidad. Son, dicen, otras de las tantas versiones contra Mara que terminaron sepultadas por la realidad, y que se viralizan sin ningún sustento y sin entender el contexto profundo de lo que esa alianza significa.
En síntesis, la 4T será la que ha sido, con MORENA, PVEM y PT, y Mara impondrá a su sucesor. Punto.
.
APUNTES FINALES
.
Dicho todo eso, sólo hay que agregar que este espacio mantiene la postura que ha tenido siempre: la gubernatura de Quintana Roo, y las otras 16 que se definirán en 2027, las decidirá Claudia Sheinbaum.
También hace lugar a una objeción que escuchó en estos días. ¿Cómo podría Claudia imponer a 17 candidatos si no puede quitar a Ricardo Monreal y Adán Augusto en el medio de un escándalo? Es válida la objeción, pero también es válido pensar que justamente la consolidación del poder de Sheinbaum será en 2027, sobre todo en las decisiones que tome en las gubernaturas y el Congreso de la Unión.
Si no es así, su sexenio será un fiasco, y quizá todos los gobernadores vuelvan a ser virreyes. Mara incluida.
Por lo pronto, lo cierto es que el marismo no se prepara para ganar una candidatura y una elección en 2027, sino que ya trabaja en una tersa transición en el poder, como fue la de Mara con Carlos Joaquín.
No hay realmente un Plan B. Sólo el tiempo dirá si eso es un acierto o un error.