Hugo Martoccia – Mesa Chica
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La probable llegada de Rafael Marín al estado como Delegado de Programas para el Bienestar supone, para muchos, el inicio de duros enfrentamientos con el marismo y el Partido Verde, que apoyan a Eugenio “Gino” Segura para la sucesión del 2027. Hay, en ese sentido, indicios, especulaciones y expectativas de que todo cambiará desde marzo, y se trastocará la paz política en el estado.
Pero otros dicen que en realidad es un mensaje de Claudia Sheinbaum de que se deben buscar acuerdos para mantener la unidad. Por supuesto, hay versiones muy diversas con respecto a esa posibilidad (que de algún modo todos aceptan cómo válida) pero la más grata a todos los oídos dice que al poner a Rafa en la política local, la Presidenta está diciendo que el director de Aduanas representa a un sector del morenismo que debe estar incluido en cualquier acuerdo.
Quizá habría que detenerse un poco más en las declaraciones que hizo la Presidenta en su conferencia del pasado viernes, porque ahí hay un gran mensaje que quizá no se leyó bien. (Ver nota abajo).
A la Presidenta le preguntaron por un tema sensible: las palabras de Adán Augusto López diciendo que Andrea Chávez, su senadora consentida, va a ser gobernadora de Chihuahua. Y se sabe que el de Adan Augusto no es un tema cualquiera para Sheinbaum.
Por eso, la Presidenta hasta asumió públicamente el papel de jefa política de MORENA (algo nada habitual en ella) y explicó cómo se definirán las candidaturas: unidad, encuesta abierta (no sólo a militantes) o la mujer mejor posicionada.
“Tiene que ganar la encuesta, a menos que sea la única propuesta (…) o la mujer mejor posicionada”, dijo textualmente.
No fueron palabras al azar. Más allá de la obviedad de los métodos, que ya eran públicos, una forma de leer esa declaración es que la Presidenta les está diciendo a todos que tiene varios instrumentos para disciplinar a los díscolos.
El mensaje fue para Adán Augusto, pero también le cabe a otros estados y actores políticos, incluso a Quintana Roo. Para que se entienda: si no hay unidad, puede pedir una encuesta abierta o simplemente decidirse por una mujer. La unidad parece difícil, entonces habría que concentrarse en los otros dos métodos.
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EL ACUERDO GINO
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Hay en los últimos días una variación de fondo en el mensaje de Gino hacia el morenismo que lo arropa. En reuniones más privadas, el senador ya dejó de hablar en potencial y se presenta como el candidato a gobernador confirmado.
Esa certeza, dicen, se basa en dos cosas que aquí se han comentado. Por un lado, Jorge Emilio bajó la señal de que el acuerdo está cerrado con Palacio Nacional. Por otro lado, desde el marismo aseguran que a Rafa ya le dijeron que no será candidato, y que incluso el propio director de Aduanas se lo comunicó a algunos de sus principales referentes.
Pasando en limpio, Gino ya se mueve como candidato confirmado. Pero aún así algunos entienden que la llegada de Rafa al estado no sería gratuita en términos de espacios políticos.
En ese sentido, la oferta no es nada generosa. Jorge Emilio ha puesto como prioridades la gubernatura, Cancún y Playa del Carmen. Casi nada. Mara tiene intereses parecidos, aunque más allá de Gino quizá no con los mismos nombres que el Verde. (Hay quien ve ahí, incluso, una potencial fuente de conflictos entre los aliados. Pero ese es un tema que requiere otro tratamiento).
En ese sector creen que Rafa podría pelear candidaturas en Tulum, Othón P. Blanco y algún otro municipio, y con dos o tres diputaciones locales. Se parece bastante, debe decirse, al acuerdo que hizo Carlos Joaquín en 2010 para dejarle la candidatura a Roberto Borge.
Sólo que a Carlos Joaquín le dieron Cancún, que es justamente la posición que el rafismo quiere pelear con todo. Incluso, si es necesario, con el mismo Rafa de candidato.
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EL ACUERDO RAFA
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Desde la Ciudad de México llegan otros datos, para decirlo en términos lopezobradoristas
Creen que si Rafa llega como súperdelegado en el estado (nadie se anima a confirmarlo al 100%) no es para ordenar un equipo sino para ser gobernador. Una voz muy autorizada, de las pocas que puede visitar Palenque, dijo que tiene el visto bueno de AMLO. Un par de columnas políticas nacionales que algunos morenistas siguen bastante lo confirmaron esta semana.
Es difícil saber qué tan cierto es eso, pero si se confronta esta realidad con la de 2021, algo, sin duda, ha cambiado. Aquella vez, cuando Rafa pidió ser candidato, AMLO dijo públicamente que prefería que no lo sea, y lo mandó primero a Aduanas y luego a Ginebra, a la sede de la OMC. Lo más lejos posible de Quintana Roo.
Ahora, ante esa misma intención, Claudia lo manda a operar los gigantescos programas sociales federales en el estado. Lo dicho, algo ha cambiado.
Los que creen eso hablan hasta de un acuerdo ya encaminado con Jorge Emilio: la gubernatura para Rafa, y el Verde se queda con Cancún, Playa del Carmen, Puerto Morelos y Cozumel; dos diputaciones federales; entre 5 y 7 diputaciones locales, y dos secretarías de estado, Bienestar entre ellas. No sería el mejor acuerdo para el líder verde, que aspira al control total, pero sería el más conveniente para mantener todo en paz.
Pero debe decirse que aun así, entre los mismos rafistas hay dudas. Creen que como están dadas las cosas hoy, sus fuerzas les alcanzan para generar quizá un caos interno, pero no para pelear la gubernatura. No hablan de encuestas, por supuesto, sino de la misma dinámica interna de la 4T local, que claramente tiene la base de estructura en manos de Mara Lezama. O sea, se requiere un acuerdo.
Por lo pronto, la Presidenta ya mandó un mensaje: pónganse de acuerdo o vamos a encuestas abiertas, pero no se olviden que siempre puedo poner de candidata a una mujer. Traducido: la candidatura se acuerda con la Presidenta, o la decide ella a su conveniencia.
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