Palenque, Claudia y los “puros” se meten en la sucesión de QRoo | La trama secreta de esa batalla

Palenque, Claudia y los “puros” se meten en la sucesión de QRoo | La trama secreta de esa batalla
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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El lunes pasado, una reunión en Palacio Nacional entre el equipo de la presidenta Claudia Sheinbaum y las cabezas del PVEM y PT generó euforia en el oficialismo quintanarroense. Se dice que el encuentro tuvo que ver con el Plan B de Claudia Sheinbaum, pero se guardó un espacio nada menor para el escenario electoral 2027. Las conclusiones fueron bastantes, pero dos impactan en el estado: la alianza es inamovible, y Jorge Emilio tendrá mano en Quintana Roo, dicen.
En el Verde y el PT aseguran que se encontraron en Palacio Nacional con una postura muy diferente a cuando discutieron el Plan A. En el PT dicen que incluso antes de hablar de la reforma, se habló de la necesidad de la alianza. Tuvieron tanto espacio de negociación los partidos aliados, que le quitaron al Plan B todo lo que Claudia quería, y aún así salieron casi con muestras de agradecimiento por parte de Palacio y MORENA. 
Jorge Emilio leyó tan bien la situación, que empezó a pedir muchos más espacios de los que ya tiene, y hasta en el PT se sorprendieron. De San Luis Potosí y Quintana Roo ya no se habla más, dice; son espacios suyos. En ese contexto, es obvia la euforia alrededor del “proyecto Gino”. 
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LOS PUROS Y PALENQUE 
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Apenas un par de días después de ese festín del Verde y el PT, el miércoles, referentes del “claudismo” pasaron por el estado. Operadores del diputado federal Alfonso Ramírez Cuellar (uno de los pocos legisladores con línea directa con la Presidenta) tuvieron reuniones políticas de peso. El interés de fondo era armar eventos para Rafael Marín, sin que los bloqueen desde el estado o los municipios. 
Su postura fue dura. Dejaron entrever sin demasiados circunloquios que sus órdenes vienen directo de Palacio Nacional, y que la presencia en esos eventos de Ramírez Cuellar junto a Rafa no es casual. Y no es, debe decirse, un práctica inusual: en varios estados ha sucedido algo parecido y se da por descontado que traen la venia de Palacio. 
¿Es un apoyo directo? Nadie podría asegurarlo. Lo que sí se dice es que Ramírez Cuellar es una suerte de defensor acérrimo de “los puros” de MORENA dentro del “claudismo”, que tiene corrientes muy alejadas a ese sector. 
Hay que recordar también un episodio histórico del diputado. En febrero de 2020 se convirtió en dirigente nacional de MORENA con el apoyo de la entonces presidenta del Consejo Nacional, Bertha Luján, en contra de la dirigencia de Yeidckol Polevnsky. Bertha Luján, hay que recordar, es la madre de Luisa María Alcalde Luján, presidenta actual de MORENA. Sus vínculos, entonces, no son desdeñables. 
Palenque también ha metido mano en esta historia. Días antes de esa visita de los “claudistas”, dos referentes inseparables de Andrés Manuel López Obrador pasaron por el estado en momentos diferentes. En las muy pocas reuniones que tuvieron, dijeron que van a apoyar el proyecto de Rafa Marín, que el ex presidente vería con simpatía. Se supone que el propio Secretario de Organización de MORENA, Andy López Beltrán, es quien tiene la consigna de ir contra todo lo que represente a Jorge Emilio. 
Según esa versión, la alianza con el Verde está sobrevalorada, porque ya se pagó lo que se tenía que pagar. Un dato central: esta postura no tiene intermediarios, viene directamente de los actores involucrados. No mandaron a decir nada; lo dijeron directamente. 
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DATOS Y VERSIONES  
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Hay algunas consideraciones que hacer a todo esto. 
Una de esas consideraciones es saber cuál es el peso real hoy de Andy en MORENA. El Secretario de Organización ha ido perdiendo espacio, al menos de manera pública. Incluso, se habla de su inminente salida del partido. “Le deben demasiadas cosas a Mara”, dicen, además, en el entorno de la gobernadora. No lo ven operando para Rafa. O, al menos, no ven que esa operación pueda ser determinante.
Otro aspecto central tiene que ver con la presencia de Ramírez Cuellar en el evento de Rafa Marín del pasado viernes. Que ese evento haya sido concurrente con la gira de la Presidenta no es un dato menor. Es difícil imaginarse a un funcionario federal y a un operador central de la Presidenta hacer algo así sin permiso. 
Pero el hecho de que exista un permiso para hacerlo, pueden tener mil lecturas antes de llegar a la conclusión de que Rafa puede ser un aspirante real a la gubernatura. Y, además, el camino entre permiso y candidatura podría ser simplemente imposible de transitar. 
El evento del pasado viernes de Rafa fue importante pero, debe decirse, el resultado no generó el impacto esperado. Parece más bien la puesta en escena de una jugada que busca menos que una gubernatura. Quizá, apenas incidir en las negociaciones y lograr algunos espacios. Como sea, sin embargo, mientras esté ahí, es un cisne negro que puede crecer y convertirse en un problema mayor. 
Otra cosa que debe decirse es que si no hay un golpe de mesa desde Palacio Nacional hacia otro lado, Mara les lleva demasiada ventaja a los demás. La gobernadora construyó el “proyecto Gino” desde hace mucho tiempo, y ya pudo instalarlo. A la par, Jorge Emilio lo impulsó con todo su poder nacional, y a su vez ha disciplinado a su tropa para que, sin olvidar sus propias ambiciones, jamás le generen una sombra al senador. 
Gino no es un fenómeno político ni electoral, no aún al menos, pero en tres años de campaña ha logrado instalarse en la cima de las encuestas (no necesariamente primero, pero sí ahí arriba) y también ha conseguido que gran parte del morenismo lo asuma como su nuevo jefe político, como se vio este fin de semana. Y, aseguran, le garantiza a Claudia una gestión incondicional.
Parecen demasiados puntos a su favor; los suficientes para tener toda la confianza de que esto ya está decidido.  
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PODER Y DECISIONES 
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Este cruce de operaciones políticas desde distintos bloques de la 4T (Mara, Palenque, Claudia, Jorge Emilio) tiene un costado trascendente. A pesar de los almibarados elogios de todos los aliados hacia la gestión de Claudia Sheinbaum, lo cierto es que la figura de la presidenta ha salido abollada en estas últimas semanas.
Se ha visto una presidenta que es muy poderosa hacia afuera, con niveles de aprobación increíbles, pero que está debilitada hacia adentro de la 4T. Palenque, los “puros” y ahora también el Verde y el PT, le marcan límites que parece no puede traspasar. 
Y eso conviene a todos los gobernadores y los aliados, que podrían imponer a sus sucesores o sus proyectos en los estados. Sería un hecho casi inédito en la historia (con presidente del mismo partido que los gobernadores) que Palacio Nacional no pueda meter la mano en los estados. Pero si no hay un fuerte golpe de mesa de la Presidenta, parece que así va a ser.
Esta columna ha sido enfática desde hace un año en que la decisión de las 17 candidaturas a la gubernatura para 2027 debe pasar por Palacio Nacional. Pero hay que reconocer que la última versión de la Presidenta dista mucho de alguien que tenga el control para que esa decisión vaya mucho más allá de refrendar los acuerdos preexistentes. Difícil imaginarse, hoy, un golpe de mesa suficiente como para desacomodar el tablero de la partida de ajedrez que se está jugando desde 2018. 
En ese tablero, Quintana Roo es una jugada ya definida. 
Mientras tanto, Jorge Emilio festeja, el PT se siente más y más fuerte, Palenque trae agenda propia, Mara prepara una sucesión atípica, una parte del marismo se regodea en las mieles de la victoria y se reparte puestos públicos a futuro, y Gino prepara la transición y el Gobierno antes que una campaña. 
Y situaciones similares suceden en varios estados que transitan la sucesión. 
La Presidencia de la República tiene un poder inconmensurable que puede ejercerse en cualquier momento. En los próximos meses se verá si Claudia Sheinbaum decide apretar esos botones, o mantener con prudencia el statu quo de un sistema que la puso donde está.