¿Puede CJ apoyar la rebelión panista vs AMLO?
Hugo Martoccia – Mesa Chica
Esta semana, el nombre de Carlos Joaquín apareció ligado en todo momento al de un grupo de gobernadores del PAN que ha decidido constituir el máximo desafío a la autoridad y a la política del Presidente Andrés Manuel López Obrador en lo que va del sexenio.
Por medio de tweets, que es la forma en la que comunican esos 9 gobernadores adheridos a la GOAN, no sólo emitieron críticas a la gestión de AMLO en la crisis del coronavirus, sino que hubo además un evidente intento por buscar el lado polemista del Presidente.
Fue, claramente, una “invitación” a un cruce de declaraciones y al pleito mediático, que hasta ahora AMLO esquivó. A ninguno de esos gobernadores le vendría mal ese pleito mediático; podría ser una forma de disputar de algún modo la agenda pública, que ha sido monopolio de AMLO desde, al menos, julio de 2018.
Pero lo importante de todo esto para Quintana Roo, es que entre esas firmas está la del gobernador Carlos Joaquín, lo cual hace que la estrategia y el potencial pleito, de una u otra forma, lo incluyan.
Y Quintana Roo, debe decirse, es territorio hostil para enfrentar a López Obrador.
Quizá por eso, el gobernador no sobreactuó ese papel de opositor, pero tampoco lo desdeñó. Pareciera que está navegando una zona de aguas calmadas en un río tormentoso. Pero también es evidente que no podrá mantenerse en ese espacio por mucho tiempo. Tarde o temprano, quedará de un lado o de otro. Y cada una de esas posturas tendrá un efecto en su futuro político.
TODOS LOS FRENTES
El desafío contra López Obrador es, ciertamente, más grande que la rebelión panista.
Los gobernadores de Tamaulipas, Nuevo León, y Coahuila ya pusieron sobre la mesa la necesidad de un nuevo pacto fiscal; Enrique Alfaro, de Jalisco, agita un ataque constante contra el Gobierno Federal, y el inefable Silvano Aureoles, de Michoacán, dijo directamente que no seguirá los dictados de la Federación en el tema del coronavirus.
Hasta dos gobernadores de MORENA, Miguel Barbosa, en Puebla, y Jaime Bonilla, en Baja California, han disparado críticas muy cerca del propio AMLO, algo impensable hasta hace pocas semanas atrás.
Una versión posible es que el trasfondo de todo este tema sea sólo de gestión. O sea, los gobernadores simplemente están en desacuerdo con el manejo que AMLO le ha dado a la crisis.
El Presidente dijo que les adelantó a los gobernadores recursos de salud hasta junio, pero no ha dado señales de querer entregar recursos extraordinarios. Y los gobernadores dicen que no tienen más margen para enfrentar la pandemia y toda la crisis económica asociada, con los recursos ordinarios.
Algunos están convencidos (hay quien dice que Carlos Joaquín está entre ellos) que las cosas se le irán de las manos al Presidente en los próximos meses, y que su popularidad sufrirá un duro golpe.
Pero esa creencia parece que es aún una mera esperanza. De otro modo, no se entiende porque ningún partido se anima, hasta hoy, a enfrentar al Presidente en las urnas en 2021, y buscar la revocación de mandato.
En el entorno de AMLO, basados en ese análisis, dicen que la crisis de salud no llegará nunca al peor escenario, y que tampoco lo hará la posterior crisis económica. Además, muestran encuestas en las cuales la popularidad del Presidente ronda el 60%, y los puntos que va perdiendo en el camino no se van a ningún otro político ni partido.
AMLO, CJ Y QUINTANA ROO
En el video que publicó este sábado, AMLO dijo que este mes se entregaron 46 mil millones de pesos extras a adultos mayores y discapacitados. Y que en mayo y junio se entregarán 100 mil millones de apoyos a otros sectores como estudiantes, madres solteras, o pequeñas empresas que podrán a acceder a 3 millones de créditos a tasas muy bajas.
Ese enorme universo social al que van destinadas esas ayudas del Gobierno Federal, es casi inaccesible para los demás actores políticos.
A pesar de las fuertes críticas del empresariado reunido en la COPARMEX o asociaciones similares contra el Presidente (incluidos la mayoría de los medios de comunicación, que son voceros de ese sector) lo cierto es que en el México profundo, ese 60% de la base de la pirámide de la que el propio Presidente mencionó ayer, los apoyos de su Gobierno son determinantes.
Ganarle la pulseada al Gobierno Federal en ese ámbito es mucho más difícil de lo que parece. Sólo hay que ver el enorme esfuerzo que le está costando al Gobierno de Quintana Roo el reparto de despensas y los apoyos en gas y luz que va a hacer a la población.
La decisión es buena, pero insostenible en el tiempo, en un estado que no recauda porque su economía está paralizada, y que no tiene señales de recuperación hasta, al menos, fin de año. En ese contexto hay que situar la potencial batalla política contra López Obrador en la que el gobernador Carlos Joaquín podría quedar envuelto.
Además, aún si el Presidente perdiera popularidad a ritmo acelerado, el sureste siempre será su último bastión.
La última encuesta de Mitofsky (insospechada de ser lopezobradorista…o incluso de ser objetiva con AMLO) dice que Quintana Roo es uno de los 5 estados más lopezobradoristas del país. La imagen positiva del Presidente alcanza el 62% en el estado. Otras encuestadoras sitúan ese número arriba de 70.
Pero además, hay que recordar que el López Obrador más feroz que se ha visto, es el que se ha parado en el lugar de la oposición. Carlos Joaquín deberá tener mucha cintura política para exigir lo que le corresponde al Estado, sin que la corriente reaccionaria lo coloque en el desafío de enfrentarse a esa poderosa mezcla entre Jefe de Estado y líder social que puede ser el Presidente.
El gobernador deberá cuidarse, entonces, de que el microclima en el que vive la derecha golpista, enfervorizada por sus medios afines y los progresistas extraviados, no lo lleve a un enfrentamiento en el que parece que tendría más para perder que para ganar.