¿Que le pasa a Carlos Joaquín?

¿Que le pasa a Carlos Joaquín?
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

 

La tarde del viernes, un desafortunado comunicado de la Fiscalía Anticorrupción del estado activó varias alertas políticas. Esa dependencia, más inclinada a los desaciertos que a la eficacia, decidió abrir una investigación basada en un video del polémico Carlos Loret de Mola. 
El dato es de por sí casi ridículo, porque se trataría de abrir una investigación sobre hechos ampliamente conocidos en el estado al menos desde 2016. En ese sentido, el video de Loret de Mola no dijo nada nuevo, excepto, quizá, que dejó entrever que esta misma administración de Carlos Joaquín ha sido omisa en investigar esa supuesta trama de despojos de departamentos en edificios de lujo mediante contratos laborales falsos. 
Pero las implicaciones políticas son aún más desconcertantes que ese desliz. Los nombres que allí se vinculan son de dos verde ecologistas: el presidente del Congreso, Gustavo Miranda, y el del presidente estatal en funciones de ese partido, Pablo Bustamante. Pero atacar al Verde va más allá, porque ese partido también encabeza dos candidaturas a diputaciones federales, y es un actor político central del estado. 
Pablo Bustamante es, además, candidato a síndico de Mara Lezama. Por eso este sábado en el entorno más íntimo de la alcaldesa, se preguntaban qué está pasando en la Casa de Gobierno. Se supone que transitan juntos (pero no revueltos) por un camino electoral que ya tendría un destino fijo para 2021 y 2022. 
Directamente a Mara le dijeron que no se preocupe, que Pablo Bustamante no estaría involucrado en la “investigación”, pero eso no es lo que dice el video ni la Fiscalía. Mara quedó bastante desconcertada, y hasta la tarde del sábado aún se preguntaba si hay voluntad o no de respetar los acuerdos políticos, que, vale aclararlo, trascienden bastante más allá de sus decisiones, y llegan al corazón de la 4T. 
Pero hay quienes se preguntan, y eso es más grave, de dónde salen estas estrategias, y dónde se están tomando las decisiones en el Estado.  

 

VERSIONES CLARAS Y VERSIONES OSCURAS 

 

“Esto es muy raro”, dijo uno de los principales armadores políticos de este proyecto del “Cambio”, cuando lo consultaron sobre el tema. Había muchas dudas en todo el mundo político sobre qué significaba de fondo la decisión de la Fiscalía. 
Hay dos versiones. La primera es inocua; que todo es una movida irrelevante de Rosaura Villanueva, titular de la Fiscalía, para atraer alguna luces, y despejar la idea de que su dependencia no ha hecho nada en cinco años. 
La segunda es más compleja; que se trata de una jugada política de alto riesgo del principal asesor del gobernador, Juan de la Luz Enríquez Kanfachi. 
Si esta última versión fuese correcta, se abre una serie de interrogantes todos bastante inquietantes. Se sabe que nadie tiene más cercanía política con el gobernador que su asesor. Entonces, hay que preguntarse qué significan estas jugadas políticas.
¿Actúa Juan de la Luz como la “mano izquierda” del gobernador? ¿O, ya sobre el tramo final del sexenio, tendrá la capacidad o la autorización para actuar por sí sólo, aún contra otros intereses del joaquinismo? 
Otra vez hay que dividir las repuestas por el grado de riesgo político. Si la opción fuese la de la primera pregunta, no sería grave; es normal que un gobernador pueda actuar por varias vías, a veces aparentemente contrarias. 
La segunda opción sí es inquietante y ni siquiera es necesario explicar porqué. 

 

BANDERAS 

 

Otro punto muy extraño de este caso es que al agitar la bandera contra el Verde Ecologista, el joaquinismo agita también la misma bandera que hoy mantiene la senadora Marybel Villegas. Y hay un dato más preocupante: la otra bandera que agita Marybel hoy, que es la consulta de Aguakan, es un también un caos por órdenes y contraórdenes que salen desde el Palacio de Gobierno estatal.
Aquí se ha dicho: ese tema debió frenarse en el Ieqroo, y dejar que fuese Marybel la que lo tuviera que litigar en otras instancias. Pero se hizo todo mal, casi sin control ni operación, y hoy es un todo un problema sin soluciones buenas.
Ahora, el Ieqroo le hace un juicio al Poder Ejecutivo (¿cuando se ha visto semejante “afrenta” en la política quintanarroense?) para ver quien carga con ese costo político de suspender la consulta pública porque no hay recursos. Parece una decisión tomada de que no habrá consulta, pero ahora se trata de ver quien se hace cargo. 
El hilo conductor de todos estos temas es que se trata de asuntos que pegan directa o indirectamente a la línea de flotación política y electoral de Mara, como si hubiese de alguna manera desde el propio joaquinismo, o alguno de sus apéndices, un interés en movilizar algunas causas que debiliten a la alcaldesa de Cancún. 

 

SIN NOVEDADES EN EL FRENTE 

 

En ese sentido hay, como siempre, una versión muy simple, que también se extiende y adquiere adeptos. Se trata simplemente de pensar que más allá de cualquier acuerdo político que pudiera existir, lo cierto es que cada sector, el joaquinismo y el marismo, cuidan sus propios intereses.  
En ese contexto, agitar algunos problemas de Mara, de sus aliados electorales, o darle «aire» a una rival suya, son formas de ponerle límites a la alcaldesa. En un sector del joaquinismo dicen que una cosa es tener un preacuerdo para una sucesión, que si bien no convence del todo tampoco es fundamentalmente malo; y la otra es ver transitar jirones de poder por canales alternos, un año y medio antes de tiempo.  
Hay en esto también vinculaciones y rencores políticos añejos, de los que Mara es ajena pero al fin le competen. Carlos Joaquín ha llevado una buena relación con Mara, y puede estar tranquilo si ella lo sucede. Pero algunos de los nombres que rodean a la alcaldesa son “enemigos íntimos” de Carlos Joaquín, y esos nombres no le dan la misma tranquilidad pensando en el día después del sexenio. 
Volvamos a la pregunta que le da título a la columna y que se hicieron varios actores políticos esta semana: ¿Qué le pasa a Carlos Joaquín? Quizá sólo ha decidido que aún no es tiempo de definir su sucesión; no al menos sin dar una última, riesgosa, y acaso tardía batalla.