Hugo Martoccia – Mesa Chica
La tarde del domingo no quedará en la memoria de las mejores visitas de Andrés Manuel López Obrador a Quintana Roo. Quizá es la primera vez que el líder de MORENA escucha silbidos en un acto público en este estado, en el cual su fuerza electoral ha sido imbatible hasta hoy.
Lo que sucedió, en realidad, no fue una sorpresa, es algo que se veía venir. La inconformidad de las bases de MORENA con la llegada indiscriminada de priistas mereció un fuerte repudio hacia algunas de las figuras que firmaron el Acuerdo Político de Unidad que MORENA propone par ampliar las bases de su movimiento.
La actitud de esa multitud tampoco requiere demasiada explicación. Es difícil explicar cómo se va a construir algo nuevo con las viejas mañas de la política. Así lo entendió la gente que llenó el Parque de la Palapas, y así se lo hizo saber a su líder.
Veamos algún ejemplo. ¿Qué puede aportarle a MORENA Antonio “el Pelón” Cervera, un político siempre funcional al poder de turno? ¿Que puede aportarle Manuel Aguilar Ortega, un hombre que estuvo en el epicentro del poder borgista?
Otro ejemplo podría ser el de Berenice Sosa, regidora del Ayuntamiento de Benito Juárez, e incondicional aliada de Remberto Estrada en ese ámbito. De aquí a 2018 la tarea de la regidora no será fácil: deberá defender el estilo del borgismo y los negocios del Partido Verde a la mañana, en el Ayuntamiento, y salir a pregonar la Regeneración de México en la tarde. Es poco serio.
Solo son tres casos, pero hay muchos más. Los silbidos dijeron todo sobre la senadora Luz María Beristain, el ex priista Eduardo Ovando, el ex alcalde interino Jaime Hernández, o el líder del PT, Hernán Villatoro.
En MORENA dicen que la idea de sumar estos cuadros políticos es lograr un partido más grande, que no quede secuestrado por el grupo fundador. Aquí en Quintana Roo, al menos, esa consigna es errónea. Más bien parece todo lo contrario. El peligro es que el partido quede secuestrado por los que llegaron.

LA REALIDAD DE MORENA EN QUINTANA ROO
El Acuerdo Político de Unidad de AMLO se firmó en todos los estados de la República. Ha tenido razón de ser en varios de éstos, porque le significó a MORENA la adhesión de personalidades o caudillos locales, que le dieron lo que no tenía o requería aumentar: votos o densidad política.
Pero Quintana Roo tiene otra realidad. López Obrador ganó con comodidad las elecciones federales de 2006 y 2012. Es imbatible en Benito Juárez y Solidaridad, pero también ha ganado en Othon P. Blanco y la zona maya. Hasta tiene una considerable fuerza electoral en el cerrado Cozumel.
MORENA en Quintana Roo no necesita otra cosa que buenos candidatos para ganar diputaciones federales, senadurías o municipios. Ninguno de los que este domingo firmó el Acuerdo o se subió al templete, le suma un solo voto a Andrés Manuel. Y son contados con los dedos de una mano los que le pueden dar densidad o contenido político a un partido aún débilmente estructurado en el Estado.
La dirigencia local, de fuerte origen priista, supuso que sumar a sus ex compañeros “de experiencia” era suficiente para cubrir la cuota de adhesiones pedida. La base militante les dijo que no es eso lo que se espera.
El rostro de incredulidad de la Secretaria General de MORENA, Yeidckol Polenvsky, ante los ensordecedores silbidos contra algunos de los firmantes del Acuerdo, dejó entrever que estaba ante un hecho sorpresivo.
No fueron inocentes sus palabras posteriores sobre que esos silbidos serán tomados en cuenta. Puede ser tomado como un llamado de atención a la dirigencia local, que encabeza José Luis Pech Varguez.

ESCENARIO LOCAL Y ESCENARIO NACIONAL
El evento del domingo dejó alguna señal que puede ser importante a la hora de los análisis. Aún cuando la inconformidad era mucha, ni bien López Obrador comenzó a hablar, todos hicieron silencio y escucharon atentamente. En pocos minutos el clima enrarecido había desaparecido.
En algún momento del evento, la gente coreó que apoyaría a AMLO pero no a sus candidatos. Se mostró un alto grado de adhesión con el tabasqueño, pero no con sus aliados locales.
Lo sucedido días atrás, entonces, nos deja dos escenarios probables.
Desde el punto de vista de la elección nacional, AMLO volvería a ganar Quintana Roo por mucho o por poco, según quienes sean sus contrincantes.
El escenario local es diferente. Las posibilidades de ganar alguno de los cargos en juego en 2018 se reducen mucho, si todo lo que hay para ofrecer es lo que se mostró el domingo en Cancún.
Al final, se trató de una jugada política de “suma cero”. No fue negativa solo porque el carisma de López Obrador aún puede absorber hasta una suma grosera de errores.









