Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Una inquietud recorrió todo el arco político de la 4T desde el fin de semana pasado. Esa inquietud tiene que ver con la fortaleza de la alianza de MORENA y el Partido Verde de cara a la crucial elección del 2027. La duda es tanto local como nacional, pero en esta semana explotó de manera particular en Quintana Roo.
La inquietud no surgió de la nada. En un evento donde estaba toda la nomenklatura y muchos referentes de las bases del morenismo local, Mara Lezama marcó su pertenencia a MORENA con una frase dirigida al Partido Verde, que causó polémica: “Ni calzones verdes tengo”, dijo.
Hubo análisis diversos sobre esa frase, y se generó una sombra de duda en la misma clase política local. Casi todas apuntaron a una señal de alejamiento, o al menos de cierta distancia, entre la gobernadora y el Verde. Pero la realidad dista mucho de ser esa, de ambos lados de la ecuación.
En los días siguientes a esa frase, Mara fue consultada desde diversas fuentes sobre la situación, y dejó otra frase sobre el 2027, que no deja sombra de duda: “Todos adentro; nadie afuera”, dijo la gobernadora una y otra vez.
La referencia tiene que ver con que Mara no piensa en una alteración de la alianza de la 4T entre MORENA, PVEM y PT. Mara cree que la coalición, con su idas y vueltas y desencuentros, ha demostrado ser una maquinaria arrolladora en el estado. Y piensa mantenerla para su sucesión, donde el objetivo es ganar todo otra vez: gubernatura, 11 ayuntamientos, 15 distritos, senadurías y 4 distritos federales.
Por supuesto, todo esto dentro de la razonable irrazonabilidad de la política, donde todo puede cambiar de un día para otro.
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HISTORIA VERDE
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Las dudas sobre un rompimiento, debe decirse, también se alimentan de la propia historia del Verde. Jorge Emilio es un animal político con un olfato infalible, que lo pone siempre en el lugar correcto. Fue aliado del PAN en la primera década del siglo, cuado el blanquiazul accedió al poder federal, y luego se acercó al PRI de Enrique Peña Nieto. En 2018 acordó antes que nadie una alianza con MORENA, que se mantiene hasta hoy y que puso al Verde quizá en el mejor momento de su historia.
El tema ahora es qué pasará en 2030. MORENA es una marca hasta hoy invencible, pero con varios frentes abiertos. Ya no está AMLO (se notó mucho en la elección del 1 de junio); Claudia Sheinbaum enfrenta el asedio de Donald Trump, las confesiones de Ovidio Guzmán y una recesión económica inminente, y la gestión del partido en algunos estados, municipios y legislaturas es desastrosa. Eso, sin meterse con los intentos de censura y el estado policial que parece acercarse. El costo político de acá a la próxima elección presidencial puede ser mucho.
La pregunta entonces es si aun con esos costos le alcanza a la 4T para repetir en la Presidencia de la República en 2030. Seguramente Jorge Emilio se hace esa pregunta y abre el paraguas. Dicen que ya habla con el PRI y con Dante Delgado, y no cierra ninguna puerta. Y parece muy lógico. Y también es lógico que si quiere hacer algo distinto en el 2030, pueda hacer un ensayo en 2027 en ciertos lugares.
Se habla de buscar alianzas parciales en algunos estados (o ir solos en otros; el caso San Luis Potosí y quizá alguno más) para ver cuanto rinde el Verde sólo, y cuánto tiene para ofrecer o negociar si las cosas se complican.
¿Podría Quintana Roo formar parte de un experimento electoral de ese tipo? Claro que sí. Pero hasta hoy se ve como algo innecesario.
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EL PODER VERDE EN QUINTANA ROO
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El Verde es la segunda fuerza política en el estado. En la última elección obtuvo 140 mil votos; casi un 22% del padrón. En el morenismo dicen que muchos de esos votos les pertenecen a ellos, y el Verde los acerca a las urnas con métodos económicos. Esa queja, debe decirse, tiene mucho que ver con la realidad.
Pero la otra cara de la moneda es que el Verde es el único partido que tiene una estructura con una gran capacidad de operación electoral en muchas zonas del estado. La otra estructura sólida es la que Mara sostiene, y que se cobija bajo el nombre de MORENA, pero es de la gobernadora. Hay otras, por supuesto, dispersas por allí, pero ninguna con los recursos humanos, políticos y económicos de esas dos.
Ahí radica la fuerza del Verde y de Jorge Emilio para el 2027 en Quintana Roo. El Verde tiene mucho para ofrecer en Cancún, Chetumal, Playa del Carmen, o Puerto Morelos, por nombrar algunos municipios. Y todos los votos que esa estructura le den a la 4T servirán para volver a arrasar, que, como ya se dijo, es el objetivo número 1 de Mara.
Así se piensa hoy en la cúspide del poder, tanto del lado del marismo como del Verde. Y el propio CEN de MORENA entiende (con reparos sonoros en algunos casos) que ese es el caso del estado.
El análisis debe incluir necesariamente la opción de rompimiento. ¿Qué pasaría si dejan fuera al Verde en 2027 en lo local? Los que conocen a Jorge Emilio dicen que pondría toda su fuerza en ganar al menos un par de municipios y distritos (nada imposible, por cierto) y el nivel de daño para MORENA de un resultado de ese tipo sería por mucho superior a un “mal acuerdo” con el Verde. Y para el Verde quizá sería una victoria pírrica. O sea, un perder-perder sin demasiado sentido.
Pero todas estas opciones, por supuesto, tienen que ver con la posibilidad de que el marismo imponga a alguno de sus candidatos a la gubernatura: Eugenio “Gino” Segura, Estefanía Mercado o Ana Paty Peralta.
Si no, el escenario puede ser diferente.
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MÁS ALLÁ DEL MARISMO Y LA REALIDAD HOY
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