¿Y SI MARA ES VÍCTIMA DE SU ÉXITO? | Sin oposición, no hace falta un candidato “oficial” para ganar

¿Y SI MARA ES VÍCTIMA DE SU ÉXITO? | Sin oposición, no hace falta un candidato “oficial” para ganar
Hugo Martoccia – Mesa Chica

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La patética expresión de los partidos opositores en el Congreso del estado (excepto MC, que tampoco ha hecho demasiado) sobre el Tercer Informe de Mara Lezama, es una muestra cabal de la realidad política que hoy vive Quintana Roo. La oposición es una caricatura de sí misma, que vive acorralada por el temor a la justicia o conforme por la rentabilidad económica de sus posiciones. 
Ese escenario no parece que vaya a cambiar de acá a 2027 y por eso MORENA tiene asegurado (de no suceder un caos político nada imposible) su triunfo en la elección por la gubernatura. El punto es que esa es una excelente noticia para MORENA, pero no necesariamente para la gobernadora, que tiene un plan propio para la sucesión. 
En este mismo espacio se dijo hace unas semanas que en el marismo no hay Plan B: el candidato es Eugenio “Gino” Segura. El senador despliega una poderosa campaña en redes y territorio, y se mueve en el mundo político y administrativo como mucho más que un delfín. En algunos casos, parece haber hasta una lenta transición de poder. 
Puede haber mil razones válidas para que Gino sea el candidato, no entraremos aquí en una valoración del tema, que es siempre subjetiva. Pero el punto central es que aunque haya mil razones no hay ninguna necesidad: MORENA gana con o sin él. Es más; la “marca” ni siquiera necesita a Mara o a alguien más que la traccione. Sólo hace falta una playera guinda, una foto con AMLO y Claudia, y aprenderse más o menos un par de consignas 4T, y ya hay una candidatura ganadora. 
Como no hay conflictos políticos visibles ni posibilidades de perder, la gobernadora no tiene en sus manos una carta de negociación con el CEN de MORENA o Palacio Nacional. No hay un miedo que disipar ni una potencial derrota que afrontar. Cualquiera de las y los candidatos que hoy se nombran (a saber; Gino, Rafael Marín, Estefanía Mercado, Ana Paty Peralta y Marybel Villegas) gana la elección sin despeinarse.   
Entonces, no hay mucho más que decir: todos están en las mismas condiciones. La elección de la candidatura será en una mesa chica donde participarán 3 o 4 actores nacionales (Jorge Emilio, Luisa María y alguno más) y que llevará al final la firma de Claudia Sheinbaum. En un escenario de control total, la Presidenta puede elegir a quien quiera y Mara deberá apoyar.  
La lista de bondades que Claudia requiere para su candidata o candidato no incluye que vaya arriba en las encuestas o tenga el respaldo explícito de la gobernadora, porque no tiene amenazas electorales que enfrentar.   
En síntesis, ha sido tal el éxito de Mara en controlar el mundo político quintanarroense, que ahora podría volverse en su contra; la paradoja de ser víctima de su éxito. 

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UN MUNDO FELIZ 

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Lo que sucede en la oposición en Quintana Roo no es producto de la casualidad. Hay una mezcla de incapacidad propia de la oposición y de gran voluntad política del oficialismo. Pero esa mezcla es desigual; la voluntad oficial supera con mucho a la incapacidad o el desinterés de los otros.
En el estado se trabajó de manera decidida para que no hubiera oposición. Y ese trabajo comenzó aun antes de que Mara fuese candidata a gobernadora. Aquella idea de que fuese “la candidata de todos” se concretó, y se intensificó luego de su victoria electoral. Esa idea, por cierto, tiene que ver íntimamente con la concepción de la política que tiene la propia Mara. 
El escenario que dejó eso es bueno y malo: el Gobierno puede hacer lo que quiera, literalmente, pero en contraparte ha reducido el juego electoral del 2027 a una mera decisión cupular que nadie puede discutir; ni propios ni extraños. 
A la larga, esta situación podría incluso generar una enorme falta de anticuerpos en MORENA. La gimnasia opositora no sólo le hace bien a la sociedad, sino también a la política y al poder. Pero esa comprensión del ejercicio del poder no está de moda en el Gobierno. 
Si hubiera una oposición, incluso las precampañas de la 4T tendrían más contenido. Hasta ahora, con alguna excepción puntual, parecen más bien un concurso de fotografías buenas y malas, y ver quien hace el eslogan más ingenioso a partir de la palabra “transformación”. Millones de pesos en consultorías políticas se gastan en eso. 
No hay épica ni contenido en una campaña sin adversarios. El debate sobre el neoliberalismo no tiene eco en el ultra capitalista Quintana Roo (donde es preferible hacer un puente inútil e interminable que solucionar la caótica movilidad o la disposición final de la basura) y el pasado político criticable de la oposición le quedará demasiado lejos en el tiempo a quien se quede con la candidatura en el 27. Entonces, todo seguirá igual, en un aburrido concurso de stories. 

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MALAS NOTICIAS 

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Hace algunas semanas, la secretaria general del CEN de MORENA, Carolina Rangel, dijo en una reunión privada que la única oposición que ven con cierto cuidado es MC, que se les coló sin que se dieran cuenta en la elección, por ejemplo, de Veracruz. Pero en el caso de Quintana Roo la amenaza es acotada: sólo piensan cuánto puede crecer y si les puede ganar Othón P. Blanco o Tulum. Nada más.  
Las malas noticias que llegan son internas. Esta semana, una alta fuente de la 4T nacional le dijo a un referente fundamental de la 4T caribeña que la guerra política entre Claudia y AMLO ya se ha desatado. Incluso, esperan que la presentación del libro del ex presidente a fin de año pudiera ser el inicio formal y mediático de esa distancia. Si realmente es así, todo puede crujir de un modo inesperado. Y todo puede cambiar. 
Esta columna se resiste a pensar que la Presidenta le haga caso a la trampa de los voceros de la derecha que desde hace un año la empujan en esa dirección. Pero es cierto, debe decirse, que en su equipo es fácil ya advertir que la soberbia del poder los acerca a ese grupo supuestamente opositor. 
Todavía hay quienes no entienden que el movimiento es, hasta hoy al menos, AMLO, con todas su virtudes y defectos. Y hay que tener cuidado con señalar demasiado los defectos, porque el ex Presidente les puede recordar a todos, Claudia incluida, que están a donde están en gran parte por esos defectos. 
El mejor escenario, sin duda, sería que la Presidenta vaya poco a poco consolidando su poder de aquí el 2027 sin romper con AMLO, aunque sí con la parte de su entorno que es tóxica para ella. Pero el ejercicio del Poder no es siempre racional. 

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DISCLAIMER 

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Todo lo que se dice en esta columna no significa que Gino Segura no vaya a ser el candidato a gobernador; no es ese el objetivo de este razonamiento. El senador es un aspirante natural y válido, y la insuperable capacidad de convencimiento que tiene Mara quizá termine por sumar a todos (aquella mesa chica de 3 o 4) a su causa. Nadie puede descartar eso. 
Lo único que aquí se plantea es que quizá si se hubiese permitido una oposición sólida (quizá hasta manejable y a modo, pero creíble) la “probabilidad de perder”, aun inflada, podría haber sido un ordenador natural alrededor del candidato que Mara definiera. En ese escenario, el enorme control territorial y político de la gobernadora sería un capital fundamental para esa batalla. 
Pero la realidad hoy es muy diferente. La única oposición al marismo es interna, y eso quiere decir que a MORENA y a Claudia Sheinbaum no le afectan en nada. Gino, Rafa, Estefanía, Ana Paty, Marybel pueden ser, para la Presidenta, diferentes nombres de un mismo proyecto. 
Entonces, como en las viejas épocas, el dedo presidencial tiene todo acomodado para decidir, por razones personales y/o políticas propias, la candidatura a la gubernatura del estado. 
Mara deberá apoyar, con toda su fuerza y recursos, esa decisión. No tiene opción a jugar en contra. En MORENA no preguntan; mandan instrucciones. Y es fundamental que en el estado no olviden ni minimicen ese principio.