Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Lo primero que debe decirse del título de esta columna es que no se trata de una mera especulación. El nombre de Marybel Villegas como posible candidata de la alianza PAN-PRD-PRI lo puso sobre la mesa el presidente nacional del PRD, Jesús “Chucho” Zambrano. El perredista sólo dijo lo que todos saben y nadie dice en voz alta: Carlos Joaquín no va a apoyar a la alianza, y la senadora es quizá la única forma de que esa alianza sea competitiva ante MORENA en 2022.
Pero ¿es realmente posible que eso suceda? Sí, lo es, y por dos razones. La primera tiene que ver con el enojo de las dirigencias nacionales de esos partidos con Carlos Joaquín: saben que el gobernador ya ha entregado el 2022 a MORENA, y que no va a hacer nada por la alianza que lo llevó al poder.
Les quedó claro el 6 de junio pasado. Carlos Joaquín dejó sin apoyo hasta candidatos que parecían ser suyos, como Víctor Mas en Tulum, o Pedro Joaquín Delbouis, en Cozumel. Ahora, para enmendar esa ausencia política, hay presiones desde el Palacio de Gobierno de Chetumal al Teqroo para que se anulen esas dos elecciones, que ganó MORENA.
Pero es difícil que esas presiones prosperen. En el Teqroo hay una consigna que podría traducirse así: ¿porque los magistrados, al final de un sexenio que va en caída libre, van a hacer en un escritorio lo que el gobernador no hizo en las calles?.
La segunda razón de la posible candidatura de Marybel es una cuestión interna de MORENA. El respaldo político de la senadora es Ricardo Monreal. El presidente del Senado es una y otra vez ninguneado por el presidente Andrés Manuel López Obrador cuando habla de sus posibles sucesores. Nunca lo menciona.
Esta vez, dicen en la Ciudad de México, Monreal no se va a quedar de brazos cruzados. Si AMLO lo saca de la jugada, empezará a mover sus fichas hacia la oposición a MORENA. En ese sentido, un salto de Marybel, o alguna otra figura política de su grupo, hacia la oposición en las elecciones de 2022, sería un ensayo y una advertencia a MORENA.
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MARYBEL Y MORENA
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Pero el problema de Marybel con MORENA va más allá de lo que pueda o no hacer Monreal. La senadora ha quedado huérfana de apoyos en el partido. El presidente nacional de MORENA, Mario Delgado, nunca va a permitirle ser candidata.
Del lado del Verde tampoco la quieren, y con razón. Los marybelistas mantienen en redes sociales una campaña incesante contra el PVEM. Jorge Emilio González Martínez ya ha dicho que sólo apoyaría una nueva candidatura federal de Marybel, pero nada en Quintana Roo. Si ese grupo se mantiene en el poder de la 4T, Marybel no va a ser candidata a la gubernatura en 2022 ni a alcaldesa de Cancún en 2024. Su único destino electoral está fuera de MORENA.
La senadora ya se largó a la campaña, y no va a parar. Pero intuye que es casi imposible que le den la candidatura, y ya ha dicho que, como sea, va a ser candidata en 2022. Va a pelear en MORENA hasta último momento, pero difícilmente se quede mirando la elección desde su casa si no le dan la candidatura, que parece un hecho que será para Mara Lezama o Rafael Marín.
Marybel ya estuvo en el PAN, en el PRD y en el PRI. No habría grandes conflictos en que vuelva a alguno de esos partidos. Hay que ser justos; a la senadora se le ha criticado muchas veces la cantidad de partidos por los que ha pasado, pero hay que decir una verdad: en todos los partidos ha tenido un paso relevante. Nunca fue sólo una figura decorativa.
También Marybel podría jugar por Fuerza por México, que sería partido local, y que, en contrario de lo que se dice, puede ir aliado en 2022. Allí, la senadora podría encabezar un gran frente contra Mara.
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CARLOS JOAQUÍN Y EL PAN
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En las dirigencias nacionales de los partidos que llevaron al poder a Carlos Joaquín en 2016 parece ir tomando fuerza la idea de no dejarle el manejo de la sucesión al gobernador. De hecho, no habría porqué hacerlo. Después del triunfo de 2016, el gobernador perdió tres elecciones seguidas, y cada una peor que la anterior.
En 2018 hubo la excusa del efecto AMLO. Pero en 2019 se perdieron 11 de 15 distritos locales, y el pasado 6 de junio 8 de 11 ayuntamientos, además de los 4 distritos federales. Es evidente que el neojoaquinismo no tiene ningún peso electoral.
El análisis que se hace es simple: el gobernador no tiene peso político, no tiene candidato, no deja una clase política que siga su legado (no dejará, de hecho, legado político alguno) no maneja realmente los partidos de la alianza, su gobierno va a terminar mal o muy mal, y, además, juega abiertamente a favor de MORENA.
Esos datos no son especulativos: se están conversando en este momento en la Ciudad de México, e incluso ya han sido motivo de notas en medios nacionales, que no son inocentes.
Un panista con contactos fluidos en la Ciudad de México dijo días atrás: “En el CEN tienen muy clara la película de lo qué pasó el 6 de junio”. La frase implica la ausencia de apoyo del gobernador hacia los candidatos de la alianza, y el acuerdo que tiene con MORENA para que Mara Lezama sea la candidata en 2022.
En ese contexto, la decisión de esos partidos de poner a Marybel sería un rompimiento directo con el gobernador.
En el entorno del mandatario estatal hay quien dice que eso es imposible; que Carlos Joaquín, aún cuando no comandara la sucesión, tiene capacidad de veto. Puede ser. Pero la verdad es difícil imaginarse que el PAN, fundamentalmente, que quiere ser la oposición real de MORENA en el país, se deje arrastrar a la intrascendencia política por un gobernador intrascendente que se va.
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LA COMPETITIVIDAD ELECTORAL
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