Rafa Marín 2022 ¿La solución al caos de MORENA?
Hugo Martoccia – Mesa Chica
Semanas atrás, una morenista de la primera hora en Quintana Roo, de las llamadas fundadoras, les preguntó, por separado y en momentos diversos, a Mara Lezama y a Luis Alegre qué harían si crece la propuesta de que Rafael Marin Mollinedo sea el candidato del partido para la sucesión gubernamental de 2022 en el estado. Ambos contestaron prácticamente lo mismo: que si es así, ellos se hacen a un lado.
La anécdota es posiblemente la mejor radiografía actual de MORENA. Significa, de una u otra forma, que sólo Andrés Manuel López Obrador es capaz de darle cauce a un conflicto interno que amenaza con hacer estallar el partido en mil pedazos.
Y también significa que todos, o casi todos, saben que Rafael Marín es el único representante real de AMLO en el estado. Los sondeos entre diversos actores políticos confirman eso. El lopezobradorismo local siempre entendió que Marín es la voz de AMLO.
Marín fue, entre otras cosas, el nexo entre López Obrador y uno de sus hijos, quien se refugió en Cancún en una ocasión en la que estuvo un poco alejado de su padre. Ese es el nivel de relación personal entre ellos.
Cuando el actual senador José Luis Pech era delegado del partido en el estado, todos sabían que la sombra de Marín sobrevolaba siempre por encima de las decisiones cotidianas. Lo mismo cuando estuvo Ricardo Velazco. Por su estilo, Marín nunca pasó por encima de la autoridad de los demás, pero todos supieron siempre que nadie tenía más autoridad que él en el estado.
Aún hoy, nadie hace nada en Quintana Roo sin pasar por esa aduana de poder político que es Rafa Marín, aún cuando se encuentre a cientos de kilómetros del estado, coordinando el proyecto del Corredor Transístmico. Es común oír a los alcaldes, diputados y funcionarios del partido, ante cualquier inconveniente, decir que se comunicaron con Marín para plantearle la situación.
¿OPERACIÓN O REALIDAD?
El nombre de Rafael Marín como posible candidato de MORENA ha aparecido desde hace algún tiempo en diversas columnas políticas. En un principio, parecía más bien una operación política para sacar a MORENA del conflicto entre quienes tienen aspiraciones para 2022, que amenazaba con llevarse por delante al partido.
Pero con el paso del tiempo, la viralización de esa posibilidad, y las adhesiones que generó, hicieron que todo el lopezobradorismo empiece a pensar seriamente en ello.
Se reitera, una candidatura de Rafa Marín sería, sin duda alguna, la única opción claramente lopezobradorista en Quintana Roo. Mara, Luis Alegre, Marybel y José Luis Pech, son, todos, parte del proyecto “extendido” de López Obrador, el que necesitó o utilizó para ganar en 2018. Pero ninguno de ellos lo representa cabalmente.
Incluso, en este momento, las aspiraciones de esos actores, y todos los que se mueven por debajo y a un costado de ellos, son más un problema que un aporte a la causa del Presidente.
Por ejemplo, la guerra mediática y política que Marybel ha enfilado hacia sus enemigos, tiene como efecto colateral una destrucción constante del nombre de MORENA en el estado.
En las últimas semanas, un grupo de morenistas lo confirmó en las calles. Visitaron cientos de casas de familias en las zonas populares de Cancún, para determinar cuál es el alcance de los programas sociales del Gobierno Federal, y se encontraron con un escenario particular.
Vieron que hay una considerable caída de la imagen pública de MORENA, que empieza a perder adeptos, pero aún así se mantiene muy por encima de los demás partidos. Pero lo que más les llamó la atención fue el masivo e incondicional apoyo a AMLO.
Esa confirmación de que el nombre del Presidente es la verdadera fortaleza electoral de MORENA, hace que el proyecto Rafa Marín 2022 se mantenga vigente. Hasta ahora, Marín ha dicho en público que no tiene interés de ser gobernador. Pero todos creen que si el Presidente se lo pide, no podrá decir que no.
MORENA Y EL RIESGO DE LA IMPLOSIÓN
En este espacio ya se ha dicho que si continúa esta dinámica que lleva el partido en el enfrentamiento interno entre sus figuras, es casi imposible que se mantenga unido para 2022. Las peleas y los errores están haciendo estragos.
Sólo hay que ver lo que ha sucedido en los últimos días en el Congreso dentro del Grupo Parlamentario. Marybel, Mara y Luis Alegre tienen allí, se supone, injerencia política sobre diversos diputados, pero ninguno puede ponerlos en orden. La bancada es ingobernable, y pasa por un momento muy complejo. La pérdida de credibilidad y confianza está a un paso del punto de no retorno.
Los Gobiernos municipales de MORENA en Othon P. Blanco, y, fundamentalmente, en Solidaridad, son muy repudiados. Y Mara ha empezado a perder todas y cada una de las batallas mediáticas y políticas que ha enfrentado últimamente.
Aquí hay que hacer, sin embargo, una salvedad importante. Ninguno de esos tres gobiernos es peor que los de Víctor Mas Tah, en Tulum; José Esquivel, en Felipe Carrillo Puerto, o Nivardo Mena, en Lázaro Cárdenas. Pero estos últimos tres gozan, por supuesto, de una formidable protección mediática y política que los mantiene a salvo de las críticas más feroces.
Para dar un ejemplo: Mara pagó un costo político descomunal por el pésimo proyecto que impulsó para imponer unos cuantos contenedores de basura a un grupo de empresarios. Hubo reuniones de diputados, autoridades municipales y empresarios; cientos de notas periodísticas sobre el tema, e incluso aún resta que se debata en el Congreso.
Un verdadero escándalo, innecesario por donde se lo mire, porque al final el asunto de fondo no se va a resolver: los empresarios pagarán por la basura lo que ellos decidan, y la concesionaria de la basura de Cancún seguirá siendo ineficiente y protegida.
Víctor Mas, por su parte, quizo triplicar la densidad habitacional de Tulum de manera irregular mediante diversos cambios de uso de suelo, y el escándalo escasos días; se publicó en muy pocos medios de comunicación, y luego se escondió rápidamente.
Algunos diputados enviaron una carta al alcalde para pedir que no se apliquen esos cambios. Víctor Mas hizo caso, pero 24 horas después dijo que va a insistir y va a realizar esos cambios de uso de suelo.
El final es predecible. Los cambios de uso suelo se harán, y el tema, seguramente, será cubierto por el olvido y el “desinterés”, aún cuando su gravedad potencial es infinitamente superior a lo que pasó en Cancún.
Pero todo debe decirse. La disparidad en el tratamiento mediático no es la única diferencia entre esos dos bloques de alcaldes. Que los medios tengan más o menos interés por un tema, es parte de sus decisiones ideológicas, políticas o económicas, y así es hasta en las democracias más avanzadas del planeta.
El principal problema de MORENA es otro: es que los enemigos más feroces de un morenista son los internos. Ya es evidente que hay un sector del morenismo que está destruyendo el partido para que su facción se imponga por sobre las demás. Y cada día avanza un poco más.
Quizá la única salvación a esa implosión inminente, sea una decisión de Andrés Manuel López Obrador. Hasta ahora, en ese espacio de decisión sólo encaja la figura de Rafael Marín.