MORENA se va a romper, pero el lopezobradorismo no

MORENA se va a romper, pero el lopezobradorismo no
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

 

El movimiento del diputado federal Jesús Pool Moo de esta semana, cuando renunció a continuar en el Grupo Parlamentario de MORENA, no hizo más que poner sobre la mesa un conflicto que ya se había hecho insostenible. 
Hay una parte de lo que dijo el diputado, al justificar su decisión, que es muy cierta: MORENA, como partido, no tiene dirección ni rumbo, tanto en el ámbito nacional como en Quintana Roo. 
La otra parte que no comentó Jesús Pool, pero que es evidente, es que ya no hay espacios políticos electorales para él en MORENA. El diputado intentó la candidatura para Cancún en 2021, pensando en la gubernatura en 2022, pero ese espacio no le corresponde. Incluso, pensó en la reelección como diputado, pero tampoco tuvo suerte. Su vinculación al partido es, principalmente, Yeidckol Polevnsky, y con ella acotada, su salida era la única opción. 
Pero el conflicto es más grande que sólo Jesús Pool. Es muy probable que la diputada federal Mildred Ávila siga ese mismo camino tarde o temprano. Y la otra diputada federal, Paty Palma, ha dejado ya muy claro, en reuniones privadas, su descontento por el manejo del partido y del Grupo Parlamentario de MORENA.  
¿Podría la bancada de MORENA quedarse sin estos tres diputados quintanarroenses? Si, es una opción real. Luego, el impacto político y electoral de eso es otra cosa. 
Para que se entienda: ¿Podría ser Chucho Pool candidato de una alianza opositora contra MORENA en Cancún? Con los números que hay actualmente, la respuesta es irrelevante; no cambia absolutamente nada para la hegemonía de MORENA en el municipio.    

 

LA DELEGADA Y YEIDCKOL 

 

Una de las quejas que expresó Jesús Pool al irse de la bancada, apunta directamente al conflicto interno. Dijo que la nueva delegada de MORENA en Quintana Roo, Liliana Castro, lo dejó fuera de sus reuniones.
El dato es cierto, y tiene críticos y defensores. Hay quienes dicen que aunque no estaba afiliado al partido, el diputado era un activo real del morenismo, y debía formar parte de esas reuniones. Otros, más duros, dicen que no tenía nada que hacer allí. 
El trasfondo aquí es otro. Hay una fuerte lucha de un sector del “morenismo puro” por recuperar los espacios políticos y electorales que perdieron a manos de externos en 2018 y 2019. Y la lucha, debe decirse, es muy válida. 
Pero no debe confundirse esa lucha justificada con otra realidad: una parte no menor de ese “morenismo puro” ha sido absorbida por el marybelismo. Hay referentes del morenismo que operan a cara descubierta a favor de la senadora Marybel Villegas, y atacan sin piedad a todo el que no esté de acuerdo con ella. 
Eso en sí mismo no es malo, es parte del juego político. Lo malo es que sus principales blancos no son opositores externos, sino los propios morenistas rivales de Marybel. 
Otro punto de ese trasfondo es la guerra sin cuartel que se han declarado dos grupos nacionales de MORENA. El dirigente nacional interino, Alfonso Ramírez Cuellar, junto a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido, son funcionales a la presidenta del Consejo Nacional, Bertha Luján. Ese grupo va a hacer todo lo que pueda para dejar fuera a Yeidckol Polevnsky en la lucha por la dirigencia nacional. El caso Jesús Pool fue apenas un breve daño colateral de esa batalla gigantesca. 
MORENA debe tener nuevo dirigente nacional antes del 31 de agosto, por más que el grupo de Ramírez Cuéllar intente desacatar la orden del TEPJF en ese sentido. Pero deberá cumplir ese mandato, y las semanas que vienen serán caóticas. (ver nota aparte) 

 

EL MARYBELISMO VA POR EL CONTROL DE MORENA QR Y LAS CANDIDATURAS 

 

En ese contexto nacional, la demorada llegada de Liliana Castro al estado ha puesto a todo el morenismo local en pie de guerra. La nueva delegada, debe decirse, ha sido más abierta de lo que se esperaba, pero más cerrada de lo que se necesita. 
El principal botín hoy es la “Comisión” de cinco integrantes que debería conformarse para apoyar el trabajo de la delegada. La idea es que esa Comisión organice al partido, y sea una suerte de primer filtro electoral para 2021. 
Hay quienes hablan de un principio de acuerdo para que las cinco posiciones de la Comisión se repartan así: 1 espacio para legisladores federales, otro para legisladores locales, y uno para cada de uno de los grupos políticos del norte, centro y sur. 
Pero aún así, es un acuerdo muy precario, porque un nombre no es lo mismo que otro, aunque sea el mismo cargo. Por decir algo, no es lo mismo que a los diputados locales los represente Érika Castillo, Alberto Batun o Luis Fernando Chávez, por ejemplo. O a los senadores Marybel Villegas o José Luis Pech, que representan dos polos irreconciliables del pensamiento interno de MORENA. Otros ejemplos ¿Otoniel Segovia representa al morenismo del sur o Laura Beristain al del centro?. Como se ve, es muy complejo armar esa Comisión. 
Y hay más aún. Hay referentes muy importantes de MORENA que dicen que no han oído nada de un acuerdo semejante, y que no lo van a avalar.  El marybelismo es uno de los grupos que más impulsa esa Comisión, porque supone que podrá quedarse con la mayoría de los espacios.  
Hasta ahora, la delegada Liliana Castro no ha dado ninguna señal que desmienta que tiene más simpatías por Marybel Villegas que por otro referente local de MORENA. Por eso, desde otros sectores ponen en duda su legitimidad. 
¿Tiene legitimidad política una delegada elegida por un dirigente interino que debe irse en dos meses de su cargo? Se preguntan. 

 

EL LOPEZOBRADORISMO 

 

Como se ve, MORENA es un caos, pero el lopezobradorismo es otra cosa. Mitofsky, encuestadora insospechada de apoyar a Andrés Manuel López Obrador, dice en su última encuesta que Quintana Roo está entre los tres estados con mayor aprobación al Presidente. (Ver abajo) 
La aprobación a su gestión es superior al 65%, pero con un dato muy interesante: desde abril ha subido casi 10 puntos. Por eso, los desprendimientos del partido son más un problema de quien se va que de quién se queda. Nadie se va a llevar los votos del lopezobradorismo. Ese es un hecho que deben entender quienes abandonan la 4T, y también quienes los reciban, en otros partidos, con los números de 2018 o 2019 bajo el brazo, como si fueran parte de su curriculum. Esos votos ya tienen dueño. 
Es tan omnipresente el lopezobradorismo en el estado, que sus ramificaciones interesan a todos. El gobernador Carlos Joaquín sigue con mucho cuidado lo que sucede en MORENA Quintana Roo, porque ahí puede trazarse el camino de su propia sucesión. 
Por ejemplo, se preocupó personalmente, y contactó al interlocutor adecuado, para conocer los pormenores de una reunión que hubo hace una semana en Palacio Nacional, en donde se están resolviendo las elecciones de 2021 y pensando ya en 2022. 
El gobernador escuchó lo que tenía que escuchar, y no quedó preocupado. Pero esa es una historia que aún está en proceso.