El joaquinismo ve que Chetumal, Cancún, y Playa del Carmen serán otra vez territorio de MORENA en 2021
Hugo Martoccia – Mesa Chica
La mañana del viernes, Carlos Joaquín se enteró, bajando de un avión, de la noticia de que el Presidente Andrés Manuel López Obrador había decretado la zona franca en Chetumal. El anunció sucedió durante el vuelo, y el gobernador se enteró por las noticias cuando aterrizó.
El hecho tuvo un doble impacto en él. Por un lado, pareció molestarle que no lo hubiesen invitado a ese evento en Presidencia. El avión en el cual venía Carlos Joaquín llegaba justamente de la Ciudad de México, donde el mandatario estatal había estado unos días realizando actividades oficiales diversas.
En el Gabinete nacional sabían que Carlos Joaquín estaba allá, y hubiese sido un buen gesto invitarlo para dar ese anuncio. ¿Marca eso el inicio de una distancia con AMLO? No se sabe aún, pero la señal no es buena.
El otro impacto que sintió el gobernador ante esa noticia fue el electoral. No hace falta mucho análisis para entender que la decisión del Presidente es casi un blindaje para MORENA en Othón P. Blanco, en donde el lopezobradorismo es muy fuerte.
El gobernador maneja encuestas que dicen que el oficialismo no es bien visto en ese municipio. Y lo mismo sucede con sus potenciales aliados. Su recuperación en las encuestas, que es evidente, no ha llegado a OPB, donde el desencanto con el “cambio” parece irreversible.
Las encuestas que han empezado a realizar diversos actores políticos del municipio muestran de manera unánime un escenario común: MORENA está arriba de todos, y el único problema que pudiera evitar su triunfo sería elegir mal a su candidato o candidata. Pero también es cierto que el menú de aspirantes es muy amplio, y que en el otro sector político no hay un nombre que emerja por sobre los demás.
PLAYA DEL CARMEN
La semana pasada, la Ciudad de México fue también el escenario de un periplo político de la alcaldesa de Solidaridad, Laura Beristain. Laura estuvo acompañada en ese viaje por su hermana Luz María, y recorrieron las oficinas de MORENA en busca de un apoyo explícito para la reelección.
En ese objetivo, Laura tuvo buenas y malas noticias. La mala, es que nadie le aseguró la candidatura. Escuchó, de voz del propio presidente nacional del partido, Mario Delgado, que se abrirán los registros para los que quieran participar, y que habrá encuestas.
La alcaldesa fue con una carpeta en donde mostró que no hay nadie en la 4T que le haga sombra. Pero en el CEN son inflexibles: todos irán a encuestas, y las decisiones pasarán por la Comisión Nacional de Elecciones y el Consejo Político. Un camino arduo para cualquiera.
Mario Delgado recibió a Laura en una mesa amplia en donde estuvieron también representantes de Jalisco y San Luis Potosí. Cuando la alcaldesa habló de su reelección, el presidente del partido dijo: “Primero hay que ordenar Playa del Carmen y demostrar el trabajo”.
La otra pata de esa coalición es el PT, pero la alcaldesa no se pudo reunir con el líder nacional del partido, Alberto Anaya, que ya advirtió que no hay reuniones si no está la delegada Patricia Casados presente. Sin embargo, Laura ya tuvo esa reunión semanas atrás y la respuesta fue la misma: hay que pasar la aduana de las encuestas.
¿Cual es la situación de Laura Beristain, entonces? Sus números dicen que subió 15 puntos en dos meses. La alcaldesa va generando un discurso de comunicación más coherente, sin estridencias ni errores. Y eso la ayuda. Sin embargo, sabe que su verdadero reto pasa por las cosas tangibles, que es lo que le dijo, palabras más, palabras menos, Mario Delgado.
En ese sentido, por ejemplo, la resolución de la obra de la Quinta Avenida podría ser un salvavidas o una losa.
A su favor, sucede que en la acera de enfrente la oposición se dispersa y no encuentra un acuerdo de unidad. El PAN, que es el único partido con la opción de ganar el municipio, está muy dividido entre sus potenciales candidatas, Cristina Torres y Lili Campos.
Otra vez un escenario parecido a OPB: MORENA tiene en Solidaridad la fuerza para ganar ante cualquier escenario de una oposición dividida.
CANCÚN
“Yo voy a ser candidata a la reelección, de eso no hay ninguna duda”. La alcaldesa de Cancún, Mara Lezama, le dijo esas palabras a un importante político del oficialismo estatal que le consultó sobre su destino electoral.
Pocas horas antes, la senadora Marybel Villegas se había destapado oficialmente para competir por la candidatura de Cancún, y se generaron dudas. Un amplio sector del oficialismo no quiere saber nada con un destino electoral de Marybel.
Por eso llamó la atención, en este momento, la declaración de la senadora. La decisión de Marybel de hacer ese anuncio de manera tan adelantada, tiene que ver con la confusión que se generó por la responsabilidad que el CEN de MORENA le ha dado como delegada política en Campeche.
Nadie termina de entender muy bien cómo va a estar en los dos estados a la vez. Hay quién dice, incluso, que no debe descartarse que en los próximos días la senadora pudiera declinar la responsabilidad en Campeche para dedicarse 100 % a Quintana Roo.
En el entorno de Mara eso no genera preocupación. Y la alcaldesa ha bajado una línea clara. “Yo estoy cerrando frentes, uniendo a los morenos en un proyecto común más allá de nombres propios, y trabajando al cien en el municipio y cumpliendo con la palabra que le di al Presidente de hacer las cosas de manera correcta”, dijo.
La larga lista de adversarios que la acosan, incluye a un sector evidente de MORENA, una parte del joaquinismo, medios de comunicación que eran sus aliados, y un largo y variado etcétera de particulares. Pero la alcaldesa también tiene, sobre eso, algo que decir: “No voy a caer en sus provocaciones”. Sabe que lo único que está detrás de esas enemistades, añejas y nuevas, no es otra cosa que la sed de poder de esos grupos.
Más allá de eso, el análisis del tema Cancún debe cerrarse igual que los dos anteriores. Las encuestas muestran que MORENA, hasta hoy, no tiene rival. O, mejor dicho, su único rival es su guerra interna, que pudiera romper todos los pronósticos. La reunión de este domingo de un amplio sector del morenismo (ver nota parte) es una buena señal en ese sentido.
Ante ese escenario, el joaquinismo tiene por delante un reto mayúsculo en la última elección que le queda antes de la sucesión de 2022. Si Cancún, Playa del Carmen y Chetumal continúan siendo bastiones morenistas, el 2022 es casi una misión imposible.