Mara asume todo el costo del tándem Yensunni-Anahí ¿Pone en riesgo el proyecto 2022?

Mara asume todo el costo del  tándem Yensunni-Anahí ¿Pone en riesgo el proyecto 2022?
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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El 28 de marzo pasado se presentó aquí mismo una columna titulada: “Asistimos al nacimiento formal del marismo y la destrucción total del marybelismo” (Ver abajo). En síntesis, allí se proponía que el reparto de candidaturas locales y federales significaban un fuerte respaldo al proyecto de Mara Lezama como líder natural de MORENA. 
La otra parte de la columna, que proyectaba el fin del marybelismo, presentaba dos datos: la inminente caída de Jorge Parra como secretario general del partido, y la posterior caída de la candidatura de Luis Gamero por violencia política contra Yensunni Martínez. 
El pasado martes 18 de mayo, cuando la Sala Xalapa del TEPJF tumbó la candidatura de Gamero, los hechos narrados en la columna habían sucedido en su totalidad: el marismo era una realidad en Quintana Roo. Por esas mismas horas, en el búnker de Mara llegó una encuesta que la pone casi 20 puntos arriba de su más inmediato perseguidor. Pero no había ni siquiera empezado el festejo de todos esos hechos, cuando iniciaron los problemas. 
Uno fue, si se quiere, ajeno. El INE reconoció a Jorge Parra como secretario general de MORENA en el estado. O sea, el marybelismo vuelve a pelear una cuota de poder. 
El otro problema es insólito o inexplicable. Sin Gamero, el marismo tenía en sus manos la posibilidad de quedarse con el último reducto rebelde a su causa, que es Othon P. Blanco. Sólo tenía que elegir a un buen candidato, nada más. Es difícil saber qué pasó por la cabeza de Mara Lezama, Rafael Marín y Mario Delgado, para creer que ese buen candidato era Yensunni Martínez.  
De repente, con esa decisión, ese grupo político quizá puso en juego todo el sur del estado, y, en realidad, mucho mas que eso. 
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CONSIDERACIONES LEGALES 

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La Opinión ha dado puntual seguimiento al tema de la candidatura de Yensunni. Para no ser reiterativo, se dirán en modo económico todos los criterios legales que se violan con su registro: las sustituciones deben ser por el mismo género; no puede haber presidente y síndico del mismo género; una candidatura de mujer debe tener suplente mujer. Nada de eso se cumple. 
Tampoco la paridad vertical (alternancia de género en las planillas) ni la paridad horizontal (cantidad de planillas presididas por cada género en partidos y coaliciones). En este último caso, al quedar 7 candidaturas de mujeres y 3 de hombres, se viola el criterio de “mínima diferencia porcentual”. 
MORENA pretende que el Instituto Electoral del estado (Ieqroo) pase todo eso por alto y acepte la candidatura de Yensunni, porque al haber sido la “víctima” de violencia por parte de Gamero (por eso le quitaron la candidatura a este último) aceptar su registro sería una reivindicación de género.  
¿Qué puede hacer el Ieqroo? Legalmente, el Instituto no tiene facultades para interpretar la ley. El registro de Yensunni no cumple las leyes, y no se puede aprobar. Punto, no hay dos opciones legales.
Políticamente, se puede esperar cualquier cosa. Hay consejeros del Ieqroo que jamás van a permitir que una nimiedad como la ley les impida un buen acuerdo político con el poder que viene. 
Más allá, es difícil de predecir lo que puede pasar, pero la lógica indica que, en el mejor de los casos, la candidatura no pasaría del Tribunal Electoral local. Como se ve, lo de MORENA con Yensunni es un arrebato político inexplicable. 

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LA SUMA DE TODOS LOS ERRORES 

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Todos esos párrafos anteriores no serían necesarios si MORENA simplemente hubiese puesto un candidato hombre, cercano al equipo de Gamero pero sin nexos con Marybel Villegas, y que pudiera unir al morenismo. 
Esa era la respuesta fácil, natural y sencilla. Pero algo sucedió en el medio. Hay una mezcla de responsabilidades difícil de evadir. Se ve la mano del dirigente nacional Mario Delgado, y, mucho más acá, el apoyo de Anahí González y la mano aún más pesada de Rafael Marín, el hombre fuerte del morenismo local, al que todos señalan como el principal gestor de este desastre. 
Pero hay que decir las cosas como son: para el público, todas esas responsabilidades recaen en una sola persona, que es Mara Lezama. Mara va por la reelección en Cancún; tiene dos candidatos propios en los distritos de MORENA, y dos cercanos en los del Verde; recibió el apoyo para su liderazgo estatal del propio Mario Delgado días atrás; le entregaron el partido, y, al final, le dieron también Othon P. Blanco. O sea, es la líder natural de la 4T. 
Nadie puede decir que Mara haya ordenado la candidatura de Yensunni, pero tampoco se puede decir que fue ajena. Ser líder de un proyecto incluye que todas las cosas, las buenas y las malas, pasan por esa persona. 
Como sea, hoy lo que queda en el aire es que Mara ha atado su destino político y electoral en el sur del estado al tándem Yensunni-Anahí González, lo que no parece una decisión acertada, ante el enojo que ambas han causado por aquellas tierras. 

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LO QUE VENDRÁ 

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En las próximas horas el Ieqroo deberá decidir sobre el registro de Yensunni, y allí habrá más luz sobre el futuro. Pero las opciones políticas de fondo son interesantes. 
Si el Ieqroo simplemente cumple la ley y no acepta ese registro, MORENA entraría en caos. Yensunni iría a litigar su registro al Tribunal, pero mientras tanto deberían inscribir otro candidato hombre. Y, con Gamero en las calles, habría tres “candidatos” morenistas confundiendo el voto. 
Además, con el apoyo de Parra y su grupo, Gamero iría preparando su respuesta natural: o sea, si el Tribunal le devuelve la candidatura, ganaría sin problemas el 6 de junio. Si no se la devuelven, haría lo posible para que pierda el candidato/a del marismo. 
Si MORENA pierde Chetumal, sería casi imposible que Anahí Gonzalez gane el distrito 2, y posiblemente ahí se irían por el mismo camino todos los municipios del sur y la zona maya. Una catástrofe electoral. 
Así, en pocos días, todo el proyecto MORENA 22 quedaría golpeado y en entredicho. 
Ahora, hay que escuchar todas las voces. Dos altos referentes de la 4T tienen una visión muy diferente de la situación. Afirman que cualquier candidato que el lopezobradorismo ponga en el sur va a ganar. Y eso incluye a Yensunni y también a Anahí, que tendría el regalo, en los próximos días, de que le quitarían del camino al candidato del PRI, José Alberto Alonso Ovando. 
Para ese sector, nada se ha puesto en riesgo, porque simplemente los demás partidos, hoy, no pueden competir contra la 4T. “El proyecto Mara 2022 está firme”, dijeron. 
Quizá por ahí venga la razón de fondo de todo esto. MORENA está tan confiado de que va a ganar, que puede haber confundido la confianza con la soberbia. Esa línea casi invisible, es, políticamente, una frontera implacable. Casi siempre, cruzarla es una señal inequívoca de cosas malas van a empezar a suceder.  

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Asistimos al nacimiento formal del marismo y la destrucción total del marybelismo