MARA TENÍA RAZÓN

MARA TENÍA RAZÓN
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

.

Dijo que iba a ganar todo. Dijo que le iba a dar 600 mil votos a Claudia Sheinbaum. Dijo que Chetumal era un problema electoral, pero que lo solucionaría (sigue convencida de ello). Dijo que MORENA era muy fuerte en Solidaridad, y que ganaría el municipio haciendo lo que hubiera que hacer. Dijo a los candidatos a alcaldes que había que financiar al Verde para que le quitara votos a MC. Dijo que Roberto Palazuelos no superaría al PRIAN. Dijo que las “polémicas” sobre acciones afirmativas de sus candidatos eran sólo un problema mediático; no de la gente. Dijo que la marca MORENA era imbatible. 
Mara Lezama dijo que todo eso antes y durante la campaña, y tuvo razón. ¿Qué sigue ahora? ¿La política será toda suya?. 
El mapa político que dejó la elección del 2 de junio es casi insólito. Mara no sólo tiene el control de todo, sino que ha desarticulado hasta lo inexplicable a la oposición. La elección del pasado domingo no sólo desactivó políticamente a Lili Campos y Roberto Palazuelos, sino que también confinó a Marybel Villegas a un lugar muy lateral de la 4T caribeña. La sucesión del 2027 no tiene un sólo escollo. 
Así, su oposición externa e interna ha quedado reducida a cenizas. A ella responden todos los actores políticos y todos los Poderes del estado. Y ha dejado en claro que no le gusta perder, y que va a hacer lo que tenga que hacer para no perder. 
En este espacio se dijo alguna vez que con su armado político-electoral Mara había construido poder, pero no había construido el marismo. Y eso es cierto. Pero también es cierto que el marismo quizá no le haga falta ante tanto poder que tiene. 
O quizá el marismo es eso, la construcción de poder en todas sus formas posibles.  
Hay una anécdota con el ex presidente argentino Juan Domingo Perón, para demostrar que toda la política, aún la de sus adversarios, giraba a su alrededor.
Un periodista español le preguntó por la situación política argentina. Perón dijo: 
“Mire, hay un 30% de radicales, lo que ustedes entienden por liberales; un 30% de conservadores y otro tanto de socialistas”. 
“Y entonces, ¿dónde están los peronistas?”, preguntó, sorprendido, el periodista. 
“¡Ah, no, peronistas somos todos!”, respondió Perón. 
Viendo cómo la oposición juega su juego, Mara podría decir que hoy, en Quintana Roo, “maristas somos todos”.  
.
BREVES NUBARRONES 
.
Antes de llegar al resultado abrumador del pasado domingo habían sucedido algunas cosas. 
Por ejemplo, las situaciones en Othón P. Blanco y Solidaridad habían generado algunas alertas que en este espacio se siguieron puntualmente. Mara mandó a reforzar el municipio sureño, pero casi no fue suficiente. Esta segura que ganarán allí (por estas horas se realiza el conteo final) pero sabe que habrá un problema latente con la alcaldesa Yensunni Martínez y que Chetumal se les escapa de las manos. 
En Solidaridad hubo un momento de tensión. Un par de semanas antes de la elección, Mara veía un empate técnico. En el equipo de Estefanía Mercado nunca vieron menos de 8 a 12 puntos de diferencia con Lili Campos. Es de pensar que los otros 10 puntos extras (sorprendentes) que la 4T logró el 2 de junio, se explican por la mano y la presencia del aparato del Estado ahí. Otra orden de Mara. 
Hubo algunas elecciones en las cuales los números estuvieron muy lejos de lo esperado. En Cozumel y Tulum se esperaban al menos 30 puntos de ventaja, pero al final fueron menos de 10. En Felipe Carrillo Puerto la diferencia también rondó esos números. 
En los dos últimos muncipios MORENA ya no es primera fuerza política. Perdió esa posición ante MC y PRD, respectivamente. MC también es primera fuerza en Othón P. Blanco. 
¿Eso es un problema para Mara? Sí. En algún ámbito social hay un descontento tan claro que apenas necesitó unos candidatos para expresarse. ¿Es eso suficiente para construir una oposición? No de dimensión estatal. La oposición requiere nombres y proyectos que se defiendan más allá de sus limitados dominios. Pero no es fácil. A los que han querido ser oposición no les ha ido nada bien. ¿Quién se atreve a retar a Mara?.
Lo único más o menos esperanzador para la oposición surge de los datos. Por ejemplo, se demostró otra vez que los votos para MORENA en elecciones federales son distintos a los de la elección estatal. Claudia Sheinbaum obtuvo 605 mil votos, y MORENA Quintana Roo tuvo 533 mil. 72 mil votos de diferencia. Aun así, los números de MORENA abruman.
Pero también hay otros datos demoledores. Por ejemplo: en la elección federal de 2024 hubo 112 mil votantes más que en la de 2018. ¿A donde fueron esos votos? Todos a Claudia, que logró 117 mil votos más que AMLO. Eso quiere decir que la oposición no captó un solo voto nuevo desde 2018. Un desastre político. 
.
EL ESTILO MARA 
.
El punto más extraño de todo esto es que la política no comprende a Mara. Sus formas externas desorientan a todos, porque no cumple ninguno de los formatos de la política tradicional. E internamente cumple con el estilo de la política mas antigua y cuestionable. Esa combinación es muchas veces indescifrable. 
AMLO es un animal político que, amado u odiado, cumple con todos los formalismos de la política de los 60’s o 70’s. Ahí están sus “tratados” de historia, su veneración al Estado, sus concentraciones masivas, la presencia permanente, el elemento disruptivo cuando hace falta, la constante diferenciación con el adversario y el manejo de la agenda política, por decir algo.  
Mara utiliza un esquema totalmente diferente pero no menos exitoso; por lo que se ve hasta hoy. No cultiva adversarios públicamente y ni siquiera tiene agenda política. Nunca habla de política, de hecho. Nunca toma posiciones sobre cuestiones polémicas y no habla con la prensa, excepto que sea de sus propios temas. Nunca ha formado parte de debate alguno y jamás se ha inmiscuido públicamente en una crisis, de seguridad o de lo que sea.  
Incluso ahora va mas allá, y cada vez hace más acento en una comunicación basada en breves videos sobre temas comunes y acciones de gobierno. 
Hasta antes de la elección, eso era, para casi todos, un problema que le iba a explotar tarde o temprano, porque la mostraba como una gobernadora ajena a la realidad. Ahora, con los resultados electorales inobjetables, desde el marismo dicen que así ellos conectan con la gente mientras la vieja política le habla a las paredes. 
Hay que decir las cosas como son: hasta hoy, su estrategia es de una efectividad inobjetable. Otra vez; Mara tenía razón. 
.
EL FUTURO 
.
Entonces ¿Está todo dicho en lo que resta de su su gobierno y la sucesión de 2027? No necesariamente. 
Si se ve lo que pasó el 2 de junio, ninguno de los gobernadores salientes de MORENA puso a su sucesor. Nadie lo hizo, ni siquiera Claudia Sheinbaum, que no pudo imponer a su candidato en CDMX. Pero nadie quedó desprotegido ni alejado del Sistema. 
Mara sólo debe mantener el control de su estado hasta el momento adecuado, o incluso puede irse antes al Gabinete de Claudia. Quizá este nuevo PRI que es MORENA tenga como una de sus reglas no escritas que gobernadora no pone gobernadora, y que todo eso será cuestión de la Presidenta.
¿Ese es un problema para Mara? No. Es un problema para Gino Segura, Ana Paty Peralta, o quien quiera sucederla. Mara está en otra cosa, en su propio camino hacia la eternidad política.   
¿El futuro de Mara está escrito en letras de oro? No, porque el futuro es impredecible. Pero también es cierto que se construye con los ecos del pasado y el presente. Y Mara es dueña de las variables que configuran el futuro político. Al menos, de todas las que se puede ser dueña.  
Visto así el escenario, Mara se enfrenta ahora a uno de los mayores desafíos, no ya de una gobernante, sino de un ser humano: gestionar el éxito total y el poder absoluto. Mentes brillantes y disciplinas férreas se han perdido en ese festín desaforado del ego. 
Seguramente el lunes pasado, luego de la arrolladora jornada electoral, Mara habrá preguntado por ahí qué hora era, y un coro a su alrededor se habrá apurado en contestar: “la que usted ordene, señora gobernadora”. 
De ahí a pensar “el Estado soy yo”, hay un solo paso.
Ojalá nunca lo dé.