Las dos sucesiones de Mara, y el lugar de Vero Lezama

Las dos sucesiones de Mara, y el lugar de Vero Lezama
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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Hay quienes dicen, en el variado entorno de Mara Lezama, que la novela sobre su probable ingreso al Gobierno Federal, que pareció concluir cuando no fue nombrada titular de Sectur, no sólo no ha terminado, sino que apenas comienza. Los que sostienen esta versión están convencidos de que la gobernadora dará, en algún momento de su mandato, un paso hacia la administración de Claudia Sheinbaum, y creen que incluso desde ya trabaja para asegurar esa primera sucesión, que sería anterior a la constitucional de 2027. 
Esa versión incluye, como parte fundamental del relato, la figura de Verónica Lezama, la hermana de la gobernadora que es presidenta honoraria del DIF. Dicen: ¿quién mejor para cubrir un eventual interinato al gobierno de Mara que su propia hermana?. En Quintana Roo no hay ningún impedimento constitucional para eso. 
Hay varios análisis detrás de esa versión, pero el primero tiene que ver la heterogénea agenda mediática de Vero, que no tiene nada que ver con una Presidenta del DIF, y parece la de alguien preparándose para otra cosa. Sólo como ejemplo, obsérvese la agenda de las últimas semanas, en la cual Vero acompañó a Mara: 
Re inauguración del Poliforum para un partido de básquet; entrega de distintivos Blue Flag, para las playas del estado, y entrega de 31 ambulancias, todo en Cancún. Entrega de equipamiento al sistema estatal de Protección Civil, en Chetumal. Recorrido en Felipe Carrillo puerto, que incluyó la entrega de obras y otras actividades.  
También, inauguración de una escuela primaria en Cancún. Caravana de salud y entrega de apoyos en Tulum. Entrega de apoyos en Cancún, e inauguración de una cafetería en una universidad. Y fue una figura central en varios de los recorridos y reuniones oficiales pre y post huracán Beryl.  
Alguien del entorno marista dijo en las últimas horas una frase que sintetiza todo: “Ni a Gino (Segura) lo placea tanto”. La frase, por supuesto, hace referencia al secretario de Finanzas y senador electo quien, junto a la alcaldesa de Cancún, Ana Paty Peralta, son los candidatos más avanzados hacia la sucesión del 27. 

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PRIMERA SUCESIÓN 

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Pero en esta versión la figura de Vero Lezama no parece eclipsar ni competir con la de Gino o Ana Paty. Serían cartas para dos momentos diferentes.
A Vero la ven como la opción que Mara mantendrá vigente si finalmente da el salto hacia el gabinete federal. En su entorno dicen que el arranque de la gestión de Claudia Sheinbaum no era el momento ni el lugar para dar ese paso. La Sectur es una Secretaría que la 4T desarticuló y sirve sólo para relaciones públicas y poco más. Si Claudia no la mejora, no es un buen lugar político para Mara. 
Pero los que la conocen, dicen que que la gobernadora vería con mejores ojos otras áreas, como la Secretaría del Bienestar, desde donde se puede hacer mucho más. 
Desde sus inicios como alcaldesa de Cancún, cuando la encerraron en una oficina y la alejaron de todo, Mara ha ido buscando su perfil político, y puede decirse que lo ha encontrado en las calles, cerca de la gente, en los eventos públicos donde se reparten programas sociales y ayudas. Ahí Mara brilla. 
No por nada su gobierno parece centrado, para el tramo final de tres años hasta 2027, en los programas sociales, la cercanía con la gente, y una enorme proyección mediática nacional. No se vislumbra, al menos por ahora, ningún otro proyecto de gobierno que marque una huella del marismo, más allá de las obras de infraestructura que están en marcha del Gobierno de AMLO, varias de los cuales son por gestión de Mara. 
Con esa visión de fondo, quizá la gobernadora espere el natural desgaste del primer gabinete de Claudia (un par de años, en el mejor de los casos) y la decisión política que en algún momento deberá tomar la Presidenta de quitarse de encima las imposiciones del lopezobradorismo. Y allí podría llegar Mara al Gabinete, aún antes de que concluya su periodo como gobernadora. 
Por cierto, en los pasillos del poder la Ciudad de México consideran que una funcionaria de la actual administración, Ariadna Montiel, es una de las imposiciones de AMLO para Claudia. Y justamente está en la Secretaría del Bienestar. 
Otro dato a favor de Mara: Claudia deberá en algún momento de su gestión poner gente de los estados en su Gabinete. Hasta ahora, sólo 3 de los primeros 20 nombramientos (los puestos principales de su Gobierno) fueron para personas del interior de la República; todos los demás son de la Ciudad de México o crecidos y formados allí. Y de los nombramientos para los estados, uno fue para la alicaída Sectur, donde va Josefina Rodríguez, de Tlaxcala, y el otro para Altagracia Gómez, que ni siquiera tendrá un cargo formal. 
Una digresión sobre este punto. Es increíble que la oposición, perdida en la batalla legal por la mayoría calificada de MORENA, no critique el centralismo de la administración de Claudia, que sólo tendrá ojos y manos de la Ciudad de México para manejar el país. Una decisión anacrónica e inexplicable para un gobierno “transformador”, y también un error que la Presidenta electa pagará, o deberá resolver, tarde o temprano. 

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SEGUNDA SUCESIÓN 

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La conclusión de este escenario que aquí se propone es simple. Si Mara deja el cargo antes del 2027, Vero Lezama podría cubrir un interinato, y desde allí se largaría la sucesión del 2027 (la segunda sucesión) en la cual participarían seguramente Gino Segura y Ana Paty Peralta, como los principales referentes, y los que podrían sumarse a la carrera en estos tres años.  
En ambos casos, la gobernadora manejaría las dos sucesiones a su antojo. La primera, porque lógicamente le correspondería dejar a alguien de su absoluta confianza en el cargo. La segunda, porque si Mara mantiene su popularidad y poder, su desembarco en el gobierno federal no haría más que consolidar esa posición y nadie podría (excepto la Presidenta, por supuesto) entrometerse en su sucesión.  
Un dato relevante: si Mara finalmente cumpliera su mandato hasta el 2027, la figura de Vero, ya instalada totalmente, podría fácilmente quedar en la lista de la sucesión de Mara. En ese punto quizá la gobernadora podría encontrar resistencias de tipo político, pero no de tipo legal. 

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MARA Y EL PLAN NACIONAL 

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Lo cierto es que en el entorno de la gobernadora dan por sentado que el proyecto de su jefa incluye, hoy, una fuerte proyección nacional. Y nadie busca una proyección nacional porque sí. Mara tiene sus planes. 
Ningún gobernador del estado se negó el sueño de una proyección política nacional, pero sólo lo logró Pedro Joaquín Coldwell, que fue un destacado legislador federal, embajador, secretario de estado y el último presidente del PRI nacional que ganó una elección. 
¿Podría tener Mara un destino similar? Ciertamente que sí, y para eso trabaja. Como ya se dijo, su gobierno parece centrado, para este tramo final de tres años, en los programas sociales, la cercanía con la gente, y la proyección mediática en la capital del país. Sin desafíos mediáticos en lo local, Mara quiere ahora conquistar a la prensa nacional, quizá como el paso previo para dar su salto a las grandes ligas de la política mexicana. 
Su destino político parece vinculado de manera indisoluble con el éxito. Sólo un error propio, o una sucesión de errores, podría descarrilarla, porque ni siquiera tiene una oposición que la interpele y la ponga en aprietos. 
El único problema que tiene es que podría “morir de éxito”. O sea, su problema es, justamente, el impacto que genera en su entorno su propia fortaleza. Ya nadie la contradice, y, si se está equivocando en algo, nadie se lo dirá. Su equipo cercano, cada vez más pequeño y dócil, no sería capaz de enfrentarla a una realidad incómoda.  
El periodista e intelectual estadounidense Walter Lippmann acuñó una frase para estas situaciones. Dijo: “donde todos piensan igual, nadie piensa demasiado”.