Palacio Nacional sepultó el proyecto “candidato único”; el género y el rafismo desafían a Gino

Palacio Nacional sepultó el proyecto “candidato único”; el género y el rafismo desafían a Gino
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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El proceso de MORENA hacia el 2027 comienza a dejarnos algunas certezas. Por ejemplo, desde Palacio Nacional mandaron esta semana un muy clara señal de que no hay un proyecto de “candidato único” para Quintana Roo, y que la definición por la gubernatura no se ha tomado aún. Otra certeza es que el abanico de aspirantes incluye a sectores absolutamente opuestos al marismo, lo que es toda una novedad para quienes hace más de un año aseguran que está todo definido. 
Quizá esa propuesta anti marista no es más que una forma de decorar un resultado que terminará del lado oficialista. Pero como sea, en este momento es un cambio total a las condiciones de juego esperadas.  
Otra de las noticias confirmadas es el lugar donde se va a definir la candidatura de Quintana Roo: será en Palacio Nacional, seguramente en comunicación directa con Palenque; el eje de Poder fundamental en el país. Como marca la historia, el poder político local en turno es prescindible en ese tipo de negociaciones. 
Esa certeza surgió luego de que MORENA y Palacio Nacional sentaran esta semana a los 4 aspirantes que han elegido para pelear por la gubernatura: Ana Paty Peralta, Marybel Villegas, Eugenio Segura y Rafael Marín. 
Cada uno de los aspirantes citados oyó, por separado, palabras similares. Entre frases almibaradas sobre la unidad, la transformación y un montón de conceptos que ya no significan casi nada, escucharon lo único que tenía valor: Claudia Sheinbaum tiene un representante propio para conducir el proceso; una de sus “mano derecha”, Carlos Ulloa. Traducido: la Presidenta decide. 
Otra certeza confirmada es que Rafael Marín es uno de los aspirantes a la gubernatura por el apoyo de Andrés Manuel López Obrador y el morenismo puro nacional, que es muy poderoso y no quiere más candidatos del Verde. 
Paralelamente, se rompe (¿definitivamente?) la teoría de que Claudia Sheinbaum no lo quiere de candidato. Tan es así, que la propia Presidenta opera el proceso en el que va a participar. 
Finalmente, la elección de dos mujeres con buenos números en las encuestas marca a las claras que el género de la candidatura será un punto central de la decisión. Y que, quizá, es el mayor riesgo al Proyecto Gino. 
Todas esas certezas acumuladas redefinen un escenario político electoral que quería imponer solo a Gino Segura como el único candidato posible para el 2027. Eso no sucederá. 
Este “nuevo” escenario político no implica, por supuesto, que el candidato oficial no pueda ganar esa candidatura. Pero lo que sí implica es que todos los actores involucrados van a jugar y que, a la larga, todos deberán irse a sus casas con algo en las manos, como en un cumpleaños de niños. 
El escenario de que un sólo grupo político se podría quedar con todo parece definitivamente sepultado. 

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PROBABILIDADES 

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Ahora, con las cosas en claro, ya se puede hablar en serio de política. Por ejemplo, preguntarse cómo queda realmente el “podio” de candidatos a la gubernatura. 
En ese sentido, lo que se ve hasta ahora es que el proyecto de Gino Segura tiene una fortaleza diferente a los demás. No tiene nada que ver con las encuestas (esa superstición morenista, diría Jorge Luis Borges) o con su volumen político, sino con sus referentes. 
Gino es la apuesta de la gobernadora Mara Lezama y el morenismo oficialista, y también de Jorge Emilio González, líder del partido Verde. Nada más y nada menos. Habrá que oponer mucha resistencia, y tener mucho acceso a Palacio Nacional, para presentar una fuerza similar que cobije a otro candidato. 
En una posición similar, pero no igual, está Ana Paty Peralta. Para Jorge Emilio es una opción real, pero para el marismo no. En el morenismo oficialista hay un sólo candidato, que es Gino. No hay dos opciones; Ana Paty no es la segunda opción de ese sector. 
Del otro lado, Rafa Marín aparece como una figura emergente, que ha comenzado a ampliar sus redes y su estructura, pero que aún está lejos de la fuerza territorial del oficialismo. La mayor fuerza de Rafa, sin duda, está en sus conexiones políticas. Es el único de todos ellos que puede hablar con Palacio y Palenque por línea directa. 
¿Alcanza con eso? Es relativo. Tener conexión directa con esos polos de poder es bueno para escuchar buenas noticias. Pero también para que te digan “amigo, hasta acá llegaste”, y no tener cómo replicar. 
Lo de Marybel Villegas es diverso. Es la que tiene más años caminando el territorio, y aparece ubicada en todas las encuestas. Pero también es la que no muestra un gran grupo de poder nacional que la respalde en esta aventura. Su mayor referente es Rafa Marín. Contactos le sobran; a ver si con todo eso puede armar algún sucedáneo de ese necesario colchón de poder. 

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ERRORES Y RECTIFICACIONES 

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Un punto relevante es conocer cuál será la actuación del oficialismo local en este nuevo escenario. La estrategia de juntar alcaldes o diputados para levantar el puño con Gino, o ponerlo como actor central de asambleas “oficiales” del partido, quizá ya no sea la mejor opción. En una contienda abierta, eso puede ser contraproducente. 
Quizá lo primero que haría falta es cambiar el libreto, porque todo ha cambiado. Es decir, no la realidad en sí, que se prefiguraba de esta manera para casi todos, sino lo que se decía sobre esa realidad en el oficialismo. 
Una síntesis de lo que realmente sucede, sería: 
No hay candidato único; Rafa Marín está en la pelea; el género puede ser el factor determinante; la alianza oficialista MORENA- PVEM no se va quedar con todo; el morenismo fundador entrará en una negociación de espacios, y, sí, la Presidenta decide quiénes serán los gobernadores para acompañarla en el final de su sexenio; no tomarán esa decisión los mandatarios salientes. 
Un año después, entonces, sucede todo lo que se negaba desde el búnker oficial. ¿No será hora de ajustar la lectura de la realidad y modificar la estrategia?. 
Quizá es el momento de volver a lo básico y dejar de lado la errática pantomima de la transferencia de poder. Ir a hablar con Sheinbaum, hablar con AMLO, y utilizar los argumentos y los atributos del marismo, sumados a los que Jorge Emilio aporte en la mesa nacional de la alianza (el factor más relevante) para convencerlos de que Gino es el candidato de una continuidad que no es sólo local, sino que implica profundos acuerdos políticos y económicos nacionales que nadie debería querer mover.
Si se logra eso, todo lo demás va a fluir. Si se insiste en el error, las cosas aun se pueden complicar más.