¿Sheinbaum debe decidir entre Obradorismo o Verde en QRoo? El lugar del marismo

¿Sheinbaum debe decidir entre Obradorismo o Verde en QRoo? El lugar del marismo
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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La semana que concluye agitó con fuerza la política nacional. Los tres escándalos políticos más significativos tuvieron, además, fuertísimas repercusiones en Quintana Roo. Las noticias sobre “mafia rumana”, los multimillonarios negocios del Partido Verde al amparo de MORENA, y la cancelación de la visa estadounidense de Andrés Manuel López Beltrán, sacudieron los cimientos de la 4T. 
En diferentes magnitudes, los tres temas tuvieron mucho impacto para MORENA y no fue, evidentemente, un impacto positivo. Otra vez el partido oficial quedó ligado a las peores prácticas de la política. Y lo más increíble es que dos de esos tres escándalos parecen daño auto infligido. 

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CONEXIÓN RUMANA 

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Por ejemplo, el caso de la relación de un colaborador de Rafael Marín con la “mafia rumana”. El tema se ganó, de manera muy extraña, tres portadas de Reforma. No es un caso menor, por supuesto, pero tampoco un tema de tanta relevancia como para que uno de los principales diarios nacionales le conceda la mitad de su semana periodística. 
La desconfianza generalizada que hay en el morenismo les hizo pensar a los damnificados que alguien movilizó el tema a ese nivel, lo que implica numerosos recursos de todo tipo. El propio Marín se encargó de que MORENA conociera su versión sobre quién está detrás de eso. En público, lo dijo sin nombres pero también sin demasiadas vueltas: son sus adversarios en la interna morenista. Es decir, culpa a Mara Lezama y a Jorge Emilio. 
Del lado del marismo se ríen de esa versión. Dicen que es una salida casi infantil para alguien que no pudo explicar qué hacía una persona vinculada al crimen organizado en su primer círculo de confianza. Para ellos, si aún hacía falta confirmarlo, el proyecto Rafa se acabó ese día, y ahora sólo busca algún espacio de negociación, aunque cada vez con un margen más pequeño.  

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EL NEGOCIO VERDE 

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Casi a la par de ese escándalo, en el Estado de México surgió uno de una magnitud aún mayor. El tema casi no se conoció en Quintana Roo, pero involucra un multimillonario negocio del Verde en un estado gobernado por MORENA. 
En síntesis, la información dice que un funcionario del área de medio ambiente, del Partido Verde, hacía un negocio con los verificentros justo bajo las narices del Gobierno estatal (¿algo de eso suena conocido?). Pero los números son escandalosos: era un negocio cercano a los 500 millones anuales. 
El funcionario a cargo, Raúl Piña (ya encarcelado) fue secretario particular de Jorge Emilio. En la denuncia que hicieron los propios empresarios dicen que el detenido, y otros referentes del Verde que también se mencionan, justificaban sus cobros diciendo que era una instrucción del líder Verde. 
En el mundo de la política, debe decirse, nada de eso es una sorpresa. Los acuerdos políticos con Jorge Emilio en los estados se le pagan con secretarías (medio ambiente y finanzas siempre son sus primeras opciones) en donde se instala siempre una estructura paralela de recaudación. 
La gobernadora de Edomex, Delfina Gómez, debía estar al tanto de eso. Pero algo extraño o grave pasó. Evidentemente, los muchachos del Verde se pasaron un poco en su negocio. Pero aún así, estas cosas normalmente se resuelven en privado: se quita al funcionario, se desmantela la red, se pone a nuevo, y se vuelve a acordar con Jorge Emilio, aunque intentado moderar un poco su ambición. 
Pero esta vez se decidió llevar el caso hasta la Justicia y al escándalo mediático. No parece mera coincidencia que en esta ocasión el tema haya llegado a manos de Claudia Sheinbaum, porque le enviaron directamente la denuncia. ¿De ahí vino la orden?. 
¿Qué significa un golpe de esa magnitud en el medio de una negociación electoral?. Una versión dice que es la primera señal de Palacio Nacional de que el acuerdo con el Verde se va a reescribir profundamente (aún difícil de creer; sería la primera gran señal de orden interno desde Palacio Nacional, y sería TODO un acontecimiento).  

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ANDY 

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El tema de Andy López Beltrán es el más grave, porque está fuera de control de la 4T y hasta de la propia Presidenta. Como se sabe, le quitaron la visa estadounidense, y nadie tiene del todo claro qué significa eso y hasta dónde puede llegar. 
Aunque sí hay algunas cosas claras. 
Una; Estados Unidos rompió ese dique de contención que es la figura del ex presidente Andrés Manuel López Obrador para la 4T. Aún los que ingenuamente festejaron la noticia (increíblemente en Quintana Roo hubo demasiados) deberían entender que ese dique los protegía a todos y ya no está para ninguno. Todos y todas están en riesgo. Si puede caer un López, puede caer cualquiera.  
Dos, el objetivo único y final se llama AMLO. 
Tres; el crimen organizado es una preocupación real de Estados Unidos, pero el objetivo principal es desmontar el régimen político para poner uno más afín a ellos. No hay una Guerra Santa contra el crimen; hay una guerra contra un sistema político que incluye a esos grupos. Pero si esos grupos no estuvieran en ese bando, se verían con otros ojos. 
Un ejemplo en forma de pregunta ¿dónde están la mayoría de los secuaces de Maduro, los que tenían vínculos con el narcotráfico, eran antidemocráticos y torturaban opositores? Sí, adivinó; en Venezuela colaborando con el nuevo régimen. De repente, con el objetivo petrolero cumplido, ya no fueron tan malos. 
Esa es la razón por la cual Sheinbaum no puede entregar a nadie: simplemente porque sabe que vienen por todos. La ingenuidad de creer en una Guerra Santa contra el crimen no es opción. 

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POLÍTICA Y ELECCIONES 

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Las derivaciones políticas de los tres temas (con preponderancia del último) pueden ser infinitas, pero hay dos vertientes claras: o Claudia Sheinbaum se abraza al obradorismo en una lucha por la “soberanía y la independencia” (el entrecomillado es fundamental para entender el concepto); o los abandona a su suerte y se abraza al sector conservador de la 4T, que empieza por el Partido Verde e incluye varios gobernadores y referentes actuales con raíces priístas. 
¿La respuesta a ese interrogante aplica directamente a Quintana Roo? No necesariamente. Pueden apostar por el obradorismo a nivel nacional y darle el estado a Jorge Emilio. 
Hay que poner las cosas en su lugar. En un aspecto electoral, este estado es un elemento muy menor en el país. Tiene el 1.5% de la población nacional; no mueve ninguna aguja importante. Eso quiere decir que Quintana Roo es una ficha intercambiable en el tablero electoral de México. 
Si con solo esto y SLP se contenta Jorge Emilio, y la alianza continua tal cual está, no parece racional no darle lo que quiere. Excepto que Sheinbaum de un golpe en la mesa y cambie los componentes del acuerdo. En ese escenario, en el marismo dicen que realmente ellos son la solución, porque son la síntesis de la alianza en su mejor versión; una mezcla de morenismo, verdes y prianistas con un poder electoral abrumador en el estado. Quintana Roo no se le dará a Jorge Emilio, sino que continuará el marismo, dicen.
De fondo, sin embargo, el tema tiene un componente básico que no todos ven. Desde el inicio del Gobierno de AMLO se decidió que Quintana Roo sería la Mesa de Negocios de la 4T,para continuar una vieja tradición “neoliberal”. Las obras públicas del gobierno anterior, empezando por el Tren Maya, llevaron esa mesa a niveles de negocios quizá nunca vistos. Todos están de acuerdo que eso hay que cuidarlo y mantenerlo tal cual está (¿Sheinbaum también?).
Y, la verdad sea dicha, si hay que gestionar una Mesa de Negocios, quizá Jorge Emilio es el mejor socio.