Hugo Martoccia – Mesa Chica
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La sucesión en Quintana Roo está rota. La semana que pasó, sin duda la peor de toda la vida política de Mara Lezama, demostró que la decisión por la gubernatura del 2027 está por completo fuera del estado y reside en Palacio Nacional, por si alguien aún no lo había entendido ( y sí; había mucha gente alrededor de la gobernadora que no lo había entendido). El impacto de ello en el “Proyecto Gino” es difícil de mensurar aún. ¿Ya se cayó? ¿Está firme? Nadie lo puede asegurar. Lo cierto es que todo lo que se daba por acordado hasta la semana pasada, ya no existe. Tan es así que en el Partido Verde están convencidos de que el futuro de ese proyecto sólo depende de lo que Jorge Emilio pueda hacer por él. Y ya se imaginan negociando en un escenario que no incluya la gubernatura.
Para medir las consecuencias políticas y electorales de lo que ha sucedido en este semana, habría que saber quién está detrás de la andanada mediática en contra de la gobernadora. Y quién se beneficia de ello.
Lo primero que hay que hacer, entonces, es sacar la crisis actual del contexto estatal y entender a donde apunta. No se trata de contar cuántos vuelos privados pudo haber hecho Mara (que de por sí es todo un escándalo para la 4T); se trata de entender que estamos ante una estrategia de demolición contra la gobernadora que va mucho mas allá de eso. Mara es el centro de una estrategia mediática con contactos y derivaciones que requieren de manos políticamente muy pesadas detrás.
De fondo, hay filtraciones internas, traiciones, venganzas e información sensible que requiere de un “permiso político” para moverse. Y la palabra clave allí es “información”. Lo que ha salido contra la gobernadora en medios nacionales, refutable o no, tiene sólidas bases. No es una campaña de trascendidos. Es mucho más que eso. Es tanto, incluso, que no ha habido ninguna estrategia de contención o contraataque. Porque no hay cómo hacerlo.
Para que se entienda mejor. Si esto hubiese sucedido durante el régimen priísta (y MORENA tiene muchas de esas formas políticas) el mensaje de la crisis de esta semana sería muy claro: bajen a su candidato Gino; él no va a ser gobernador.
Y una segunda lectura podría ser: tampoco va a ser Rafa Marín; el “choque de trenes” entre ellos ha sucedido y ambos son candidatos inviables. (“choques de trenes”, “cisne negro”…expresiones que aquí se utilizaron para explicar lo que estaba sucediendo, pero que generaron apresuradas ironías despectivas en el desacreditado entorno político de la gobernadora).
Eso derivaría en una tercera opción de candidatura femenina, o quizá algo más radical. No hay que olvidar que en su convocatoria para la elección de candidato, MORENA se guarda la facultad de poner a candidatos aun cuando no se hayan registrado. (BASE SEXTA: “La Comisión Nacional de Elecciones podrá, en TODO MOMENTO, determinar la inclusión de perfiles en las encuestas”. Las mayúsculas son propias).
En los hechos, MORENA podría estar “midiendo en sus encuestas” otro candidato, y eso sería perfectamente legal. Así de graves están las cosas.
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DE CULPABLES Y CULPAS
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El entorno de la gobernadora se ha quedado señalando, casi anacrónicamente, a Rafael Marín como el orquestador de todo esto. Esa simplificación puede ser reparadora a la hora de buscar culpables y, sobre todo, de quitarse culpas. Pero tiene un sólo defecto: es una simplificación que no se condice con la realidad.
Marín puede haber tenido y movido información sobre vuelos privados y otra cosas que salieron en estos días, por supuesto. Y tenía razones para hacerlo, luego de que se vinculó a un colaborador cercano suyo con la mafia rumana. Pero la magnitud del escándalo y la desprotección política de Mara ante la virulencia de la andanada mediática no las puede haber orquestado él.
El “ataque” contra Mara incluyó seis notas de portada en Reforma en la semana (si no es un caso inédito en la historia para un gobernador, está muy cerca) notas devastadoras en periódicos de la talla de El Universal, Milenio o El País, y notas o columnas de periodistas como Joaquín López Dóriga, Salvador Camarena, Ciro Gómez Leiva o Mario Maldonado, entre muchos otros de peso nacional. No es Marín el que mueve todo eso.
¿No es hora de analizar las cosas más a fondo y dejar los simplismos?. Hay que mirar todo el bosque y dejar de concentrarse en el árbol. Es hora de preguntarse realmente de dónde viene esto y a quién afecta o beneficia. Y en este punto hay algunas señales muy interesantes para analizar.
Van un par.
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AMLO Y JORGE EMILIO
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Este mismo espacio dio a conocer semanas atrás que en la reunión de los 4 precandidatos a gobernador con la dirigencia nacional de MORENA, Rafael Marín presentó una carpeta de notas con ataques durísimos contra Andrés Manuel López Obrador, sus hijos y la propia presidenta Claudia Sheinbaum, de un medio muy cercano al Gobierno Estatal.
En esa reunión, esa carpeta la pidió expresamente y se la quedó la presidenta nacional de MORENA, Ariadna Montiel, obradorista de la primera hora. Y esa carpeta llegó a dónde debía llegar. Alguien del entorno de Mara debería mirar hacia allí para analizar el presente. ¿Quién, con medianos conocimientos políticos, creyó que algo así iba a pasar sin consecuencias?.
Otro dato muy interesante. A Jorge Emilio se lo vio muy contento esta semana en la Ciudad de México, como si todo este tema de Mara no tuviera nada que ver con él. O, peor aún, como si le trajera algún alivio inesperado (o no tan inesperado).
En su entorno empiezan a hacer cuentas más amplias para la sucesión. Hasta los más confiados ya ven probable que no sea Gino el candidato a gobernador, pero empiezan a mirar Cancún y Playa del Carmen como opciones de negociación para mantener su fuerza local. Incluso, Cancún para Gino. Y, en ese mundo, ya no es mala palabra hablar de sentarse a negociar con Rafa Marín, si acaso esa es la decisión de la Presidenta.
En síntesis, Jorge Emilio parece estar muy contento de que en la sucesión de Quintana Roo se quite a una voz de la mesa: la de Mara. El líder del Verde tiene fama de ser muy fiel a sus alianzas…hasta que deja de serlo. En este momento, parece que sintió que su alianza con Mara ha concluido y es la hora de buscar nuevos horizontes.
Para ese sector, incluso, Gino y Mara ya han separado sus destinos. La gobernadora tiene que salvar su sexenio y Gino debe ver su futuro, vinculado a Jorge Emilio. Aún si fuera candidato, dicen, no sería el candidato de Mara. E incluso la va a desconocer, porque se ha convertido en una carga para él.
Eso, si es que él mismo ya no se convirtió en una carga para la sucesión.
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PREGUNTAS SIN RESPUESTAS
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