Hugo Martoccia – Mesa Chica
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A fines de 2017 Mara Lezama tenía miedo. Estaba a punto de dejar de lado el ofrecimiento de Andrés Manuel López Obrador para ser su candidata en Cancún por MORENA. Un par de años antes ya había dejado esa candidatura por fuertes presiones, y sabía que con esa gente no se jugaba. Pero algo de fondo empezó a cambiar. En ese momento no se entendió del todo, pero la secuencia tuvo sentido más tarde.
En Chiapas, el entonces gobernador verde ecologista Manuel Velasco empezó a trabajar para la sucesión a favor de Rutilio Escandón, ex presidente del Tribunal de Justicia estatal, que se presentó por MORENA. Escandón era cuñado de Adan Augusto López, una de las manos derecha de AMLO. La historia dirá que quizá esa fue la primera señal de un acuerdo entre MORENA y el Verde.
La relación de ese hecho con Quintana Roo fue directa. En marzo del 2018, con ese acuerdo de fondo y encuestas en manos, el alcalde de Cancún, Remberto Estrada, anunció que no iría a la reelección. Su lugar como candidato lo tomó Pablo Bustamante. Pero de fondo la decisión era otra.
En el entorno de Remberto dijeron en aquel momento que se trataba de un acuerdo nacional entre AMLO y Jorge Emilio González; un acuerdo aún borroso y algo increíble. A la larga, sin embargo, todo fue verdad. Mara Lezama tuvo una candidatura libre de escollos, ganó por paliza, y, cuando asumió el gobierno, áreas enteras de la administración, como Ingresos, Egresos, Zofemat, Oficialía Mayor, Desarrollo Urbano, quedaron en manos de gente que había trabajado en el Gobierno de Remberto.
Mara solía repetir una frase que no muchos entendían en aquel momento. “Hay que tener sólo dos dedos de frente para darse cuenta que la alianza real es con el Verde”, decía. Ella lo entendió antes que los demás.
Antes de que asumiera, sin embargo, sucedió un hecho nacional que confirmó el acuerdo. Cinco diputados federales del Partido Verde se pasaron a MORENA, y así permitieron que la bancada guinda presidiera la Junta de Coordinación Política durante los tres años de esa Legislatura. Fue una enorme contribución verde a la 4T.
Entre los nombres de esos diputados dos estaban ligados a Quintana Roo: Ana Paty Peralta y Francisco “Paco” Elizondo, dos cuadros muy cercanos a Jorge Emilio.
Más adelante, Mara incorporaría a su equipo de trabajo a un joven llamado Eugenio Segura, que había llamado la atención por su capacidad y profesionalismo cuando empezó en la política en el Congreso del estado, con un grupo de verde ecologistas entre los que estaban Gustavo Miranda y Renán Sánchez Tajonar.
Lo explicado más arriba es apenas una muy escueta versión de esa historia, que tiene muchas más aristas. Pero lo importante son las fechas y los nombres. Hay que ver la relación entre esos hechos y quién es quién en el presente de Quintana Roo. Y la evidente trama de voluntad de poder y ejecución estratégica que se avizora detrás de esta historia, y que tiene como actor central a Jorge Emilio.
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UNA BREVE HISTORIA DEL PRESENTE
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Lo que sucedió después fue aun mejor. Mara fue reelecta alcaldesa y luego gobernadora. Pablo Bustamante fue regidor y síndico con Mara, y luego se convirtió en el titular de la estratégica Secretaría del Bienestar. Hoy es el principal candidato a la presidencia municipal de Benito Juárez.
Renán Sánchez tuvo una carrera que le permitió presidir dos veces el Congreso local, y ahora es el candidato natural de la 4T en Cozumel. Paco Elizondo tenía destino, quizá, de titular de Finanzas, pero su pésima relación con Mara lo sacó del estado.
El devenir de Ana Paty y Gino Segura merece párrafos especiales.
A inicios de marzo de 2021, la 4T registró ante el Ieqroo su lista de candidatos al Ayuntamiento de Benito Juárez. Mara iba como candidata a la presidencia municipal por la reelección, y hasta las 11 de la noche del día del registro, su suplente era la morenista Anahí González. Minutos antes del registro, sin embargo, se quitó el nombre de Anahí y se puso el de Ana Paty. El resto de la historia es conocida. Ana Paty llegó a ser alcaldesa y ahora será una actriz central del gobierno que viene.
De Gino Segura qué se puede decir. Tuvo una carrera meteórica que lo llevó en pocos años de una oficina del Congreso a un escaño en el Senado y a una virtual candidatura a gobernador. La parte central de su ascenso comenzó con un diálogo cuando era Secretario de Finanzas.
“La gobernadora quiere que seas candidato al Senado y eventualmente a la Gubernatura”, le dijo uno de los principales colaboradores de Mara.
“Tengo formación militar y soy disciplinado; voy a hacer lo que la gobernadora me indique. Pero sólo debo consultarlo con mi prometida”, dijo Gino. El entonces funcionario tenía en mente casarse en breve y no podía tomar esa decisión sólo. Cuando obtuvo los dos sí, empezó la carrera que hoy lo ha puesto a un paso del Palacio de Gobierno.
Hay muchos más nombres asociados a esta historia, pero quizá lo fundamental sea sumar alguno más, que le da más volumen al presente: el de Estefanía Mercado. La alcaldesa inició su carrera en el Verde como diputada, y se pasó a MORENA para pelear la presidencia municipal de Playa del Carmen, donde va por la reelección.
Todos estos nombres son del círculo más cercano a Jorge Emilio. Para que se entienda: si el líder Verde festeja un cumpleaños íntimo en Quintana Roo, irán todos los que están en esta columna. Y muy pocas o ninguna persona más.
Eso no es dato personal; es un hecho político.
En resumen, lo que este formato dice es que Jorge Emilio empezó a ganar la gubernatura de Gino desde 2018. Hizo los acuerdos políticos necesarios, y puso nombres en áreas estratégicas del Gobierno por donde pasa el dinero, los planes sociales y las grandes decisiones. Colocó a sus referentes clave tanto en MORENA como en el Verde, y a la hora de las definiciones, ya estaba en todos lados y era imparable.
Eso ya sucedió. Ahora veamos hacia adelante.
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UN BREVE EJERCICIO DE FUTURISMO
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Si nada extraordinario sucede en los próximos meses, Gino Segura asumirá como gobernador del estado el 25 de septiembre de 2027. Si nada extraordinario sucede, todos los nombres aquí mencionados tendrán cargos fundamentales en su sexenio.
Estefanía, Renán y Pablo Bustamante podrían ser alcaldes, y Ana Paty Secretaria de Gobierno o Finanzas, por ejemplo. Y abajo y a los costados de ellos habrá una multitud de nombres en cargos administrativos y regidurías o diputaciones, todos ligados al mismo proyecto.
¿Qué sigue después de eso? ¿Cómo cree el “morenismo puro” que se va a organizar lo que viene? Si Jorge Emilio pensó desde el 2018 el desenlace de 2027…¿no creen que desde ahora ya piensa el 2033? ¿De donde van a salir los próximos senadores, diputados federales y locales y alcaldes que serán la continuidad y la sucesión de Gino? Van cuatro nombres: Ana Paty, Estefanía, Renán y Pablo. Y súmenle todos los que quieran. Pero ninguno del morenismo fundador.
Quizá ese morenismo fundador debe entender que la pelea por el 27 ya está casi perdida. Pero a lo mejor hay alguna chance de salvar el futuro de esa parte del movimiento. Rafael Marín ya no es su faro. AMLO parece haber abandonado la batalla ideológica por la tranquilidad que da pensar que los hijos están lejos de los tribunales.
¿Quién puede dar esa batalla?. Si no la da nadie, el morenismo local quedará en las siglas pero no en el poder, y se agotará su breve historia.
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UN BREVE ANÁLISIS DE LA NUEVA 4T
Lo que esta columna narra, de fondo, no es el crecimiento de Jorge Emilio como un ente abstracto, sino como actor central de la 4T. AMLO le dio ese lugar porque necesitaba mayorías. Claudia Sheinbaum le está dando aún más poder por razones menos claras.
Acá no es culpa de Gino o de Mara (la gobernadora arropó mucho a un morenismo que no supo crecer); mucho menos de Jorge Emilio. Es AMLO, que les dio la opción de crecer, pero mucho más Sheinbaum, que no aceptó cuando López Obrador propuso achicar al Verde y ponerlo en un lugar más lógico de la alianza.
Se dijo en este medio días atrás: no hay a dónde ir a quejarse. Si Jorge Emilio se quedó con Quintana Roo es porque Claudia Sheinbaum se lo obsequió. La Presidenta se siente más cómoda con el Verde o la derecha que con la gente de AMLO. No es una especulación; es un hecho. Y es un hecho que el “morenismo puro” debería recordar cuando grita por la soberanía o las consignas de izquierda que la Presidenta arenga.
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UN BREVE EXAMEN DE UN LISTADO TRUNCO
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