A Chanito y Marybel, no los quieren en MORENA

A Chanito y Marybel, no los quieren en MORENA

Hugo Martoccia- Mesa Chica

Ese sueño electoral en que se ha convertido MORENA en Quintana Roo comienza a ser esquivo para algunos. Las resistencias contra los «borgistas» en las bases del partido empiezan a tomar forma de rebelión. En la cúspide del poder refuerzan la frase de siempre: «Las puertas están abiertas, pero nadie puede exigir candidaturas».

Ese es el punto donde los intereses del diputado federal priista José Luis «Chanito» Toledo Medina, y la delegada de SEDESOL, la hoy priista Marybel Villegas, chocan con la realidad. Ambos tiene como plan A o B, según el momento, una candidatura por el partido de Andrés Manuel Lopez Obrador. Lo dan por hecho a quien les pregunta, como si fuese una decisión de ellos. Pero parece que en la Ciudad de México, en ese cerrado y duro entorno del líder del partido, crece la antipatía contra los priistas que solo buscan un cargo.

Y no es solo una antipatía simbólica. En las bases del partido (no solo en Quintana Roo se extiende esa idea) dicen que podrían impugnar una probable candidatura de alguno de esos dos priista, porque en su devenir político han estado en contra de los preceptos fundamentales y los estatutos de Morena. Por ejemplo, sus posturas con el gasolinazo y el aumento del IVA, dos banderas del partido de AMLO.

En general, el análisis que se hace es el siguiente. En todas les elecciones desde 2006 ha quedado claro que el voto de AMLO es propio, y muy difícil de trasladar. De hecho, sus candidatos han perdido la mayoría de las veces, aunque él gane. En Quintana Roo, el dos veces candidato presidencial ganó la elección en el estado con comodidad. Entonces ¿para que traer a figuras que pudieran desprestigiar el proyecto y hasta quitarle votos a la elección presidencial, la que más importa?.

Las prioridades de MORENA son claras: que gane Andres Manuel; que ganen sus candidatos a diputados y senadores, y, recién en tercer lugar, ganar las elecciones municipales.

Veamos el caso de «Chanito» Toledo. Fue el delfín de Roberto Borge a la gubernatura; su protegido y aliado. Le guste o no, carga esa cruz. Si el Estado y la Federación no hacen nada contra el ex gobernador antes de las campañas, esa desidia o complicidad será el principal tema electoral de MORENA en el estado. ¿Cómo explicarle a la sociedad, entonces, que uno de sus candidatos era el mejor amigo del ex gobernador?

Pero no solo la historia reciente condena a Chanito, sino también cosecha enemigos con algunas actitudes actuales. El diputado priista opera una combinación que implica ganar en cualquier escenario. Quiere la candidatura al Senado por MORENA, y además impulsa a un candidato para la alcaldía de Solidaridad por ese partido.

El impulsado por el diputado es Pedro Escobedo, que estuvo con él en la Tesorería de Solidaridad y en el Congreso del estado. Pero la idea no es que Escobedo sea un gran candidato, sino que allane el camino para que su hermano, José Carlos Toledo Medina, sea un candidato fuerte por el PRI- Verde. O sea, le pone un rival a modo para que la pelea sea entre Cristina Torres y su hermano.

El diputado federal del PRI tiene también un problema con el líder estatal de MORENA, José Luis Pech. Ambos tienen en la cabeza la misma posición, una senaduría, y, lógicamente, Pech siente que tiene mano. A Chanito asi, solo le quedaría ir como segundo en la formula, pero la cuestión de género se lo impide. La otras apuestas de Chanito, la alcaldía de Solidaridad, o incluso la de Benito Juárez, parecen estar más lejos que nunca.

Para colmo, la situación del diputado federal en el PRI es muy difícil. Días atrás, todos los legisladores federales de la coalición PRI-Verde por Quintana Roo tuvieron una reunión para definir los nuevos nombres para las delegaciones federales, que serán los encargados de la campaña electoral de 2018.

Los legisladores, casi al unísono, le criticaron a Toledo Medina su coqueteo con otros partidos, específicamente MORENA. Luego, cuando el diputado presentó una terna para las delegaciones, se la vetaron. Esa es la relación del PRI con Chanito actualmente.

El caso de Marybel Villegas es diferente, pero encuentra algunos puntos de contacto. La funcionaria federal ha pasado por varios partidos, y no se la puede contar como una priista pura, o una borgista. Pero tampoco puede despegarse de lo que hizo los últimos años, en los cuales participó, de un modo activo, en el peor gobierno de la historia del estado.

«Se enfrentó a Borge al final, si; pero antes de eso fue una de las protegidas políticas y económicas de ese sistema», explica un viejo lobo del PRI. Esas palabras tienen que ver con una idea de la propia Marybel: espera que el PRI le cumpla un acuerdo imposible, ser la candidata de Cancún. «Eso no va a suceder», dice la misma fuente.

La delegada de SEDESOL también tiene algunos enemigos en el Gobierno estatal. Se comenta qué hay quien guarda para el momento oportuno un expediente que involucra algunas irregularidades en el uso de recursos federales para viviendas de una zona rural del estado. Si fuese cierto, sería un golpe durísimo y posiblemente terminal para su probable ingreso a MORENA.

Todo este escenario que aquí aparece como fundamental, desde el centro del país es apenas un reacomodo mínimo. Lo repiten una y otra vez: se aceptan adhesiones al proyecto de AMLO, porque le suma densidad política a ese proyecto. Pero pensar que alguien llegará con una candidatura amarrada es una ingenuidad política cuando toda la decisión pasa por un líder único e irrebatible.

López Obrador llegará al estado en julio, con el resultado del Estado de México ya cerrado. Aún las peores expectativas hablan de un segundo puesto, 3 o 4 por ciento debajo del PRI. O sea, una derrota con un gran sabor a victoria pensando en 2018. Ni hablar de la fuerza que tomaría si llegara a ganar esa elección.

Con ese caudal electoral, y el que el tabasqueño tiene en Quintana Roo, es difícil que alguien lo asuste o lo engañe con operaciones o amarres políticos de bolsillo.