Hugo Martoccia -Mesa Chica
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Desde antes que iniciara la campaña, cuando se hacían los análisis pre electorales en la 4T, se llegó a la conclusión de que la única forma de ganar de manera contundente el 2 de junio era bajo la bandera de MORENA. Ya en campaña, la instrucción era que incluso los candidatos de los partidos aliados debían, antes que nada, envolverse en la bandera guinda, que es la que atraía los votos. Luego de eso, podían mezclar los colores. Y eso hicieron.
Pero la elección pasó y ya se nota. Este fin de semana, MORENA tenía que reunir a todas sus autoridades municipales electas para un “Programa de Formación Municipal Presencial para Autoridades Electas 2024”. Si uno ve los heterogéneos orígenes políticos de esos nombres, es un curso más que necesario para inculcarles algo de Cuarta Transformación.
Debían participar más de 100 personas. Pero sólo tres alcaldes electos acudieron, y alrededor de la mitad de los síndicos y regidores.
Además de la dirigente del partido, Johana Acosta, ahí estuvieron Mary Hernández, alcaldesa de Felipe Carrillo Puerto; Estefanía Mercado, de Solidaridad, y Nivardo Mena, de Lázaro Cárdenas. Nivardo ni siquiera llegó al poder por MORENA, sino por el PT. Pero dada su vasta experiencia en pasar de la izquierda a la derecha sin demasiados tapujos, no fue una mala idea participar de ese curso.
Los demás no fueron.
Hay ausencias explicables y otras no; y quizá alguna sea realmente justificable. Por ejemplo, hay alcaldes y alcaldesas que han sido reelectos por MORENA, y se puede entender que ya están empapados del proyecto.
En ese ítem están Erik Borges, de José María Morelos; Yensunni Martínez, de Othón P. Blanco (no le vendría nada mal refrendar algunos valores de la 4T en este momento); Ana Paty Peralta, de Benito Juárez, y Diego Castañón, de Tulum. Una línea aparte merece Blanca Merari, que fue reelecta y además pertenece al Partido Verde.
En estos casos, con que participen de los talleres sus regidores y síndico, podría entenderse la ausencia. Pero hubiese sido mucho mejor que participaran ellos mismos.
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LOS REBELDES
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Hasta ahí, como se dijo, las ausencias pueden explicarse. Pero hay tres casos muy difíciles de entender.
Uno es el del alcalde electo de Cozumel, José Luis Chacón. El ex priísta sabe lo que es la disciplina y la vida partidaria. Así creció y se hizo dentro el PRI. El evento de ayer estaba al frente suyo, en Playa del Carmen. Hubiese sido un muy buen gesto para con el partido que le dio la oportunidad de su vida, aparecerse a escuchar algunas de sus ideas fundacionales.
Los casos de Atenea Gómez Ricalde, de Isla Mujeres, y Luis Alfredo “Chepe” Contreras, de Bacalar, son aún mas complejos. Ambos llegaron a MORENA apenas meses atrás. Una del PAN y el otro del PRI. Sus historias políticas están totalmente desvinculadas, ya no sólo de MORENA y la 4T, sino de cualquier versión de la izquierda o del progresismo.
Las agendas de ambos incluían festejos. Chepe tiene la Expoferia de San Joaquín, que dura varios días (ningún regidor suyo fue al Taller). Atenea, el sábado, tenía la sesión solemne por el Aniversario de Isla Mujeres, que era a la noche. El taller de MORENA empezó a las 9 de la mañana, sábado y domingo. Había tiempo para darle un espacio a ese foro que serviría para la construcción de su nueva identidad política.
Cuando se quiere, se puede. Pero quizá ya no lo necesitan.
Un dato relevante: los capacitadores que vinieron desde el centro del país, dejaron en claro que era una falta de respeto que no hayan acudido todos los alcaldes a los cursos. Y lo van a decir en el partido a nivel nacional.
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EL DESENCANTO DE LO QUE NO FUE
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Un morenista que participó del evento dijo: “no conocemos a muchos de los que están acá y a muchos de los que no vinieron”. Esa frase encierra quizá la razón de todo lo que sucede.
Las listas de ayuntamientos (como sucedió con las candidaturas del Congreso) están copadas por gente que no es de MORENA, que jamás participó de su vida interna y que seguramente jamás lo hará. La bandera guinda ya cumplió su propósito; ahora es tiempo de quitársela y volver a su realidad. Es difícil poner en marcha un partido cuando sus propios referentes no lo llevan marcado en la piel o, peor aún, ni siquiera les interesa.
La frase a la que se alude más arriba también explica algo más que estas ausencias. Explica porqué MORENA se disuelve después de cada elección, y con una particularidad muy especial en este 2 de junio: hay una amplia gama de morenistas que saben que no tendrán nada en este sexenio y no tienen expectativa alguna para el 2027. Con esa referencia, se van desvinculando del partido.
Eso no es bueno ni malo per se; simplemente así es la política. Pero en MORENA adquiere un grado de apatía preocupante.
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PARTIDO DE ESTADO
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En el viejo PRI, que, como MORENA hoy, era un partido de Estado, había una vida partidaria muy activa, y la generaban incluso aquellos que sabían que no eran del agrado del poder en turno. Quizá lo hacían porque estaban convencidos (y así lo marcaban los hechos) que tarde o temprano el partido debía acudir a los equilibrios y todos quedarían, de una u otra forma, incluidos. La “operación cicatriz” y la inclusión eran mandatos básicos de la militancia y del Sistema.
Nadie se sentía fuera para siempre, porque el Sistema se encargaba de aglutinar aun a los díscolos. Cuando el PRI olvidó esas prácticas (por ejemplo, la guerra despiadada de Roberto Borge contra cualquiera que tuviera una conexión mínima con el joaquinismo) el partido se desmoronó.
En MORENA hay actores políticos que saben que no tienen ninguna posibilidad de ser parte del proyecto actual, y lógicamente se desentienden del partido. Fue muy interesante, en ese sentido, ver en la pasada campaña electoral a varios referentes del morenismo trabajando para el Verde. Ven que ahí hay mas posibilidades.
El Verde merece sin duda un párrafo aparte. Es el partido que más ha crecido en los últimos 6 años en el estado. Su estructura partidaria nunca ha dejado de estar activa. Y gran parte de ese éxito radica en que funciona bajo un sólo mando. La línea es Jorge Emilio González Martínez – Renán Sánchez.
El dirigente estatal, por ejemplo, tuvo mano libre para armar sus comités municipales y así mantuvo al partido en marcha. Logró más de 137 mil votos el pasado 2 de junio y se mantiene como la segunda fuerza política de Quintana Roo.
MORENA utilizó un esquema diferente, que aquí se mencionó varias veces. Un formato de hidra, con muchas cabezas en la conducción. Los resultados políticos no fueron buenos. Pero, debe decirse, los electorales sí lo fueron.
Y esa es la última vertiente de esta historia.
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LA MAQUINARIA ELECTORAL FUNCIONA
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El 2 de junio MORENA obtuvo más de 360 mil votos, y ganó todo lo que se le puso en frente. El partido funciona como una maquinaria electoral imparable. El motor de esa maquinaria es el lopezobradorismo, y es mucho más grande que el propio partido. Incluso, por lo que se ve, parece que ni siquiera necesita al partido; simplemente responde fiel al llamado electoral de su líder único, Andrés Manuel López Obrador, cuándo, cómo y dónde haga falta.
MORENA ha servido, hasta hoy, sólo para que esa enorme masa de votantes no se disperse y mantenga una cierta cohesión ideológica. Con eso le ha alcanzado para arrasar.
La otra cara de la moneda, sin embargo, es que aún con todo eso a favor, en este mismo espacio se dijo que el 2 de junio MORENA dejó de ser la primera fuerza política en 3 municipios, y 5 de los 11 los ganó por los votos del Verde. Los números de las eleciones municipales, excepto en lugares como Benito Juarez o Solidaridad, no fueron ni remotamente los que se esperaban.
Aquí también se dijo que desde el Poder se busca rearmar al partido, cambiar la dirigencia y darle otra relevancia. Pero nadie sabe muy bien cómo se podrá hacer eso que nunca se pudo hacer. Por supuesto, opciones hay, y muchas. Pero habrá que ver cómo se operan.
El dato de los alcaldes y alcaldesas que no fueron al Taller de Formación quizá sea anecdótico. Alguno podría decir, incluso, que no se dice nada interesante en esos eventos, más que la reiteración de algunos lugares comunes de la 4T. Puede ser.
Pero en política las formas, los símbolos, los mensajes cifrados y las versiones, adquieren la estatura de realidad. Y esa realidad dice, hoy, que la mayoría de estos actores políticos ha dejado de interesarse por MORENA. El partido ya los hizo ganar; ahora tienen otras prioridades.
Al menos, hasta que la inminencia de la elección de 2027 haga que el partido se convierta, otra vez, en el vehículo indispensable para competir. En ese momento volverán a estar en todas las fotografías.
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