Carlos Joaquín, entre la tercera derrota electoral consecutiva y los acuerdos con la 4T

Carlos Joaquín, entre la tercera derrota electoral consecutiva y los acuerdos con la 4T
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

 

“Esta alianza no dejó conforme a nadie”. La frase es de uno de los políticos referenciales de los partidos unidos al joaquinismo. La decisión sobre los cargos y posiciones de la coalición había sucedido pocas horas atrás, pero la insatisfacción era evidente. 
Parte de esa insatisfacción tuvo que ver con la misma dinámica de esa reunión cumbre. El gobernador Carlos Joaquín participó unos pocos minutos y se fue, pero dejó en claro que se iba a hacer lo que él decía. De hecho, toda la discusión de nombres y posiciones se basó en las encuestas propias del mandatario estatal; no se tomaron otras referencias.  
Desde días antes se sabía que esa sería la dinámica, porque el gobernador había asumido un papel central en el armado político electoral. Uno de los políticos que más lo frecuenta, dijo, sobre esos días: “El Uno se está poniendo rudo”. 
Esa versión del “Uno” es la que logró que el PAN se quedara con la candidatura a la alcaldía de Isla Mujeres en detrimento del PRI. 
El PRD también sufrió esa dinámica de manera particular. La nueva dirigencia del partido, que apenas tenía 48 horas, llegó al encuentro con un preacuerdo que habían dejado “Los Chuchos”, pero que no convencía a nadie. 
Allí se enteraron que habían perdido el siglado y el candidato en Felipe Carrillo Puerto. “Chac Mex es insostenible”, dijo el propio gobernador con respecto al alcalde José Esquivel. Y mostró sus encuestas, que avalaban esas palabras. Ahí se anunció que la candidatura sería para el PRI y para una mujer.  
Pero el gobernador les dio, a la vez, la “buena” noticia de Tulum. El PRD mantendrá a Víctor Mas como candidato con sus siglas. Pero la situación dista de ser buena. “No está bien en las encuestas; pierde contra Marciano en todos los escenarios, pero con los demás puede dar pelea”, les dijo Carlos Joaquín. 
La referencia es, lógicamente, a Marciano Dzul, que podría desembarcar en la 4T, y poner de cabeza todo ese entramado electoral. 
Una digresión sobre este punto. En la mesa de negociación de los partidos de la 4T en la Ciudad de México la semana pasada, el tema Tulum tuvo su momento particular. Cuando se empezaron a discutir las posiciones de los partidos en cada municipio y alguien mencionó Tulum, Rafael Estrada, la mano derecha de Mario Delgado, dijo: “Tulum es tema del presidente; es prioridad”.
Escuetamente, se hizo una referencia al Tren Maya y el Aeropuerto como obras de infraestructura centrales de la 4T, y todos entendieron que Tulum está “apartado” por AMLO. Hasta hoy, parece que los únicos nombres que están en discusión en esa mesa son Marciano Dzul y Jorge Portilla. 
Si es así, el joaquinismo tiene un problema extra en ese municipio. O quizá tenga la intención de llegar a un conveniente acuerdo. 

 

DECISIONES POLÉMICAS 

 

La inconformidad del armado electoral fue más allá. 
Para el PRI fue, como ya se ha dicho, la claudicación total ante el gobernador. Entregó lo poco pero sólido que tenía (Isla Mujeres) para dedicarse a la quimera de ganar Bacalar o Felipe Carrillo Puerto, donde además el síndico y primer regidor serán de otro partido. 
Mantener Cozumel es una decisión que atañe más a la familia Joaquín que al conjunto del priísmo. Justamente en la isla, también el PAN perdió parte de su personalidad histórica: el arraigado panismo local no sabe si alguna vez recuperará su verdadero nombre. 
Como ya se dijo, en Isla Mujeres el PAN se quedó con la candidatura a la presidencia, pero el poder y la gobernabilidad se le pueden escurrir entre los dedos. Como se explica en una nota aparte en esta misma edición, pondrá candidata a la presidencia, pero el PRI le pondrá síndico y tres regidores. Sólo un panista y un perredista acompañarían de cerca la hipotética candidatura de Atenea Gómez. 
Y hay más confusiones. En el PRI no entienden porqué su dirigencia no peleó José Maria Morelos, donde la actual alcaldesa Sofia Alcocer está muy debilitada, el tricolor tiene cuadros propios, y además la 4T irá separada. 
En Lázaro Cárdenas parece que no habrá problemas para la reelección de Nivardo Mena, ahora con el PAN, partido al que también le corresponde la hazaña de ir por Othon P. Blanco, otro espacio que el PRI creía propio. 
De todos modos allí no hay mucho que hacer. Las propias encuestas del gobernador dicen que MORENA le gana 2 a 1 a cualquier partido. La única esperanza del oficialismo estatal allí es encontrar el candidato perfecto, que, como todos saben, no existe.  

 

SOLIDARIDAD 

 

La política de Playa del Carmen merece unos párrafos aparte. Hay coincidencia en que el PAN es el único con chance de ganarle al poderoso lopezobradorismo, y tiene dos candidatas, las diputadas locales Cristina Torres y Lili Campos. 
El gobernador ha repetido varías veces que la fórmula es una e inalterable: la que esté arriba en las encuestas va de candidata en Solidaridad, la que quede segunda va como candidata al distrito electoral federal 1.
Cristina mira sus números y su estructura y se siente confiada. Lili sabe que tiene el apoyo del que quizá sea el sector más sólido y poderoso del dispar neojoaquinismo local. La encuestas del gobernador, hasta ahora, dicen que Cristina va arriba, pero aun no se han cerrado. 
Otra digresión. En aquella misma reunión de la 4T a la que se hace referencia más arriba, un altísimo dirigente del morenismo nacional consultó informalmente a algunos referentes locales sobre su opinión con respecto a Cristina Torres. Nadie dio una explicación más profunda sobre esa pregunta, y quizá no hacía falta darla. En un mesa política de ese nivel no hay preguntas banales. 

 

LA MANO DEL NIÑO VERDE Y LA BATALLA DE CANCÚN 

 

Desde el inicio de las negociaciones del PAN con el PRI, había llegado una orden que algunos atribuyen directamente al dirigente nacional del tricolor Alito Moreno: en Cancún no habrá alianza. Días más tarde, esa orden se extendió a Puerto Morelos. 
En el estado entendieron que se trataba de un acuerdo de alto nivel entre Alito y Jorge Emilio González Martínez. Con esa decisión, el Niño Verde blinda el triunfo de su partido en Puerto Morelos, y atomiza el voto en Cancún, en apoyo de Mara Lezama, a quien respalda para la reelección.  
El joaquinismo, por supuesto, no puede ser ajeno a ese trato. Y, por lo que parece, ninguna de las decisiones le es realmente molesta. El hecho de buscar un candidato común entre PAN y PRD para ambos municipios dice mucho de su estrategia.  
En el caso de Cancún, al menos cuatro personas le preguntaron al gobernador (una de ella fue Mara Lezama) por la pertenencia política del vocero Carlos Orvañanos. “No es mi candidato”, le respondió Carlos Joaquín a todos. 
Y volvió a repetir que serán las encuestas, sus encuestas, las que definan. En el PAN ya establecieron abiertamente que quieren de candidato al empresario Eloy Peniche. ¿Y Chucho Pool por el PRD? Se ha quedado muy solo, y habrá que ver donde lo ubican las encuestas del gobernador. 
Hay diversidad de encuestas de Mara, pero en el Gobierno estatal no se complican demasiado. “Tiene el aparato y la estructura, y la aprobación de AMLO es descomunal; no hay manera de ganar esa elección”, dicen. 
¿Y si va Marybel? Es exactamente igual. La decisión allí es interna de MORENA. Los demás sólo observarán el desenlace. Pero esa es una historia aparte, que aún tiene un par de capítulos dramáticos antes de su culminación. 
Para Carlos Joaquín, sin embargo, ese desenlace es central para el cierre de su sexenio. Luego del gran triunfo electoral de 2016, el gobernador perdió las elecciones de 2018 y 2019, de manera muy contundente. 
Es casi seguro que también perderá en 2021. Pero quizá pueda acordar con la 4T su gobernabilidad y una transición tranquila, antes de enfrentar su cuarta derrota consecutiva y la entrega del poder a otro partido en 2022.