El “operativo clamor” por Rafa nace en Chetumal, pero se estrella, hasta ahora, en Palacio Nacional

El “operativo clamor” por Rafa nace en Chetumal, pero se estrella, hasta ahora, en Palacio Nacional
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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En las últimas horas, Rafael Marín vio a Andrés Manuel López Obrador en un evento en Veracruz. Una versión dice que no ha desistido en la idea de ser candidato a gobernador de MORENA en 2022, y que aprovechó esa ocasión para pedirle al Presidente permiso para serlo. La versión es difícil de confirmar, porque el funcionario federal es un hombre hermético, y ha hecho de ese hermetismo una posición política. El que calla otorga, dice el dicho. 
Esto tiene que ver, también, con el “operativo clamor” que se ha instalado para que Rafa sea candidato. Ese operativo tiene raíces identificables en Chetumal, muy cerca de la alcaldesa Yensunni Martínez. Son operadores políticos ligados a ella los que transmiten la idea de esa candidatura.
Se sabe que la pertenencia política de Yensunni es con Rafa Marín. Pero también se sabe que nadie hizo tanto como Mara Lezama para que Yensunni sea candidata y luego alcaldesa. ¿Que ha pasado con Yensunni, que es hoy la principal usina de rumores contra la candidatura de Mara?.
 En ese mismo grupo de mujeres militan las alcaldesa de Felipe Carrillo Puerto, Mary Hernández, y la diputada federal Anahí González. Ambas han dejado entrever, de una u otra forma, su conformidad con una hipotética candidatura de Rafa Marín. Ambas, también, le deben bastante a Mara. 
Ahora, sería bueno poner las cosas en blanco y negro para que se entiendan bien. Primero; estatutariamente ¿Rafa puede ser candidato? Sí; el Estatuto y la Convocatoria le dan amplias facultades a la Comisión Nacional de Elecciones para elegir, de hecho, a quien quiera. ¿Sería impugnable? Seguramente, pero no es fácil saber si prosperaría esa impugnación. 
Segundo. ¿MORENA lo va a tomar en cuenta? No, mientras no haya una clara señal desde Palacio Nacional en ese sentido. En este punto hay que marcar un dato muy importante. AMLO dijo públicamente, en Cancún, que era una “buena decisión” que Rafa no fuera candidato, y que lo quiere en su Gobierno. Marín no puede, de ninguna manera, desautorizar la palabra pública del Presidente. No se hace eso con un político como López Obrador, que es, además, su amigo. 
Eso quiere decir que para que Rafa entre en la lista de aspirantes, alguien debería preguntarle “casualmente” al Presidente en una conferencia mañanera sobre el tema, y él debería darle el visto bueno. No hay otro camino. 
Hay un dato duro que refleja lo que pasa: hoy, el Comité Ejecutivo Nacional de MORENA se mueve pensando que Mara será la candidata. Y así será hasta que no llegue otra instrucción. Todos saben, dicho sea de paso, que las seis candidaturas para gubernaturas de 2022 se decidirán en Palacio Nacional, lo cual es políticamente lógico y correcto. 
Cuando se tiene un presidente como López Obrador, con el 68% de aprobación y una escuela de ejercicio del poder total, no tiene ningún sentido esperar otra cosa. Y, otra vez se dice, así debe ser. En cualquier democracia madura, es el jefe político el que decide las cosas importantes. 

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EL “OPERATIVO DESGASTE” CONTRA MARA 
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Alrededor del tema de Rafael Marín aparece también un claro “operativo desgaste” en contra de Mara Lezama. Otra vez; son operadores políticos del sur del estado, algunos ligados a Yensunni, los que mueven “el fantasma” de Rafa para condicionar a Mara. 
Es una suerte de ‘chantaje” que propone algo así: “Si no haces esto y aquello (tanto “esto” como “aquello” incluyen, por supuesto, posiciones o concesiones políticas para quien lo dice) se te va a caer la candidatura y van a poner a Rafa”. Mara, por supuesto, ya detectó esa presión y comenzó a actuar en consecuencia. 
Algo ha cambiado en la alcaldesa de Cancún. Por decisión propia, su lista de “amigos” en la política y los medios de comunicación se ha reducido considerablemente en las últimas horas. Lo dijo ella, en privado, a una persona de su confianza. Mara, que también sabe ejercer la presión y el “chantaje”, si hace falta, ha mandado un mensaje que sería algo así: “Esta es la hora de decidirse si están dentro o fuera del proyecto”. Varios deberían empezar a preocuparse por su futuro político, profesional (por decidirlo de una manera elegante, porque hace años no son profesionales) y económico, si Mara es finalmente candidata.
Ahora, todo debe ser dicho. Es cierto, y el CEN de MORENA lo sabe, que en la base morenista hay un cierto descontento con Mara, y ese descontento nace porque se instaló mediáticamente la idea de que la alianza con el Verde y con el gobernador Carlos Joaquín son temas de ella.
Mara lo niega, y se lo ha dicho cara a cara a varios de los que le achacan esas alianzas. “¿Por qué no van a Palacio Nacional y proponen romper la alianza con el Verde, a ver qué les dicen?”. Hasta ahora, no se sabe de nadie que haya hecho esa pregunta y haya recibido una respuesta distinta a lo que dice la realidad. 
Para ser claros: mediáticamente se puede vender una buena historia con este tema. Pero nadie que esté en la política puede pensar seriamente que en Quintana Roo hay una alianza con el Verde y con el gobernador sin que lo autorice el Presidente. No, al menos, con este Presidente. 
Esta columna, por ejemplo, ha sido enfática en que Carlos Joaquín es un lastre muy pesado para MORENA y la 4T. Pero AMLO lo invitó públicamente a sumarse a su gobierno. Un límite fundamental de cualquier análisis político es la vanidad de creer que se tiene razón aún cuando la realidad lo desmiente. 
Es evidente que AMLO supone, seguramente con razón, que el 77% de aprobación que tiene en Quintana Roo aguanta a Carlos Joaquín y al Verde. Y, debe decirse, hasta hoy las elecciones han apoyado esas decisiones.
Habrá menos Verde y menos neojoaquinismo del que se piensa en el próximo sexenio. Pero no hay que confundirse: no es acá donde se deciden esas alianzas, sino en Palacio Nacional. El que quiera pensar diferente puede hacerlo, pero corre el riesgo de hacer un análisis incorrecto y así tomar decisiones equivocadas. 
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MORENA Y LA “OPERACIÓN CICATRIZ” 

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Fue Rafael Marín, nada más y nada menos, el que dijo que una hipotética candidatura de Mara podría llevar al rompimiento de MORENA. Quizá por eso, en la dirigencia nacional quieren tener la candidatura definida antes de fin de año, y comenzar la “operación cicatriz” cuanto antes. 
Marybel Villegas ya anunció que si Mara es candidata se va del partido, y la va a enfrentar desde otra trinchera. En el CEN le dicen que no tiene sentido que haga eso; que en Quintana Roo, más allá de MORENA, sólo está el ostracismo electoral. Marybel deberá analizar ese escenario. 
No hay una sola encuesta seria que muestre que MORENA pueda perder en 2022 en Quintana Roo, en cualquier escenario, aún con un rompimiento. Esa es, hoy, la realidad. 
AMLO conduce, Carlos Joaquín acepta, Mara construye, y Rafa Marín opera y espera. Entre esos 4 elementos se define el futuro político de Quintana Roo.