Hugo Martoccia – Mesa Chica
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Lo primero que hay que decir es que la opción de que Rafael Marín sea candidato de MORENA a la gubernatura en 2022 no es imposible. Pero también hay que decir que nunca lo fue. Nada ha cambiado desde 2018: si Rafa llega a ser candidato, lo será porque lo decidió el presidente Andrés Manuel López Obrador. Y nadie en su sano juicio político (dentro de la 4T, al menos) se va a oponer a eso.
Por eso llamó la atención la polvareda política que levantó en los últimos días la posible candidatura de Rafa Marín. Esa polvareda incluyó algunas de las más básicas reacciones de lo peor de ese mundo: ataques y alabanzas para Marín en medios de comunicación, ambos igualmente desmesurados.
Marín, que es un hombre con amplias conexiones personales y políticas, rastreó algunos de esos ataques. O la política en Quintana Roo se convirtió en un espacio donde las casualidades son norma, algo altamente improbable. O esos ataques provinieron, en gran parte, de sectores vinculados al gobernador Carlos Joaquín.
¿Por qué el gobernador, o sus colaboradores, no querrían una candidatura de Marín, al grado de atacarlo de esa manera? Quizá porque Rafa no es garantía de una sucesión totalmente tranquila, como la que hoy sueña el gobernador. Se sabe que el tabasqueño actúa no sólo como el líder moral de MORENA en el estado, sino como una suerte de “veedor plenipotenciario” de todo lo que pasa en Quintana Roo.
Lo mismo pudo repetir, a cuatro vientos, su repudio a la “tersa” relación de los diputados de su partido con el gobernador, y sobre algunos “amigos y relaciones” del mandatario estatal, como convertirse, junto al senador José Luis Pech, en los más férreos opositores al impresentable negocio del Puente Nichupte, que quizá ya se haya caído definitivamente.
Eso es Marín. Todos saben que la información que maneja llega exactamente a dónde debe llegar. Y eso es una preocupación mayúscula para una clase política poco afecta a hacer las cosas bien.
Pero todo debe ser dicho: Marín es un hombre que cultiva las relaciones públicas y sabe decirle a cada uno lo que quiere oír. Nunca se peleará con Carlos Joaquín porque sabe que en Palacio Nacional el del gobernador no es un nombre que genere problemas. Al menos, no hasta hoy.
Pero también sabe (por aquello del manejo de poder y las relaciones públicas) que el futuro irremediable de Carlos Joaquín es ir perdiendo poder e influencia, y que, en ese sentido, la relación entre ambos es claramente dispar. Quizá por eso no entiende alguna cosas de la relación Mara-CJ, que ha criticado entre los suyos.
Para decirlo con todas las letras: el gobernador necesita de Marín, AMLO y la 4T para gobernar tranquilo lo que le resta de mandato, y seguir su carrera o su vida en paz y con tranquilidad. Pero Marín, AMLO y la 4T, en rigor, no necesitan al gobernador para nada.
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MARÍN 2022 ¿REALIDAD O FANTASÍA?
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Ahora, una pregunta ¿Marín quiere ser candidato? No ha dicho que sí, porque sabe que esa decisión lo trasciende y vendrá o no vendrá de Palacio Nacional. Pero también es cierto que hace 6 meses, cuando le hablaban del tema, lo desechaba de plano, y ahora se permite alguna sonrisa cómplice.
Por lo pronto, ese potencial proyecto Marín 2022 ya se ha ganado varios adeptos, acaso innecesarios o no buscados. Por ejemplo, el movimiento anti Mara en MORENA se refugia ahora en Rafa Marín. Muchos de ellos entienden que si Marybel Villegas no es opción dentro de MORENA, la única forma de frenar a Mara es con la candidatura de Rafa.
Pero eso, como ya se ha dicho más arriba, también genera un problema, y es la presencia excesiva en los medios de comunicación. Rafael Marín no está acostumbrado a los golpes mediáticos, y Mara ya los sufrió a todos. El origen de las alabanzas mediáticas que hubo hacia él en estos días es de un entorno cercano, que quizá disfrute. Pero los ataques, si realmente va a ser candidato, apenas han comenzado. Y no está muy claro que le interese quedar parado en ese lugar.
Además, hay datos que se deben analizar e intentar comprender. El proyecto del Tren Transístmico es, para la 4T, mucho más trascendente que una gubernatura en Quintana Roo. Para López Obrador, sacar a Marín de un proyecto de esa envergadura para hacerlo gobernador, es quitarlo de su entorno directo hacia una tarea (ganar la elección; hacer un Gobierno pro 4T) que bien podría realizar otra persona.
Por supuesto, nadie tiene la información que tiene el Presidente ni conoce a plenitud sus intereses. Si toma una decisión así, él sabrá exactamente porqué lo hace. Pero lo que se ha visto en los últimos meses, es que lejos de desprenderse de sus principales colaboradores, el Presidente los está centralizando a su alrededor. ¿No acaba de sacar de su estado a un gobernador para hacerlo su Secretario de Gobernación? La 4T es prioridad de prioridades.
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LA RELACIÓN MARA – MARÍN
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