Hugo Martoccia – Mesa Chica
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En el análisis que se hace en el vértice del poder estatal de las medidas para obligar a los motociclistas a ponerse un chaleco reflejante aparece, con asiduidad, el término “costo político”. Se dice que la medida puede generar enojo en algún sector social, pero se debe aplicar porque es un paso fundamental para la estrategia de seguridad. El dato no es menor: que en el Gobierno empiecen a aceptar costos políticos por actos de autoridad o decisiones de poder, sería un cambio radical en la estrategia de la gobernadora Mara Lezama.
Hasta hoy, esa estrategia ha sido cuidar a la gobernadora y nunca someterla ante hechos o situaciones polémicas. Ella tiene una agenda de gobierno de corte fundamentalmente social, y con obras y anuncios de diversos tipos. Pero es una exposición mediática controlada (hay quién dice, también, que excesiva) y que nunca se mete en temas que puedan alterar aquella agenda. La imagen de la gobernadora se vincula a temas positivos; nunca negativos.
La descripción de esa estrategia no contiene un matiz crítico. Ni tendría sentido hacerlo. La gobernadora está en la cúspide del poder; ha arrasado en las elecciones y la esperan un par de años sin que nadie se atreva realmente a confrontarla. Hay que dar por sentado que sus estrategias han sido buenas si ha llegado hasta donde llegó. Al menos, han sido buenas hasta ahora.
Pero justamente por eso, la idea de aceptar costos políticos quizá llega en el mejor momento. Sin nadie que la interpele desde la política o que le dispute la agenda pública (que en realidad tampoco ella propone; se mueve caprichosamente, sin que nadie la maneje) la gobernadora puede dedicarse de lleno a los temas que la realidad le impone.
Y si lo va a hacer, es bueno que exista la certeza de que habrá que tomar decisiones que no le van a gustar a muchas personas.
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SEGURIDAD
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Que se hable de costos políticos y seguridad en un mismo fraseo es también revelador. Para nadie es un secreto que ahí está el termómetro social que marcará el gobierno de Mara. Los programas sociales o el orden financiero y administrativo para hacer un gobierno más eficaz y cercano a la gente, no serán suficientes contra una inseguridad fuera de control.
Es, además, un tema complejo, porque requiere de otras voluntades. Hay que contar con el apoyo del Gobierno Federal y la coordinación y el esfuerzo de los municipios. Y el momento para organizar ese acuerdo de atribuciones diversas y a veces confusas es ahora, en el cambio de poder del Gobierno Federal.
Nadie va a decirlo públicamente, pero la estrategia de “abrazos, no balazos” de López Obrador está rebasada. Sirvió, dicen quienes la apoyan, para que el país no se incendiara mientras se reconstruía la fuerza básica para enfrentar al crimen organizado. Para ahora hay que dar el segundo paso y recuperar la potestad del Estado allí donde se ha perdido.
Por lo que se ve, Claudia Sheinbaum propondría una estrategia más fuerte en el enfrentamiento contra el crimen organizado. Si es así, Mara Lezama seguramente participará de esa nueva estrategia, que requerirá mucho valor, voluntad política y presencia para sostenerse. El desafío es enorme y será bueno, en ese momento, no olvidarse de lo que son los costos políticos.
La situación de Quintana Roo no es fácil. La fuerza de seguridad que recibió la gobernadora estaba en estado desastroso. Se perdieron seis años con el fallido Mando Único, un despropósito político que fue una de las peores herencias de Carlos Joaquín. Hay cosas que nunca se sabrán por la inexplicable protección de AMLO hacia el ex mandatario, pero cuando la actual administración asumió, el Mando Único era sólo un eslogan en unos papeles y una deuda de mil millones de pesos, una de las tantas que dejó el ex gobernador.
Esa también podría ser una buena estrategia para el Segundo Piso de Mara; no asumir costos políticos que no le corresponden.
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AYUNTAMIENTOS
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Algunas voces maduras y lúcidas de la oposición reconocen el enorme poder que ha construido Mara, y dicen que no hay mucho para hacer contra eso, más que mirar a largo plazo. Pero aclaran, casi con ironía, que la mejor estrategia contra MORENA es dejarlos que sigan gobernando los municipios a sus anchas.
La referencia, por supuesto, es a los variados desastres que han dejado algunas administraciones. Hasta ahora, esos desastres han sido cubiertos por el nombre de AMLO y la maquinaria electoral de MORENA. Pero en la oposición dicen que no siempre será así.
Lo cierto es que el Segundo Piso de Mara tiene allí los cimientos menos sólidos. De esa certeza proviene la idea, aseguran en el Gobierno, de controlar las Tesorerías municipales y meterse más en los asuntos de los municipios.
Los alcaldes, por supuesto, se sienten incómodos con esa situación. Pero en el Gobierno estatal tienen en mayúsculas y negritas la lista de alcaldes y alcaldesas que no hubieran ganado el 2 de junio sin su apoyo. O sea, algo así como que no se acordaron de la autonomía cuando querían ganar la elección.
Como sea, los costos políticos de esos eventuales desastres serán también para Mara. Todos sienten que ella puso a esos candidatos; entonces sus éxitos y sus fracasos le conciernen.
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CONGRESO
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Otro punto débil, muy débil, de la 4T es el Congreso. En semanas se va la segunda Legislatura consecutiva con control absoluto de MORENA y aliados, y la percepción social es cada vez peor.
La primera de esas Legislaturas fue servil hasta la abyección con Carlos Joaquín; le aprobaron un crédito de más de 800 millones de pesos que literalmente desapareció en obras inexistentes. La segunda ha sido, la mayoría del tiempo, inservible e incapaz de hacer otra cosa que obedecer órdenes, y regresó al Congreso a sus peores años: ya nada se debate; todo se hace a escondidas.
Y la que viene no se espera que sea mejor; los nombres que la integran no ayudan a la expectativa. Otra vez la 4T tendrá el control total y el morenista Jorge Sanen está llamado a ser el líder de esa Legislatura. Si conduce ese recinto como lo hizo con la parte de MORENA que le tocó conducir, lo que se viene podría ser peor a lo que hubo y hay.
Otro potencial costo político que de una u otra manera tocará a la gobernadora.
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MORENA Y EL VERDE
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