Hugo Martoccia – Mesa Chica
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En los últimos días se ha intensificado la propagación de una versión que dice que la candidatura de Eugenio “Gino” Segura a la gubernatura en 2027 ya es un hecho. Según esa versión, una vez pasada la época decembrina, que paraliza toda la política, se empezará a notar un apoyo público cada vez más robusto a ese proyecto. Ese apoyo vendría de ámbitos nacionales, que es donde aún falta hacer pie. Con ello, dicen, se acabará el debate sobre la sucesión. En enero deberían empezar las primeras grandes sorpresas en ese sentido.
Los que creen eso (el marismo, básicamente, que es el mayor grupo político del estado) ya se mueve de acuerdo a esas coordenadas. Incluso, ya se han repartido posiciones, secretarías, y varios espacios de poder. No es ilógico, aunque suene adelantado. Si están absolutamente convencidos de que así será, simplemente van adelantando las decisiones.
Por supuesto, apenas se traspasa la indefinida frontera de ese grupo en particular, la certeza comienza a diluirse rápidamente.
De esa seguridad sólo participan, hasta hoy, el morenismo marista y el Verde Ecologista. En este último partido se sabe que las cosas son verticales: Jorge Emilio dice que Gino es el candidato, y no hay nada más que discutir.
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LA REALIDAD VIRTUAL
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Debe aclararse que este concepto no es peyorativo, sino que alude a un mundo virtual que se mueve sobre el proyecto “Gino gobernador”. Esa virtualidad está construida por símbolos, formalismos, mensajes, presiones, y, sí, tiene como principal plataforma de difusión las redes sociales.
Gino se ve ahí como un gobernador en potencia. Su imagen tiene ese perfil. Reuniones con morenos, actividades con la sociedad, participación en el Senado, y siempre rodeado de funcionarios o actores políticos que le dan volumen al “apoyo” que hay hacia su proyecto. El entorno de esas imágenes, como se dijo aquí semanas atrás, lo construyen Mara y Jorge Emilio, mediante el formato de “la unidad”.
Pero también esta realidad virtual se mueve sobre algunas bases teóricas que son, al menos, polémicas. Una de ellas, central, dice: “La presidenta Claudia Sheinbaum sería incapaz de meterse en la sucesión de los estados”. Ese es el mantra que se repite una y otra vez, y bajo el cual opera toda la lógica del proyecto Gino Gobernador
Ese postulado es básico para construir el proyecto. Da por sentado que es la voluntad de Mara la que va a definir la sucesión, y que la presidenta es una suerte de última palabra no absolutamente determinante, por decirlo del algún modo.
Propone que si la gobernadora le demuestra a Claudia que tiene todo bajo control, no habría razón alguna para que la presidenta no la deje manejar a su antojo la sucesión. Y aseguran que eso ya ha sucedido.
Para que todo ese entramado cobre más fuerza, la última etapa de esa realidad virtual requiere la exclusión de los otros nombres. Por eso en las últimas semanas tanto Mara como su círculo mas cercano de poder han bajado la orden de que Gino ya es candidato y nadie mas puede moverse.
A la única que aun se le permite evocar la posibilidad de ser gobernadora es a Ana Paty Peralta, pero no porque la mantengan en la lista, sino porque así se nulifica a todas las demás. Esa postura, llevada al extremo, generó este fin de semana algunas cuestiones de descortesía institucional y política con actores políticos de la 4T, que llamaron la atención en el equipo que vino con la Presidenta Sheinbaum.
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LA REALIDAD DE A PIE
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