GOBERNADOR NO PONE GOBERNADOR | ¿Y si Claudia decide la sucesión? ¿Será Gino o se abre el juego?

GOBERNADOR NO PONE GOBERNADOR | ¿Y si Claudia decide la sucesión? ¿Será Gino o se abre el juego?
Hugo Martoccia – Mesa Chica 

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La frase con mayúsculas del título de esta columna era uno de las máximas que acuñó el sistema priísta que duró 70 años. Días atrás Pedro Joaquín Coldwell, en una entrevista con Adela Micha, a propósito del escándalo que vive el tricolor, recordó que cuando había Presidente, era el jefe del partido por sobre todos los demás. Cuando el PRI olvidó esa máxima, en parte del mandato de Enrique Peña Nieto, creó la camada de gobernadores más corruptos de la historia. Quintana Roo hizo su aporte fundamental a ese descalabro.
Andrés Manuel López Obrador, confeso admirador del régimen priísta anterior a los años 80, ha cumplido con aquella frase fundacional. Durante su sexenio, las sucesiones gubernamentales en los estados pasaron fundamentalmente por él antes que por los gobernadores salientes.
A tal punto llegó esa postura, que ni siquiera la actual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, pudo imponer a su delfín Omar García Harfuch en la Ciudad de México. AMLO dijo que allí iría Clara Brugada, y así fue. 
A punto de iniciar el gobierno de Claudia, la pregunta que varios se hacen es si la presidenta cambiará esa costumbre, que ahora es también fundacional del lopezobradorismo y la 4T. Y la respuesta que casi todos es: no. ¿Por qué Claudia no utilizaría ese poder que AMLO le confirió nuevamente a la Presidencia de la República?.  
Esa situación podría cambiar todo el juego de la sucesión en Quintana Roo, que se dará en 2027, justo en la mitad del mandato de Claudia. Es lógico suponer que la Presidenta querrá compartir la segunda parte de su mandato con gobernadores afines a ella y no a los mandatarios salientes. 
Hay que entender el fondo del asunto. No se trata (o no necesariamente) de una imposición desde la Presidencia por una sucesión en un estado. Más bien lo que previene esta máxima es que se quiera imponer un nombre desde el Estado, sin aceptar consultas ni opciones. No es una cuestión de imposiciones desde la Federación, sino de acuerdos y consensos, en lo cuales, por supuesto, una voz suena más fuerte que la otra. 
Para saber cuál sería el desenlace de una situación así en Quintana Roo, hay varios factores que se deberán analizar en ese momento, como el poder con el que llegue la gobernadora al final de su mandato, la cercanía con la Presidenta, y la calidad de los candidatos que presente, por ejemplo. 
Pero lo que no se puede hacer en ningún caso es romper las reglas que prevalezcan en la 4T. Los Sistemas políticos tienen sus reglas, y deben ser respetadas. En Quintana Roo también somos ejemplo nacional de lo que pasa cuando un gobernador se rebela contra el Sistema que lo encumbró. 

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¿GOBERNADORA PONE GOBERNADOR? 

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De ese análisis surgen las preguntas que siguen a la frase principal del título de esta columna: ¿Y si Claudia decide la sucesión? ¿Será Gino o se abre el juego?.
Esas preguntas han sido formuladas, de maneras diversas, por los principales actores políticos de la 4T en las últimas dos semanas. Una vez pasada la resaca electoral del 2 de junio, el lopezobradorismo comenzó a mirar el próximo horizonte electoral y con ello también empezaron las dudas. La principal de esas dudas es si Eugenio “Gino” Segura puede ser el candidato único de la gobernadora para la sucesión gubernamental del 2027.  
Lo primero que debe decirse al respecto es que, en las formas y el fondo, nada ha cambiado alrededor de Gino. Continúa como Secretario de Finanzas, asumirá como senador en unas semanas, y alrededor de él se mueve un aparato político y comunicacional digno de El Elegido. 
En el entorno más cercano de la gobernadora Mara Lezama no ven que nada haya cambiado. Y mientras así sea, van a seguir refugiados en esa certeza. 
Pero en el morenismo amplio y sus alrededores verde ecologistas no están tan seguros. Creen que el 2 de junio no fortaleció a Gino como sí lo hizo con otros actores. La primera en ese rubro, por supuesto, es la alcaldesa de Cancún, Ana Paty Peralta. 
No hay forma de quitarla de la carrera hacia el 2027 con más del 72% de la votación. Los números absolutos también son impresionantes: 268 mil votos. Estefanía Mercado igualmente podrá mostrar sus números y su triunfo espectacular en Solidaridad, en la que era, a priori, la plaza electoral más difícil del 2 de junio. Difícilmente alguien más pueda sumarse seriamente a esa batalla. 
Gino obtuvo más votos en la elección del Senado, lógicamente. Pero todos en la 4T saben que esos votos se cuentan para Andrés Manuel López Obrador, más allá de que Gino haya sido un muy buen candidato. En los municipios es diferente; el impacto del presidente es enorme, pero las figuras locales deben tener sus propios votos. Si no, obsérvese el caso de Yensunni Martínez en Othón P. Blanco. MORENA y la 4T arrasaron allí, pero ella sólo pudo ganar porque el estado puso todo lo que tenía que poner para que eso sucediera. 
Una pregunta extra que podría surgir en este asunto es que va a hacer Mara. ¿Mantendrá sólo el proyecto Gino a riesgo de quedarse sin nada? ¿ O abrirá el juego para tener más opciones, para presentar al menos una terna?. En ese sentido, la semana pasada esta misma columna puso en el juego de la sucesión a Vero Lezama, la hermana de la gobernadora, a quien nadie puede descartar.
A la presidenta del DIF, sin embargo, la colocan más bien como la principal opción que tendría la gobernadora de dejar una sustituta propia, si finalmente se suma al gobierno de Sheinbaum antes de concluir su gestión, quizá en el último año. 

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MARA CONDUCCIÓN 

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En el entorno más sólido de Mara dicen que su relación con Claudia Sheinbaum es excelente y aseguran se va a fortalecer por el trabajo conjunto. Eso le va a permitir a la gobernadora mantener el control del estado y de su sucesión sin contratiempos. 
Razonan que Mara ofrece un estado bajo su mando absoluto, con altos niveles de aprobación propios y de la 4T, con MORENA afianzado, con el control de los espacios institucionales y sin oposición política o social a la vista. Creen que en ese escenario óptimo, ella misma irá construyendo su sucesión junto a Claudia. Y no habrá diferencias entre ambas, porque no habrá nada que discutir. 
Hay algo que es cierto. Después de la elección del 2 de junio el escenario político de Mara Lezama es poco menos que perfecto. Pero también es cierto que nunca se debe desdeñar lo que significa para la vida política de un país un cambio de gobierno. 
Algunas cosas de la forma de ejercer el poder de Claudia Sheinbaum serán obvias. Pero, como sucede siempre en estos casos, habrá otras que nadie se esperaba. ¿Se mantendrá el poder absoluto de la Presidencia que ejerció AMLO? ¿O los gobernadores recuperarán algo de autonomía? Esa respuesta es una de las que más interesa en Quintana Roo.